ANTECEDENTES

Los motivos que llevaron al estallido de la guerra, que abarcó del 2 de marzo al 21 de julio de 1992, son diversos, y están relacionados con cuestiones étnicas entre rumanos y eslavos (rusos y ucranianos), mayoría estos últimos en la Transnistria, pero minoría en Moldavia. Como en otras repúblicas de la URSS, la minoría ruso-ucraniana dominaba las esferas de poder local en Chişinău, y el fortalecimiento del independentismo moldavo, sumado a la caída de la República Socialista de Rumania por el derrocamiento de Nicolae Ceauşescu, en los acontecimientos conocidos como la Revolución rumana de 1989, y que llevó a la muerte al presidente y a su mujer, además de poner punto y final a la República Socialista de Rumania. Es el único caso de transición, con violencia hacia el aparato del poder, del socialismo a la economía de mercado.

La potencial unidad de los rumanos en una sola República y con la muerte de los Ceauşescu, generaron un sentimiento de miedo entre las élites eslavas, además del proceso de “rumanización” de la vida pública y cultural en la reciente República de Moldavia (vuelta al alfabeto latino, única oficialidad del rumano en Moldavia, quedando ruso y ucraniano fuera de tal reconocimiento, recuperación del antiguo himno y de la bandera nacional rumana sólo que con el escudo de Moldavia).

También hubo motivos vinculados a la geopolítica y la lucha por esa zona de influencia de Rusia hacia el Mediterráneo y de las potencias centrales europeas y la OTAN hacia Crimea a través del Dniéster, llevando a las puertas de Ucrania un proceso de alejamiento del eje de influencia de Moscú (a partir de 2014), que llevó al conflicto armado y al apoyo del 14º Ejército ruso y el arsenal de armas allí disponible, apoyo del cuerpo de cosacos voluntarios entre otros para forzar una secesión territorial y fundar la autodenominada República Moldava Pridnestroviana, o Transnistria, declarada independiente en 1990, y de facto desde 1992, con capital en Tiráspol, y con un territorio de 4.163 km2 situado entre la orilla oriental del río Dniéster y la frontera ucraniana.

Su reconocimiento internacional sólo se da por aquellos territorios que comparten su idiosincrasia, como Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno Karabaj.

780994

Fuente: http://www.nafpaktia.com/HQW-780994.html

INTRODUCCIÓN

La Guerra Civil de Transnistria se refiere a una serie de conflictos armados a pequeña escala que estallaron entre la Guardia Republicana de Transnistria, milicianos y unidades cosacas, apoyadas por el 14º ejército ruso y la policía y ejército moldavos, comenzando en noviembre de 1990 en Dubăsari. La lucha se intensificó el 1 de marzo de 1992, coincidiendo con el acceso de la recién independizada Moldavia a las Naciones Unidas, y, alternándose con algunos periodos de alto el fuego, duró hasta el alto el fuego definitivo, el 21 de julio.

Ucrania también tiene un papel muy relevante, con importantes vínculos empresariales y políticos con las élites de la RMP. El puerto de Odesa es la principal puerta de Transnistria hacia el mundo.

UNIDADES

Bando moldavo

Las fuerzas armadas moldavas se estimaban en un número entre 25.000-35.000, incluyendo policías llamados a filas, reservistas y voluntarios.

Además de armamento militar soviético heredado tras la independencia, Rumanía entregó armas al ejército moldavo. Rumanía mandó también consejeros militares que entrenaron a las fuerzas armadas y a la policía moldava, así como voluntarios para ayudar a Moldavia en la guerra.

Bando transnistrio

Por otra parte, el 14º ejército ruso, situado en territorio moldavo, apoyó al bando transnistrio con 14.000 soldados profesionales. Las autoridades de la RMP contaban con 9.000 milicianos entrenados y armados por el 14º ejército. A lo que hay que añadir voluntarios cosacos.

Nacionalistas Ucranianos del UNA-UNOS (Asamblea Nacional de Ucrania – Autodefensa de Ucrania) que lucharon del lado de los separatistas por la defensa de la etnia ucraniana en Transnistria.

Ambos bandos estaban equilibrados en cuanto a número de tropas, no así en calidad.

El CONFLICTO MILITAR

El conflicto duró desde el 2 de marzo de 1992 hasta el 21 de julio de ese mismo año, desarrollándose en tres áreas a lo largo del río Dniéster.

La primera de las zonas donde se desarrolló el conflicto militar fue en la orilla izquierda del Dniéster, en los pueblos, ordenados de norte a sur, de Molovata Nouă, Cocieri, Corjova y la ciudad de Dubăsari, que forman una zona habitada prácticamente contigua de 10-12 kilómetros de longitud a lo largo del río. La única conexión con la orilla derecha desde los pueblos es un ferry. Dubăsari cuenta con dos puentes.

En las semanas que vinieron, tanto Moldavia como la RMP situaron una gran cantidad de tropas en la zona, combatiendo una guerra de trincheras, con algún alto el fuego intermitente.

Zona de Coşniţa

El 13 de marzo, se produjo un desarrollo similar en la zona de los pueblos de Coşniţa, Pîrîta, Pohrebea y Doroţcaia. Así, se consolidó una segunda cabeza de puente en el margen izquierdo del río, al sur de Dubăsari

La batalla de Bender

Mientras se negocia un alto el fuego, estalla de nuevo el conflicto a gran escala en Bender.

El 20 de junio las tropas de Moldavia llegaron a Bender a través del puente sobre el Dniéster. Comenzó el asalto del comité ejecutivo de la ciudad defendida por los transnistrios. Se desata una guerra urbana entre las dos partes en una ciudad densamente poblada, causando bajas civiles.

A partir de ahí empieza una lucha con alternancias para ambos bandos, hasta que los moldavos son rechazados después de varias semanas, luchando con artillería y francotiradores ambos lados.

Moldavia lanza un ataque aéreo. 

Entonces, Moldavia usa dos MiG-29 que tratan de bombardear el puente sobre el Dniéster entre Bender y Tiráspol, la acción falla golpeando un poblado búlgaro matando a varios aldeanos y destruyendo casas.

El 23 de junio otros aviones moldavos intentan el bombardeo sobre una terminal petrolera, sin embargo, el 14º Ejército afirma derribar un avión, a pesar del desmentido por parte moldava.

Alto al fuego definitivo

El 3 de julio a las 03:00 el general del 14º Ejército, Aleksandr Lébed, ordenó un ataque masivo de la artillería que tenía situada en el margen izquierdo del Dniéster y arrasó a las fuerzas moldavas concentradas en el bosque de Gerbovetskii, cerca de Bender, finalizando la fase militar del conflicto.

El 21 de julio en Moscú se firma un acuerdo de alto el fuego definitivo.

CONSECUENCIAS Y CONCLUSIONES

Según diversas estimaciones, las pérdidas humanas ascendieron a más de 1.000 personas, entre ellas unos 400 civiles, casi 4.500 heridos.

Para los intereses de Moscú, la RMP es sobre todo un elemento de presión sobre Chişinău con el objetivo de intentar mantener a Moldavia dentro de su esfera de influencia.

En un contexto en el que tanto Chişinău como Kiev han acelerado su integración en el espacio económico y político de la UE, y con una creciente hostilidad de ambos gobiernos respecto a Rusia, las perspectivas de subsistencia de la RMP son poco favorables a corto y medio plazo, sin salida al mar, sin aeropuerto y completamente rodeados por un bloque cada vez más hostil.

En la actualidad, el conflicto sigue sin resolverse, siendo la situación actual un motor de inestabilidad, y debe ser vinculado con el conflicto de Ucrania y la recuperación de Crimea para Rusia, junto al apuntalamiento de Odesa como ciudad “rusa” ya que, como queda dicho, es fundamental para estabilizar y poder mantener la Transnistria.

Otro matiz a resaltar es que se anticipa a la manera de presentar el conflicto por parte de Rusia, pues apunta al fascismo, haciendo rememorar la “Gran Guerra Patria” (II Guerra Mundial), el régimen de la Rumanía Legionaria o la Rumanía colaboradora del III Reich, el campo de concentración de Bognadovka. Al igual que en Ucrania ha empleado la misma estrategia resaltando a los “banderistas” (partidarios de Stepán Bandera en la II Guerra Mundial, y los colaboracionistas con el III Reich), aunque ciertamente se identificaron grupos de este estilo.