Otro apartado de la Leyenda Negra se puede rastrear en Die Dolchstoßlegende (La Leyenda del Apuñalamiento por la espalda).

Dicha teoría difundida por Ludendorff y Hindenburg, y que hacen partir de ciertas conversaciones con los británicos durante el proceso de paz (que negaron categóricamente, y eso hace desconfiar, también es cierto), explica que, a pesar de que Alemania se mantuvo invicta en todos los frentes su derrota se puede explicar por la puñalada por la espalda que le asestaron tres fuerzas fácticas: el judaísmo internacional, con sus expresiones socialdemócratas e izquierdistas en general, la francmasonería y la Iglesia romana. Aquí reverberan varias cosas:

1) La referencia a Sigfrido, que curiosamente, la Línea defensiva alemana se llamó así, Sigfrido. Sigfrido en el Cantar de los Nibelungos mata al dragón y atendiendo a un ser maldito por los custodios del tesoro del anillo, decide bañarse en su sangre para ser impenetrable ante cualquier arma. No obstante, como sólo podía bañarse una vez, quedó un punto por donde era mortal: una hoja le cubrió una parte de su espalda, justo detrás del corazón, mientras se bañaba en la sangre del dragón, siendo pues invencible… excepto por la espalda.

2) Una referencia al luteranismo. Lutero, como buen predicador en la línea del protestantismo antes del protestantismo y difusor de la Leyenda Negra que las Repúblicas italianas difundían respecto a los catalanes, primero, y de los españoles en su conjunto después, señalaba a los españoles (después, por derivación, católicos en general en época de Felipe II en adelante) de tener la sangre sucia, de ser en verdad judíos, de ser vagos, coléricos, incontrolables en sus apetitos (esto tiene gracia, porque con la excepción de judío, que se sepa, es lo que era Lutero). Así que se suman lo católico y lo judío… y la ira a los pobres que se revelan contra los abusos de los ricos (los nuevos campesinos que se alzaban en Alemania siguiendo a la Liga Espartaquista), de los que Lutero abominaba y exigía su destrucción sin misericordia. Esto también es gracioso, toda vez que fue Alemania quien le puso el tren a Lenin para que llegase a territorio ruso a acabar de prender una rebelión que acabase por obligar a los rusos a firmar una paz ventajosa para los alemanes, como así fue, ganando dos Estados vasallos y tapones para sus intereses: Polonia y Ucrania. Era el reverdecer del Hércules Germánico, de un nuevo Lutero para unos nuevos tiempos. Hubo una serie de combatientes que entraron en política para ser ese Hércules Germánico que librara a Alemania del mal del judaísmo y de la Iglesia romana. Uno de ellos fue Ludendorff. Otro, Hitler. El paganismo se fortaleció como vía de superación cristiana y exaltación del superhombre.

El cartel que veis corresponde a la campaña electoral para las elecciones federales de Alemania de 1933 del NSDAP, los nazis, para los amigos. Se puede leer: «La lucha de Hitler y la doctrina de Lutero, [son] la mejor defensa del pueblo alemán». Participó el 88.74 %, el NSDAP obtuvo 17.277.180 sufragios y 288 escaños con un apoyo del 43,91%.

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