Federico II de Prusia

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Estrategia

Sigue la estrategia metódica.

  • La escasa población y menor tamaño lleva a Federico a buscar guerras breves, que supongan desgaste para el enemigo, batallas que se resuelvan más en la maniobra que en el choque, y trabajar la solución diplomática para alcanzar objetivos de crecimiento territorial y poblacional, ya que hay cierto empate técnico[1]. Rodeado de enemigos, no tiene la facilidad de tener unas fronteras naturales.
  • Seguir tal estrategia potencia la capacidad de movimientos por líneas interiores[2].
  • Mejorar el abastecimiento y hacer campañas cerca de sus bases le permite imprimir una velocidad y celeridad a sus acciones hasta el punto de sorprender al enemigo.

Táctica

  • Como lector de Folard, es partidario del choque, pero luego ve las ventajas del uso masivo del fuego, permitiendo agotar la munición antes del choque a bayoneta.
  • Su táctica es resolutiva: busca siempre la ofensiva, aunque el enemigo lo supere en número.
  • Potencia la movilidad y rapidez en la ejecución del fuego a corta distancia, no la precisión de éste, al resultar imposible con las armas del momento.
  • Abandona la formación en profundidad e impone el despliegue lineal de amplio desarrollo con tres filas de profundidad, logrando que la fila que ocupase el primer lugar sostuviese un frente de fuego continuado[3].
  • Empleó el orden oblicuo[4]. Se lanza un ataque masivo contra un flanco enemigo para descomponerlo y, siguiendo el ataque con maniobras envolventes, desarticular el grueso y obtener la victoria. Las claves son disciplina, flexibilidad y velocidad (batalla de Leuthen en 1757).

Principios bélicos

Para alcanzar la victoria:

  • Elevación del espíritu y moral de sus tropas.
  • No despreciar nunca al enemigo.
  • Obrar siempre con rapidez.

En su obra Instrucciones Militares, establece:

  • Estudiar al enemigo es fundamental antes de la acción.
  • La astucia puede vencer a la fuerza.
  • Es preceptiva la seguridad a los flancos y a retaguardia.
  • Se debe buscar el envolvimiento del enemigo.
  • El ala atacante de caballería debe procurar que el ala atacada enemiga no pueda reorganizarse.
  • No sacrificar en las batallas vidas humanas sin necesidad.
  • Obligar a combatir al enemigo es positivo, porque es obligarle a hacer algo que no tenía previsto.

Procedimientos. Organización y articulación para el combate.

Infantería

Constituida por Regimientos. Cada Regimiento tiene dos Batallones. Un Batallón cuenta con cinco Compañías de fusileros y una de granaderos cada uno.

Fusileros/Granaderos
1 Regimiento Batallón nº1 Compañía nº 1[5]
‘’ nº 2
‘’ nº 3
‘’nº 4
‘’ nº 5
Batallón nº2 Compañía nº 1
‘’ nº 2
‘’ nº 3
‘’ nº 4
‘’ nº 5

El batallón forma en pelotones que hacen fuego continuo, bien a pie firme por pelotones alternativos (la primera fila está arrodillada para tirar), o bien marchando, por pelotones, siendo que el pelotón que acaba de tirar alcanzará acelerando el paso a los que han seguido marchando. El fuego se inicia siempre por la derecha. Si hay retirarse, el fuego se hace dando media vuelta los pelotones que han de tirar.

La Infantería forma en dos líneas, con una distancia entre cada una de 400 a 500 pasos, los Batallones de la primera a intervalos de ocho pasos y los de la segunda a intervalos del frente de batallón; cada línea establece tres filas. El batallón se articula en dos alas, cada ala en cuatro pelotones no conservándose la compañía como unidad táctica.

Hohenfriedeberg – Ataque del Batallón de la Guardia de Granaderos Prusianos el 4º de junio de 1745 (Angriff des preußischen Grenadiergardebataillons, 4. Juni 1745) (1913). Por Carl Röchling (1855-1920)

Con la introducción en el fusil[6] del oído troncocónico y de la baqueta de hierro cilíndrica la velocidad de tiro de la infantería pasa hasta 6 tiros por minuto. El batallón era capaz de tirar una descarga completa en 20 segundos, avanzando y cargando 15 o 20 pasos entre salvas, formando así un rodillo de fuego, lo que supone triplicar el fuego respecto de las tropas enemigas[7].

Cada batallón de Infantería cuenta con dos cañones de seis y tres libras y un obús de siete libras.

Caballería

Incorpora eficazmente a Húsares[8]. Confía en la carga en masa al galope tendido en línea como acción resolutiva de la batalla. Prohíbe usar armas de fuego[9].

Forma en dos líneas, la primera sin intervalo y la segunda con el intervalo del frente de un escuadrón. Se sitúa en cantidad adecuada en donde se oportuno, y no por fuerza en las alas. La proporción Infantería – Caballería llegó a ser de tres a uno.

Artillería

En 1742 nombró un general para la Artillería, que pasaba a organizarse en Regimientos.

En 1759 creó una Brigada de diez piezas de seis libras cuyos sirvientes iban montados y los cañones tirados por seis caballos (Artillería a Caballo), así aligera la artillería y aumenta su movilidad.

Combinó de forma eficaz con la Infantería las siguientes acciones:

  1. a) Una preparación por fuego artillero;
  2. b) Ataque a la bayoneta;
  3. c) Apoyo artillero con artillería a caballo.

Partidario del obús, porque observó en sus campañas contra los austriacos que ocultaban sus reservas detrás de sus primeras líneas.

Ingeniería

Por su táctica ofensiva no le dio importancia.

Otras Instituciones Militares

Instituyó de forma permanente:

  1. El Estado Mayor[10], y su primera Escuela.
  2. Una academia militar para la nobleza.
  3. Un círculo militar para Oficiales.
  4. El reclutamiento por cupos regionales y devolver a sus hogares a los hombres instruidos, que se llama en caso de conflicto, supone la invención de la movilización moderna[11].

En el ejército la nobleza ocupa los altos cargos, la burguesía proporciona el dinero y el pueblo entrega su sangre.

La escuela francesa

Estrategia

  • Creación de División. Porque la brigada resultaba insuficiente ante los grandes efectivos de los nuevos ejércitos. A fines de siglo será una unidad de instrucción en la paz hasta las campañas revolucionarias[12].
  • Aumento de los efectivos, por la necesidad de contar con ejércitos permanentes poderosos[13]. Los cuadros del ejército permanente se reclutan gracias a las numerosas escuelas de las que salen oficiales de gran capacidad técnica.
  • Desarrollo de las milicias, en 1786 suman un centenar de batallones. A veces, son la mitad de los efectivos en tiempos de guerra.
  • Aparecen tropas ligeras (cazadores)[14].
  • Reorganizan la artillería. Fusión del Cuerpo Real de Artillería (servicio de la artillería) y de la Real Artillería. Se suprimen los cañones de la infantería, quedando todos los cañones en servicio bajo un único mando.

Táctica. Principios bélicos. Procedimientos.

Los cambios en armamento y una acción del mariscal de Broglie[15] permitirán imponer la teoría de la guerra ofensiva, en gran parte gracias a las posibilidades (no del todo explotadas) de la nueva artillería.

En Essai général de tactique (1772) Guibert aporta:

  • Los principios de movimientos en columna y combate desplegando en línea, inamovibles durante la Revolución y el Imperio.
  • Una teoría de la vanguardia, que debe cubrir la marcha del ejército e informar al general para que adopte su dispositivo de ataque.
  • Una doctrina de la defensa a base de maniobras.
  • Mediante sus prescripciones sobre el armamento, las concentraciones de fuego, cosa que no se verá hasta la I Guerra Mundial.
  • Un programa de maniobras bien enfocado y claro para grandes unidades. Da indicaciones para lograr la formación de oficiales de Estado Mayor.

Las nociones de seguridad y desplieguen muestran un progreso claro. Las mejoras en las armas de fuego tanto a pie firme como en marcha hacen que los destacamentos de vanguardia o retaguardia sean capaces de contener al enemigo.

  • La proporción de caballería disminuye relativamente a la infantería[16]. Propone un uso y modalidades de combate de caballería que contienen conceptos modernos.
  • De Guibert cae en el error, común en la época, de considerar que la artillería es demasiado numerosa[17].

El cuerpo de oficiales de ingenieros que formaba parte de la artillería pasa a convertirse en arma independiente.

Conclusiones

  • El empleo de tropas ligeras, la implantación de las divisiones y la adopción de una estrategia de mayor movilidad, junto a la creación de una artillería de campaña rápida y potente, supusieron la clave de la gran evolución experimentada por Francia, además de poder levantar ejércitos enormes. La Revolución Industrial y avances en el tratamiento de metales ayudan a aumentar el número de unidades producidas, pero también su calidad.
  • Tales evoluciones pondrán en peligro la eficacia de la Traza Italiana.
  • Estamos ante dos ejemplos que prueban que Ejércitos y Estados avanzan y se consolidan de la mano.

Francia, aunque mantiene ideas señoriales y dinásticas, el hecho que ni Luis XV ni Luis XVI tengan que ver con Luis XIV, contar con Ilustrados y Enciclopedistas, los llevan a consolidarse como nación capaz de dominar el mundo con Napoleón, aunque se tengan que enfrentar a la otra gran potencia, Inglaterra. Las malas políticas de Prusia tras Federico lastran su ascenso a gran potencia con capacidad de dominar el mundo, además de hacerle llegar tarde y mal al reparto colonial.

Bibliografía

ENCEL, Frédéric; El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Pp. 74-79. Historia. Alianza Editorial. 1ª Edición, 4ª Reimpresión. Madrid. 2005

MARTÍNEZ RUIZ, Enrique; Historia militar de la Europa Moderna. Pp. 54-55, 66-68, 76-77, 81, 95-121, 157-159. Editorial Síntesis. Madrid. 2016

PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Pp. 195-202. Alianza Editorial. Madrid. 2002

SCHNEIDER, Fernand; Historia de las Doctrinas Militares. Pp. 31-43. Editorial Vergara. Barcelona. 1966

NOTAS

[1] Citando a Federico II en 1775: “Los ambiciosos deberían considerar, sobre todo, que como los armamentos y la disciplina militar son casi los mismos en toda Europa, y como las alianzas, por regla general, producen un equilibrio de fuerzas entre las partes beligerantes, todo lo que los soberanos pueden esperar en la actualidad de las mayores ventajas es adquirir, mediante una acumulación de éxitos, bien alguna pequeña ciudad fronteriza, bien algún territorio que no les compensará los intereses de los gastos de guerra, y cuya población ni siquiera se aproximará al número de ciudadanos muertos en las campañas.” Aplicando esto mismo a la Guerra de los Siete Años, el coste para Prusia de mantener alrededor de 200.000 hombres y lograr la victoria al final supuso que tan sólo 1 de cada 15 reclutas que empezaron la guerra sobrevivió; el 90% de los ingresos fueron íntegros al pago de la campaña; se devaluó la moneda, aplicar nuevos tributos, hacer saqueos y los oficiales no podían contraer matrimonio, ya que el Rey no podía pagar una pensión de viudedad. Extraída de PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Páginas 196-197. Alianza Editorial. Madrid. 2002. Y eso que el apoyo inglés al bando prusiano se basaba sólo en un apoyo financiero, según ENCEL, Frédéric; El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Página 75. Historia. Alianza Editorial. 1ª Edición, 4ª Reimpresión. Madrid. 2005

[2] Que consiste en contener al grueso de las fuerzas mientras se concentra el mayor número posible de efectivos en batallas donde se impone el dominio apabullante resultando en victoria y apartando a tal ejército o nación de la contienda para, a continuación, ir a por el siguiente, así sucesivamente hasta que se vence al último de ellos.

[3] Mauricio de Nassau necesitaba 10 filas para lo mismo que Federico tan sólo necesita 2 o 3. Esto se debe a un avance innegable y constante en el armamento.

[4] Inspirado en la falange oblicua tebana de Epaminondas (418-362 a.C.) y en la forma de ataque de Alejandro Magno (356-323 a.C.).

[5] Una compañía de fusileros dispone de 114 soldados y 10 suboficiales. Las de granaderos son un poco mayores y tienen 9 suboficiales. Éstas se agrupan con frecuencia y forman batallones selectos de granaderos con 508 hombres, que se restarán a los batallones a los que pertenecen. Un Batallón de fusileros son 570 soldados; 1 Regimiento de fusileros son 1.140 soldados.

[6] En el umbral del siglo XVIII (1703), la pica acaba por desaparecer y se sustituye por la bayoneta. El mosquete ha perdido su lugar a favor del fusil de chispa, que en un principio logra una frecuencia de tiro de uno por minuto, mejorándose paulatinamente, como se verá a continuación.

SCHNEIDER, Fernand; Historia de las Doctrinas Militares. Página 31. Editorial Vergara. Barcelona. 1966

[7] En Leuthen hubo soldados que llegaron a disparar hasta 180 tiros. Según: PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Página 195. Alianza Editorial. Madrid. 2002

[8] Es interesante como Federico II aunque sí introduce a los Húsares en su ejército tras el éxito de éste cuerpo de origen húngaro, que en 1757 habían penetrado profundamente en territorio prusiano, junto a sus compañeros de armas rusos, los cosacos, costándole a Federico el revés de perder su capital, Berlín. Sin embargo, no se decide por la introducción de cuerpos de tropas ligeras, y lo hace por temor. Su infantería, tan costosamente entrenada podría desertar. De hecho, hacía rodear los campamentos de vallas, evitaba marchar a través de los bosques y sus patrullas de reconocimiento no iban más allá de 200 metros. Consideraba que organizar una escaramuza era un buen pretexto para escapar de la disciplina del ejército. Expuesto en PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Página 198. Alianza Editorial. Madrid. 2002

[9] Se trata del mismo modo de cargar de Gustavo II Adolfo de Suecia, sólo que Federico no desea que se abra fuego, directamente es un ataque en masa y al galope contra la unidad que sea. Cuenta con la colaboración de los generales Von Seydlitz para la caballería pesada (Coraceros y Dragones) y de Von Zietchen para la ligera (Húsares). MARTÍNEZ RUIZ, Enrique; Historia militar de la Europa Moderna. P. 54. Editorial Síntesis. Madrid. 2016

[10] El mérito de establecer el Estado Mayor es obra de Gustavo II Adolfo de Suecia.

[11] El servicio militar es obligatorio para los campesinos desde 1733. El reclutamiento se hace ante todo en los Cantones, pero al ser un país pequeño requiere el uso de milicias de mercenarios, lo normal desde el siglo XVII viene a ser 1/3 del total, según PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Página 195. Alianza Editorial. Madrid. 2002.

[12] Fue en 1787-1788 cuando los franceses se decidieron a adoptar la división como unidad administrativa básica, con lo que unos 12.000 hombres en unidades de infantería, caballería y artillería, junto con grupos de ingenieros y otros servicios, se organizaron bajo un solo jefe y su Estado Mayor. Sin embargo, la estructura divisionaria no se normalizó en Francia hasta 1796, por la relativa falta de vías de comunicación y de cartografía, que pudieran facilitar a un gran ejército su dispersión, coordinación de movimientos y rápida concentración. PARKER, Geoffrey; La Revolución Militar. Innovación militar y apogeo de Occidente 1500-1800. Página 199. Alianza Editorial. Madrid. 2002

[13] Choiseul multiplica las unidades en tiempo de paz para consolidar la permanencia del ejército y Breteuil constituye una reserva permanente perfeccionando el sistema de milicias heredado del siglo pasado.

[14] Cuando moría Federico II en 1786 el sistema militar de la Europa moderna estaba cambiando. Fue en este momento cuando se empezaron a consolidar las tropas ligeras de forma regular. Éstas adquirieron importancia por primera vez cuando 20.000 veteranos húngaros y croatas detuvieron el ataque por sorpresa de Federico sobre el Imperio Habsburgo entre 1740-1741. Estos escaramuzadores, acostumbrados a la lucha contra los otomanos y sus tácticas llenas de velocidad, rapidez y contundencia. Y eso que venían de mantener una guerra entre 1737 y 1739.

Entre 1742-1743, el rey de Saboya defendía su montañoso Estado contra los Borbones y se decidió también por las tropas ligeras. Su éxito obligó a Francia a contar con Mauricio de Sajonia, que había servido anteriormente en Hungría, y que llevó la infantería ligera al ejército francés. Concluido el conflicto tratadistas como de La Croix en el Tratado sobre las guerras pequeñas o Crissé en el Ensayo sobre el arte de la guerra fueron algunos de los que supieron valorar y ver el potencial de éstas tropas y posibilidades. Los británicos devoraron esta literatura militar y decidieron ponerla en práctica en América, contra franceses y sus aliados indios con resultados excelentes a favor de los británicos.

Con la llegada de los revolucionarios republicanos al poder estas unidades adquirieron más peso, y todo esto por la fascinación de las formas democráticas de gobierno y defensa del Estado experimentadas en el pasado. Vendrían a ser como esos falangistas o esas dotaciones pagadas por el Estado de la Atenas de Pericles. Todos somos ciudadanos, todos participamos en el Estado y su defensa, también en su gobierno. Y la igualdad se garantiza asignando lotes de tierra, generando colectivizaciones agropecuarias, o creando estas unidades de eficacia probada.

[15] El mariscal de Broglie en 1761 crea, al dispersar y concentrar ejércitos, una anticipación de la maniobra moderna, superando en agilidad y en proximidad a procedimientos tácticos de la Revolución y el Imperio las de Federico II en Leuthen.

[16] Uno a tres o uno a cuatro.

[17] Las variaciones en el arte de la guerra de finales del XVIII fueron acompañadas por la creación de una artillería de campaña potente y a la vez móvil. Los cañones de la época anterior, Luis XIV, había sido fundidos con la idea de poder utilizarse tanto en campaña como contra un asedio de fortalezas, por eso sus tubos eran relativamente largos y gruesos, para admitir una potente carga de pólvora. En tiempos de Luis XV se hicieron ensayos para fabricar piezas más cortas y ligeras, aunque se perdiese cierta eficacia contra las fortalezas. Pero será bajo la dirección de Gribeauval que la convierte en la primera artillería de Europa, creando divisiones de ocho cañones o cuatro obuses, que estarán servidas por una compañía de artilleros. La ratio del ejército francés pasa a ser de cuatro piezas por cada mil hombres. Además, se normalizaron los calibres, cureñas y material de artillería en general. Sus componentes se fabricaron con la cualidad de ser intercambiables, todo ello gracias a que Francia era el segundo país que se sumaba con éxito a la incipiente Revolución Industrial, y de sus fábricas salían piezas cada vez más baratas, perfectas y duraderas. Además, la cada vez más perfecta fundición permitía, según demostraron los ingenieros franceses, que las piezas pudiesen funcionar a pleno rendimiento con la mitad de carga de pólvora.