En nuestro país, España, existen varios sistemas defensivos que adaptan las construcciones defensivas propias de la Europa de entreguerras: una proyección de 22 fortines del tipo “blockhaus”, de los que sólo se finalizó completamente uno, el número 13, en Colmenar del Arroyo (Madrid) entre finales de 1938 y principios de 1939; la siguiente verdaderamente es una línea de defensa al estilo de la Líneas Mannerheim, Metaxás, o para referencia en este caso: las líneas Maginot y Sigfrido. Se trata de una línea que cubría los Pirineos, de Irún a Portbou, la llamada Línea P.

Comprender los aspectos militares

Debemos situarnos en la I Guerra Mundial. Hay dos combatientes, que tienen ejércitos parecidos, doctrinas parecidas con sus matices. Es la época de la II Revolución Industrial, de los grandes ejércitos, del ferrocarril para movilizar tropas y concentrarlas a una velocidad nunca vista hasta el momento. Se han producido avances tecnológicos de gran interés como el fusil y la artillería de tiro rápido, la ametralladora. La idea de desarrollar envolvimientos se impone. La Guerra Total como doctrina tiene todos los perfiles señalados y sólo hará falta que Ludendorff la defina por su experiencia práctica en la guerra. Los franceses son partidarios de usar masa y velocidad en una ofensiva frontal que busque el choque contra las unidades del enemigo. Los alemanes defienden el tándem fuego y movimiento en una doctrina ofensiva para destruir de esta manera al adversario lo antes posible. Pero la proporción de fuerzas respecto al espacio era tal que conduce al estancamiento.

Un ejército con intenciones ofensivas, como queda manifiesto que tenían ambos, no tenían más opción que la ofensiva táctica. No obstante, ambos ejércitos tenían una composición y capacidad de movilidad similares, con lo que todo ello hace que la defensa tenga dos capacidades: una ventaja táctica que viene dada por la capacidad de resistir ataques; y una ventaja estratégica, que viene de explotar la superioridad de la retirada sobre la persecución.

La conclusión es evidente: cuando los dos contendientes persiguen estrategias persistentes y se presenta una elevada proporción de fuerzas respecto al espacio, el principal recurso del defensor para bloquear al atacante estriba en la capacidad de resistir un ataque frontal. Es así como las improvisadas trincheras se van mejorando y las alambradas de espinos, la artillería de tiro rápido (que no puede proveerse de la abundancia de munición que necesitaría), el fusil de tiro rápido y las ametralladoras configuran la puesta en práctica y efectividad de este sistema de líneas. Los intentos de la guerra química, la aviación y los primeros carros de combate no logran resultados todavía definitivos para romper las líneas. Los errores cometidos y la forma de superarlos en una nueva doctrina militar vendrán por las reflexiones de Basil Liddell Hart y J.F.C. Fuller (Reino Unido), Mijaíl Tujachevsky (Unión Soviética), Charles de Gaulle (Francia), Giulio Douhet (Italia) y Heinz Guderian (Alemania), durante los años 20 y 30 del pasado siglo XX.

Así concluye la I Guerra Mundial y es así como se inician obras como las señaladas, principalmente la Línea Maginot y la Línea Sigfrido. Obras de hormigón y acero, con túneles que fortifican las posiciones en previsión de un ataque. La principal diferencia entre la Línea Maginot y la Línea Sigfrido estribaba en que la línea Sigfrido gozaba de una mayor defensa en profundidad que su homóloga francesa. La Línea Maginot trazaba una raya de defensa a lo largo de frontera con Italia y Alemania con un costo total de unos 5 mil millones de francos de 1930, a cambio promete ahorrar hombres y ganar efectividad en la defensa de puntos concretos, además de retrasar el avance del enemigo o bien preparar un contraataque.

La Línea P. Origen, planteamiento y evolución.

El 9 de enero de 1939 el Ejército Nacional ocupa los últimos pasos de los Pirineos. Antes de finalizar la Guerra Civil, el General Franco dio la orden de fortificar la frontera pirenaica, creando tres comisiones: Comisión de Fortificación de los Pirineos Occidentales, Centrales y Orientales.

La Comisión Occidental estuvo presidida por el General Camilo Alonso Vega y entre sus miembros se encontraba el coronel de ingenieros José Vallespín. Este coronel apenas estuvo un año en la Comisión, pero al conjunto de fortificaciones construidas en los Pirineos occidentales se le conoce como Fortificación Vallespín.

En junio de 1939 se comienza a construir las defensas fortificadas en Guipúzcoa y Navarra para contener invasiones con tanques y aviones mediante búnkeres de hormigón y nidos de ametralladora. En esa misma zona ya existía previamente una línea defensiva pensada en la agrupación de torres y fuertes defensivos (la Barrera de Oyarzun), que comenzó a construirse al finalizar la III Guerra Carlista. La Vallespín la realizaron en un principio prisioneros republicanos, aunque por motivos de seguridad fueron sustituidos por soldados de reemplazo. Su construcción quedó paralizada en 1940 pero se siguieron construyendo las carreteras a ella vinculadas. Habría que esperar hasta 1944 cuando comenzaría la construcción de la «Línea P», en la que se integraron parcialmente estas fortificaciones.

El 11 de noviembre de 1942, en respuesta a la Operación Torch, el desembarco angloamericano en el norte de África, los alemanes lanzaron la Operación Anton. El ejército alemán cruzó la línea que separaba la Francia ocupada de la llamada Francia «libre» desde el armisticio de 1940. Los alemanes temían dos posibles escenarios: un posible desembarco en las costas francesas del Mediterráneo, para lo que construyeron una línea fortificada la Südwall. En la zona de los Pirineos, construyeron algunas baterías de artillería, principalmente cerca de Port-Vendres, en Cap Béart o en las alturas de Collioure. La segunda preocupación alemana venía por el doble juego de España, así que se optó por construir en el límite fronterizo de los Pirineos, de Cerbère a Hendaya, otra línea fortificada, la primera línea de los Pirineos, conocida como Sperrlinie Pyranäenfront (Línea defensiva Frente Pirineos).

En 1943 el Estado Mayor Central del ejército español ordena el estudio y proyecto de la Línea de Defensa de los Pirineos. En agosto de 1944 se impulsa mediante orden la unificación en una en una única Organización Defensiva de los Pirineos las tres comisiones que sumaría a lo ya construido en la parte occidental de los Pirineos, desarrollándose los sectores central y oriental. Para el otoño de ese año las obras empezaban, aunque los planos y demás documentación ya estaban listos en 1943. Quizás la idea de aprovechar de esa manera concreta los Pirineos podría venir dada por la eficacia de la resistencia improvisada republicana durante la Guerra Civil en la línea de fortificaciones en profundidad llamada Línea XYZ construida aprovechando el Maestrazgo, y que combinaba la protección de un asalto frontal por la costa como a través del frente de Teruel.

Para su construcción se movilizaron grandes cantidades de medios y hombres (esencialmente soldados de reemplazo). La obra se les asignó a las antiguas regiones militares fronterizas con Francia: la IV, V y VI. Hubo algunos prisioneros que fueron relegados a labores auxiliares para guardar el secreto militar lo máximo posible.

En total, junto con la Vallespín, se planificaron 169 centros de resistencia y unas 10.000 construcciones, de los cuales casi la mitad quedaron inconclusas. De los casi 6.000 búnkeres construidos se estima que sólo 2.000 siguen en pie. La línea estaba dividida en Sectores, y éstos a su vez en Centros de Resistencia (CR), que englobaban gran cantidad de asentamientos. En Cataluña 100 Centros de Resistencia y en Navarra/País Vasco, 56 y en Aragón existen 20 Centros de Resistencia.

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Un aspecto de la Línea P en su trazado en Navarra. Fuente: https://www.mendikat.net/com/mount/3497#

El plan original contemplaba que cada lugar construido se rodease de unas trincheras comunicadas entre sí y situar en cada extremo un pozo de tirador; todo el conjunto estaría rodeado por una alambrada. Pozos y alambradas no se llegaron a construir.

Cada Centro de Resistencia poseía gran cantidad de asentamientos agrupados en Puntos de Apoyo, y éstos a su vez en Elementos y ellos en Subelementos:

  • Asentamientos de observación.

Situados en las cotas más elevadas. Se trata de construcciones cilíndricas que permitían una visión de 360º, con una sala anexa para transmisiones. Se comunicaban entre sí a través del heliógrafo y del teléfono de campaña, y normalmente el acceso estaba protegido con una galería o trinchera.

  • Asentamientos de combate

Son los más numerosos. En ellos se podrían apostar fusiles ametralladores o ametralladoras. Prácticamente la mayoría están casi enterrados y cubiertos de hierba o rocas del lugar, creando con ello un perfecto camuflaje.

  • Asentamientos de artillería

Los más grandes, ya que tenían que alojar un cañón antitanque o uno de infantería. Situados en puntos muy estratégicos para batir especialmente las carreteras.

  • Asentamientos a cielo abierto

Estos comprendían las ametralladoras antiaéreas o morteros de 81 y 50 milímetros.

  • Abrigos

Excavados en la propia roca de los escarpados de cada CR y servirían para dar cobijo a la tropa destinada o a almacenamiento de municiones y víveres.

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El trazo de la Línea P. Fuente:  https://patrimonimilitardelavalldecamprodon.wordpress.com/category/general/page/2/

Por cada CR se situaría un batallón de entre 400 y 500 soldados, organizados en secciones de entre 30 y 40 hombres, que son los llamados «elementos de resistencia»; estos, a su vez, se dividían en grupos de 10 o 15 que reciben el nombre de «subelementos de resistencia». Por último, estarían pelotones de 5 a 10 individuos que se encargaban de la defensa de un búnker.

En 1948 se abandona la construcción de las obras de mayor calado en la Línea P., pero los zapadores del ejército continúan con obras secundarias, obras de accesos y otros servicios.

En 1957 se abandonó definitivamente la construcción de la Línea P, pero el Ejército Español estuvo realizando labores de vigilancia e inspección de las fortificaciones hasta la década de 1980.

Una aproximación geopolítica a la Línea P

Como toda “muralla”, ésta manifiesta un carácter poliédrico. Tanto para los “enemigos” contra la que se plantea, así como para el lado “amigo” del muro. Analicemos con concisión los diferentes actores que influyeron en el muro, y cómo podríamos concretar en: 1) El Eje; 2) Los anglosajones; 3) Conclusiones.

El Eje

Después del fin de la Guerra Civil española el 1 de abril de 1939 mucho debía Franco a las potencias del Eje en varios aspectos. El 23 de octubre de 1940 se entrevista Hitler con Franco en Hendaya, para tratar de la entrada de España en el conflicto. El 12 de febrero de 1941 se produce el encuentro con Mussolini en Villa Margherita en Bordighera en la provincia de Imperia en la Liguria, y lo que el Duce propone es una cooperación para asegurar el control del estrecho de Gibraltar.

A Gibraltar habría que sumar el control de Canarias o de posiciones en el norte de África. Estos eran los objetivos que perseguía el Eje en la Península, o en un planteamiento defensivo detener una invasión aliada desde Gibraltar, el Mediterráneo y Portugal con puntos de apoyo en el Cantábrico y el Atlántico. Lo que se logró de España fue la División Azul y el suministro clave de wolframio, fundamental para fabricar munición y blindaje.

Alemania, planteó un proyecto para alcanzar sus objetivos en España: la Operación Félix, en la que tropas alemanas entrarían en España con el consentimiento del gobierno español, con el objetivo de conquistar Gibraltar en una operación conjunta-combinada, que resultaría en la destrucción de la flota británica, cortar el acceso al Mediterráneo, y ganar la opción de una tenaza sobre el norte de África.

En noviembre de 1942 y el desembarco anglosajón en el norte de África forzó a España a situarse en un cruce más pronunciado de intereses: los alemanes estaban en los Pirineos, pero en el sur la concentración de los aliados era evidente. Así que uno de los potenciales riesgos estaba en una invasión del Eje de España.

Los alemanes plantean el proyecto de Operación Ilona. El objetivo: ocupar la península con permiso del gobierno y evitar una invasión aliada desde Portugal, estableciendo una Línea de defensa que iría de Santander hasta Zaragoza.

En 1943 Alemania proyecta la Operación Gisela. Una actualización de la Operación Ilona y preveía la resistencia por parte del ejército español, además de las vías de comunicación entre los Pirineos y el interior peninsular destruidas.

Una alternativa a la Operación Gisela era la Operación Núremberg. Objetivo: ocupación y defensa de la frontera hispano-francesa en el lado español para evitar la ofensiva de los aliados desde España. El desembarco definitivo en el sur de Italia lleva a la construcción de la Línea Gótica para organizar una retirada ordenada.

Los anglosajones

El interés de Reino Unido en que triunfase el alzamiento militar venía por sus intereses en la península y la desconfianza que le generaba la II República. Sin embargo, Franco no quiso apoyarse en la City tanto como pretendía el Reino Unido. Esto, además de la nacionalización de las minas de Río Tinto y las simpatías hacia el Eje acaban por crear en el Reino Unido una creciente preocupación que se manifiesta en una estrategia conjunta.

Tendríamos por un lado una propuesta de invasión de España, cuya matriz es el proyecto de la Operación Pilgrim, consistente en ocupar la península desde Gibraltar antes de que se produzca la Campaña de Francia (1940). En 1942 se ideó el proyecto de la Operación Tonic, variante de la Operación Pilgrim, se cuenta con una acción conjunta-combinada que sigue el mismo plan que Pilgrim, con los EE. UU. En 1943 Reino Unido y EE. UU. cuentan con la aprobación de la URSS para la Operación Strong antes del desembarco en Francia. Objetivo: ocupar España y entrar por Francia por ambos extremos de los Pirineos, donde los guerrilleros españoles y la resistencia francesa se les unirían, controladas por el PCE y PCF, con influencia de la URSS.

Pero la estrategia anglosajona contaba con más aspectos. En concreto la figura del banquero mallorquín Juan March. Fue la pieza que permitió tener controlados a dos ministros del Gobierno, grandes figuras del régimen (incluido el hermano del General Franco), y al propio General Franco y otros generales que se consideró imprescindibles, mediante pagos a dichos generales por 10 millones de dólares de la época a través de Juan March abonados a cuentas suizas. Se trataba de la Operación Sobornos. Prepararon a través del Special Operations Executive (SOE) actividades de subversión y sabotaje en caso de presencia militar alemana sensible. A ello hay que sumar la acción diplomática como embajador de Sir Hoare, sin olvidar las actividades del MI6, además de proteger (¿como posible baza?) al presidente Juan Negrín, monitorizar la oposición monárquica y republicana. También ejercieron presión a través de las sanciones económicas y bloqueo de carburantes. El 22 de julio de 1944 España queda excluida del FMI. El rumbo de la guerra y las acciones de España, que ya a finales de 1943 traslada la oferta al Reino Unido a través de Sir Hoare de la voluntad de España de procurar un acuerdo entre el Eje y los aliados junto a los otros países neutrales (Suecia, Suiza e Irlanda) para frenar el bolchevismo, le vale para que Churchill diga en la Cámara de los Comunes el 24 de mayo de 1944 que España se ha ganado que ningún país intervenga en su política interior.

La presión continuó el 25 de abril de 1945 con la conferencia Fundacional de Naciones Unidas en San Francisco. Se excluye a España. El 13 de diciembre de 1946 la Asamblea General de la ONU recomienda a sus miembros la retirada de los embajadores de España y el bloqueo económico.

El 18 de abril de 1946 Polonia denuncia a España ante la ONU por la construcción de la Línea P, a la que califica de carácter ofensivo. Polonia, apoyada por la Unión Soviética, Francia y México, pide en la ONU la condena a España como país agresivo por la construcción de fortificaciones en el Pirineo catalán. Esta petición fue rechazada gracias al representante del Reino Unido en la ONU, Sir Alexander Cadogan. El gobierno de Estados Unidos comunicó “que las fortificaciones en los Pirineos eran esencialmente defensivas”. El 12 de marzo de 1947 el discurso del presidente Truman sobre la expansión y la contención del comunismo, verbalizaba la geopolítica atlántica y anticomunista de los anglosajones.

El 26 de septiembre de 1953 se firma el convenio para la defensa entre España y Estados Unidos. En 1955 España miembro de pleno derecho de la ONU (14 de diciembre).

Conclusiones. Francia y España

Son varias las conclusiones que se pueden sacar, contrario a lo que se ha afirmado, la Línea P. no se pensó para el maquis, pues queda patente que lo que se espera es una acción a gran escala de carácter conjunto-combinado.

Se siguieron principios geopolíticos como que la economía manda, el determinante peso de la Historia. Y desde luego: no hay aliados eternos, sino intereses permanentes, y sobre ellos se cambian los puntos de vista. En cuanto a Geoestrategias quedan manifiestas la intimidación, el cerco y contracerco, empobrece y debilita a tu vecino, simula y disimula, fomenta la división… y tantas otras.

El lado “amigo” de esa muralla estaba pensado para un país que había acabado la Guerra Civil, con los falangistas potencialmente divididos por el proceso a Hedilla y los carlistas a Fal Conde. El Decreto de Unificación de Falange Española y de Comunión Tradicionalista en un único partido con el nombre de FET y de las JONS bajo control del General Franco a través de Serrano Suñer, se creó enemigos internos, además de monárquicos alfonsinos y los católicos de la CEDA. La proyección de un enemigo exterior es una gran idea.

Francia, que fue una de las grandes vencedoras de la I Guerra Mundial, y que vio, en cierto sentido respaldada su fuerza con los pactos tradicionales con el Reino Unido tuvo que compartir su posición con la trampa de deuda que los EE. UU. dejaron en la Europa de entreguerras. El fin de la II Guerra Mundial supuso el abandono de la política agresiva contra el General Franco, medidas de presión económica que perjudicaron a España y a Francia y acabaron por beneficiar a los anglosajones y la demostración de que el nuevo orden que se alzaba contaba con un gran rival en Francia, el General de Gaulle, al que había que vigilar. Los pactos políticos de reconstrucción de Italia y Francia implican la cooperación de la democracia cristiana y los valores europeos tradicionales con el PCI y el PCF.

El peligro que veían los anglosajones en la caída del General Franco era la construcción democrática repitiendo el modelo de cooperación entre un Negrín legítimo y un PCE, y que esto fuese la puerta para la caída de Salazar en Portugal con el mismo planteamiento entre un PCP y las fuerzas de la democracia cristiana. El agrupamiento de estos países alrededor de la figura del General de Gaulle podía llevar a una paz con la RFA que abocase a un acuerdo con la URSS para liberar Europa de los mecanismos anglosajones de poder y no a una serie de revoluciones. De la misma manera, la no injerencia de ese bloque llevaría potencialmente al triunfo de la Revolución comunista de Grecia en el marco de adjudicar esa región de Europa al Comunismo (¿quizás liberando la RDA?), y juntos cooperando para controlar el poder anglosajón en el Mediterráneo, Suez y la región MENA.

Bibliografía

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CLUA MENDEZ, José Manuel.Cuando Franco fortificó los Pirineos, La Línea P en Aragón: Generalidades / La Jacetania. 2004. Editorial Katia. Zaragoza.

CLUA MENDEZ, José Manuel.Cuando Franco fortificó los Pirineos, La Línea P en Aragón: La Ribagorza y Sobrarbe. 2007. Editorial Katia. Zaragoza.

BLANCHON, Jean-Louis; SERRAT, Pierre; ESTÉVA, Louis. La “Línea P”. La ligne de fortification de la chaîne des Pyrénées (1). Fortifications & Patrimoine nº 2 – Avril 1997

BLANCHON, Jean-Louis; SERRAT, Pierre; ESTÉVA, Louis. La Línea P. Topographie et conception d’un système de défense. Fortifications & Patrimoine nº 3 – Juillet 1997