Boris Johnson será a partir de mañana 24 de julio de 2019, el nuevo inquilino del 10 Downing Street. Aposté por él desde el 22 de septiembre de 2017, cuando May dio en Florencia su discurso sobre su idea del Brexit… el Congreso de los Tories de 2017 en Manchester ya fue significativo, y no sólo por entregar Simon Brodkin (o su seudónimo: Lee Nelson) el P45, que es el formulario que debes rellenar y firmar a efectos fiscales cuando te despiden (y luego el UB40, que es el que rellenas cuando buscas empleo, por hacer algo de cultura laboral británica), y que el bueno de Lee Nelson le dio en mano a Theresa May porque, según él, se lo había pedido Boris Johnson.

Además, aquel Congreso sirvió para que Johnson tomara la palabra en el lugar que le correspondería a May como líder y Prime Minister… blanco y en botella por parte del establishment, by the way.

Después vino su lanzadera para alcanzar el puesto de Prime Minister y desde fuera del ejecutivo de Theresa May, para evitar quemarlo y hundirlo, como efectivamente ha acabado por pasarle a su archirrival, el todavía Canciller de Hacienda, Philip Hammond. Una jugada brillante y bien ejecutada que ha abierto el camino para un entendimiento (sobre el papel) mayor entre Donald Trump y Boris Johnson: una nueva vía para una nueva relación especial que se ha de manifestar, o esa es la intención, en una nueva forma de proyectar poder sobre el continente europeo y Oriente Medio, entre otros lugares claves donde se ha de jugar la partida por el dominio del mundo.

Pero, creo que huelga decirlo, que nadie se llame a engaño respecto a un par de cosas:

1) La estrategia de Reino Unido con el Brexit se centra en recuperar el control continental. Esa es la verdad. Nada de pensar entelequias. Se juega con apariencia de locura… pero la idea que se tiene en mente es ganar la partida en el mundo. Va a ser difícil, arriesgado, implica arrastrar al lodo y al fracaso a varios rivales que pueden crecer en exceso… y en eso el divide et impera y el enfrentar en lugar de unir funciona (ojo, ya desde los tiempos de Obama).

2) Que nadie piense que Boris, como se le llama de corrido en UK (Boris Johnson, en plan formal y fuera de UK) es un necio. Ni de broma.

Boris Johnson, 54 años. Escritor y columnista con un humor descacharrante y a la vez con ramalazos de erudición cuando le conviene, ciclista… se le consideró por la vieja política «el bufón del Reino». Pero… es sin duda brillante, un tipo con una gran memoria capaz de citar de corrido a Milton, a Shakespeare y a los trágicos griegos (y de inventarse las citas si es menester, pues por eso fue despedido cuando trabajaba de periodista en «The Times»).

Boris Johnson cuenta con ascendencia judía, alemana, musulmana… pero ejerce de patriota torie, enamorado de la tradición inglesa. Liberal en lo económico y en lo moral (famosos son sus devaneos con el cannabis en su juventud, su afición al gin-tonic y su fama de seductor, merecidísima por otro lado). Artífice de la ruptura de la hegemonía laborista en la alcaldía de Londres, y de la transformación que supuso el antes, el durante y el después de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Siempre ha comprendido qué papel jugaban los medios de comunicación de masas en sus aspiraciones políticas, y por ello fue un habitual del programa Have I Got News for You, entre 1990 y 2002, que se ha emitido entre la BBC Two y la BBC One, donde el formato y el estilo del programa permiten al genio y a la capacidad de hacer humor de Boris Johnson brillar con rotundidad.

Al igual que David Cameron, élite de Eton y Oxford, los viveros que forman a la clase patricia inglesa. Pero a diferencia de David Cameron, brillante, culto, con una capacidad oratoria, una dialéctica y una consistencia en la cultura clásica (inglesa y universal) realmente portentosa. Estamos pues ante un hombre muy culto, élite de Reino Unido, fascinado por el poder y por su ejercicio, muy proclive a aceptar el halago y la adulación por lo que él considera sus méritos. Con un sentido del humor dúctil, dirigible hacia su interlocutor, ya sea este Lower Class-Working Class, o bien sea alguien educado y de la élite. Se mira en el espejo de Winston Churchill al que desea imitar adaptándose a las formas, usos, desafíos y costumbres de este primer cuarto de siglo XXI. En el fondo, de eso va su personal visión de la biografía que publicó el 23 de octubre de 2014 y que persigue ligar su vida a la de su héroe, Winston Churchill, The Churchill Factor: How One Man Made History.

Y ya que hablamos de libros, otro libro que creo que cabe reseñar de Boris Johnson es precisamente The Dream of Rome, publicado el 26 de enero de 2008, un libro donde Boris Johnson reflexiona sobre cómo el Imperio Romano logró la unidad política y cultural de Europa en un manifiesto éxito, mientras que la Unión Europea ha fracasado en el mismo plano, poniendo el acento en la relevancia de la idea imperial como idea cultural, y en cierto modo, el éxito o el fracaso de un imperio debe verse en su capacidad de proyectar una unidad política y, ante todo, cultural. De hecho, una y la otra van de la mano cuando la proyección de poder es perfecta, en mi opinión. Por cierto, antes de la publicación de su libro The Dream of Rome se emitió como documental televisivo por la BBC. O, adicionalmente, pueden ver un diálogo entre Mary Beard y Boris Johnson sobre sus respectivas consideraciones respecto al mundo griego vs. el mundo romano haciendo click aquí.