Italia: «I nuovi mostri». Parte-1

IN MEMORIAM

ADVERTENCIA: Para quien no esté familiarizado con el italiano, el título del artículo debe entenderse como «Los nuevos fenómenos», no es una referencia a ningún aspecto moral de los personajes tratados en el momento presente de Italia.

INTRODUCCIÓN

Para poder comprender el momento presente que vive Italia en su contexto nacional, europeo y mediterráneo se hace preciso hacer una perspectiva histórica que aclare y contextualice los aspectos tratados. Para algunos casos bastará el mundo de la posguerra, para otros será necesario proyectarse al periodo de la unificación italiana y los años subsiguientes.

ITALIA: LA CONCATENACIÓN DE ELEMENTOS

El caso de Italia resulta similar al de Francia, tras la ocupación nazi y el establecimiento del gobierno colaboracionista de Vichy caso del último país, y la alianza entorno al Eje entre la Italia de Mussolini y el III Reich, el país galo y transalpino vivieron una acción decidida, aunque de importancia o relevancia desigual, por parte de los respectivos Partidos Comunistas. Esto hizo que la construcción de la paz se tuviera que hacer con ellos, y podríamos decir incluso contra ellos de una manera encubierta y a veces abiertamente ilegal o paramilitar. Dicha participación se notó en los aspectos sociales y derechos laborales de Francia e Italia y, por centrarnos en el caso del país transalpino se manifiesta, por ejemplo, en el artículo 1 de la Constitución italiana de 27 de diciembre de 1947, donde se afirma literalmente: «L’Italia è una Reppublica democratica, fondata sul lavoro» (Italia es una República democrática, fundada en el trabajo).

Esta condición creó la preeminencia de tres partidos políticos de masas de gran implantación y calado, de tal manera que eran «el poder», a saber: la Democrazia Cristiana (DC), el Partito Socialista Italiano (PSI) y el Partito Comunista Italiano (PCI).

De izquierda a derecha, los diferentes logos de la Democracia Cristiana, el Partido Socialista Italiano y el Partido Comunista Italiano, en diferentes momentos históricos de dichas formaciones.

De los tres partidos, fue la DC, fundada en 1943 por intelectuales de la talla de Alcide De Gasperi o Attilio Piccioni, entre otros, la que obtuvo siempre la victoria en los comicios a los que se presentaba, con la excepción de las elecciones europeas de 1984 en las que se impuso el PCI. La DC fue un partido que se puede definir de centro, variando según los momentos y circunstancias electorales entre posiciones siempre moderadas de centro-izquierda o centro-derecha. Habitualmente gobernó en solitario o con el PSI. En la década de los años 70 se apoyó en el arco parlamentario en el Partido Comunista Italiano, es lo que se conoce como el compromesso storico (compromiso histórico), teorizado e impulsado por el secretario general del Partido Comunista Italiano Enrico Berlinguer en 1973 en el órgano de comunicación del PCI, la revista Rinascita, en los números 38 del 28 de septiembre, 39 del 5 de octubre, y 40 del 12 de octubre, y que contó con el inmediato apoyo de sectores de la DC vinculados a la Azione Cattolica (Acción Católica), como es Aldo Moro (de manera muy destacada) y con la oposición de Giulio Andreotti; para el PSI se trataba de una estratagema para ser desplazados de la hegemonía dentro del espacio de la izquierda a nivel nacional, caso de Bettino Craxi y Riccardo Lombardi, mientras que otros afirmaban con ello se alejaba definitivamente cualquier tentativa seria de alcanzar un gobierno de izquierdas dirigido por el PSI con el apoyo del PCI. La propuesta era una reacción consecuencia de los diferentes elementos que precipitaron el golpe de Estado de Chile del 11 de septiembre de 1973 para imponer las líneas económicas de los Chicago Boys en el país andino.

Como consecuencia de la crisis del petróleo y el cambio del patrón oro del dólar al petrodólar, la crisis empezó a azotar a las naciones industrializadas de Europa Occidental, también Italia, el acuerdo con el PCI se mantuvo hasta las elecciones de 1980 y después del asesinato de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas. En 1980 se inicia el Pentapartito, que es el acuerdo liderado por la DC, aunque los primeros años le cedió la presidencia al PSI, y que además de los socialistas sumaba al Partito Socialista Democratico Italiano (PSDI), Partito Repubblicano Italiano (PRI) y el Partito Liberale Italiano (PLI).

Es en este contexto cuando se funda La Liga Norte o Lega Nord per l’Indipendenza della Padania, el 8 de enero de 1991, en la parte final de la cuenta atrás qué causaría la implosión en cadena de los tres partidos de masas: DC, PSI y PCI. Presentándose como “ni de izquierdas ni de derechas”, nació de una fusión entre la Lega Lombarda de Umberto Bossi, fundada el 12 de abril de 1984 y recogiendo movimientos que provenían de la región de la Lombardía desde finales de los 70 y hasta mediados de los 80 del siglo XX, y con la referencia histórica de la alianza de hasta 30 ciudades italianas para combatir a los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico Federico I y Federico II con el apoyo del Papado, uniendo a ello la época de dominación Hohenstaufen del Reino de Sicilia, que ocupaba la isla y lo que luego sería el Reino de Nápoles. El movimiento que se articulaba en torno a Bossi tenía un objetivo muy concreto: la independencia de la Padania, una nación imaginaria que se extendería a lo largo del río Po, dado que el Norte próspero y trabajador estaría cansado de verse lastrado por el Sur atrasado y dependiente. Por lo tanto, cada uno debería navegar hacia su propio destino. Todo ello vendría rebozado por las invasiones y guerras del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y de su dinastía también reinante en los territorios del sur, desde la época de Enrique VI.

La Tangentopoli

Un equipo de magistrados, a las órdenes de Francesco Borrelli e integrado por Antonio Di Pietro, Ilda Boccassini, Piercamillo Davigo y Gherardo Colombo (Mani pulite, Manos limpias) inició un proceso judicial el 17 de febrero de 1992 muy complejo que acabó por descubrir una enorme red de corrupción que implicaba a todos los partidos de masas del momento, ya cuestionados por la sociedad, además de poderosos grupos empresariales e industriales, entre otros. Esta red y el proceso que la puso de manifiesto se le llamó la Tangentopoli, que viene de tangente, soborno en italiano. La situación política y económica de Italia se veía afectada ya desde los años 70 por las consecuencias de los años del plomo (Anni di piombo, y que marcaron una cadena de atentados desde el 12 de diciembre de 1969 hasta el 23 de diciembre de 1984, entre los que se podría señalar el que murieron los 5 escoltas del primer ministro de Italia, líder de la DC y partidario del compromiso histórico con el PCI, Aldo Moro, y su secuestro y posterior asesinato tras 54 días de secuestro a manos de las Brigate Rosse), a lo que se sumó, entre otros diferentes aspectos, el ataque a varias monedas europeas, entre otras la lira italiana que fue sincronizado con el de la libra esterlina hecho por George Soros en 1992, y que dejó al Reino Unido fuera del Sistema Monetario Europeo y a Italia a un paso de hacerlo.

Es en este contexto cuando el 16 de noviembre de 2013 Silvio Berlusconi funda Forza Italia, una frase vinculada a los partidarios patrióticos o a los tifosi de los diferentes equipos de fútbol y de la misma selección nacional italiana, donde Silvio Berlusconi se manejaba a las mil maravillas gracias a su poder en los medios de comunicación de masas y el control, por aquel entonces, del A.C. Milan dirigido desde los banquillos por Sacchi y presidido por Berlusconi. Según parece, Silvio Berlusconi se decidió a presentarse a la pugna política después de que el primer ministro, el socialista Bettino Craxi fuese salpicado por la estructura de la corrupción dentro de su partido, el PSI, y particularmente en el momento en que varios ciudadanos congregados le lanzaron monedas y billetes a su paso como signo de protesta y hartazgo. No hay que olvidar que la corrupción, tal y como se puso de manifiesto en 1993, implicó incluso una investigación contra Duilio Poggiolini y otras personas de gran relevancia para la salud pública por recibir sobornos de compañías farmacéuticas como Bayer y Baxter International, que comerciaban con sangre completa, fracciones y productos hemoderivados infectados con el VIH y hepatitis.

Echadas_de_Monedas

El presidente del ejecutivo, Bettino Craxi, y el lanzamiento de monedas

El resultado se manifestó en 1994, cuando desaparecieron de un plumazo el PSI de Craxi, la DC, los socialdemócratas del PSDI y los liberales del PLI, además del PCI. Todo ese vacío de poder se empezó a concentrar alrededor de Silvio Berlusconi, el hombre de Italia por unos 20 años, con un discurso marcado por la renovación total y la limpieza del espacio público. Con ese discurso, Forza Italia, aliado para los demarcaciones electorales del Sur con el Polo del Buon Governo-MSI y en el Norte con el Polo delle Libertà-La Lega ganaron las elecciones y lideraron el gobierno que duró unos meses antes de que Umberto Bossi retirara la confianza del ejecutivo por la reforma de las pensiones, cosa que acabó con el gobierno presidido por Dini (1995-1996) y luego con las elecciones que ganó Romano Prodi (1996), para dejar después lugar a la hegemonía de Berlusconi.

En 1996 Italia está preparando una reforma electoral para dar apariencia de limpieza en las elecciones después de la Tangentopoli, aunque verdaderamente los viejos rostros de la política italiana corrían a buscar unas nuevas siglas o un espacio en las que aparecían para ubicarse y mantener el viejo problema de siempre. Precisamente, esta reforma de la ley electoral promueve el ascenso en el arco parlamentario de fuerzas como la Lega de Umberto Bossi, que había hecho caer a Berlusconi hacía un año. Es en este marco cuando se proclama la Declaración Unilateral de Independencia de la Padania el 15 de septiembre de 1996 ante 20.000 manifestantes que actuaban como testigos en Venecia, donde Bossi proclama la República Federal de Padania, aprovechando el acto para anunciar la celebración de un referéndum que confirmase la independencia de dicho Estado. Mientras tanto, sonaba el «Va, pensiero, sull’ali dorate«, el famoso canto de los judíos esclavizados en Babilonia por Nabucodonosor en la ópera Nabucco de Verdi compuesto en verso por Temistocle Solera inspirándose en los versos del Salmo 137, referencia precisamente a la unificación italiana y demostrando con ello la capacidad de llevar el término «oxímoron» a umbrales desconocidos por el intelecto humano. Además de quemar las libretas del canon que los italianos pagaban por la RAI, imponían la lira padana (con paridad a la lira italiana de 1 a 1) y también se arrió la bandera italiana para izar la bandera blanca con la rosa carolingia en verde, otra prueba más del «hecho diferencial» de esa zona, ante invitados como Àngel Colom de Esquerra Republicana de Catalunya. No sólo eso, apareció un autodenominado Serenísimo Ejército de Venecia que dio muestras de reafirmar dicha proclamación de independencia entrando en la Plaza de San Marcos con un camión acorazado. Era la primera de varias declaraciones de independencia marcadas por los años sucesivos, donde se buscaba el reconocimiento internacional, se hacían manifestaciones multitudinarias y cadenas humanas. El referéndum prometido se organizó el 25 mayo de 1997 con una participación de unos 4,8 millones de votantes y con el 97% de votos a favor. Este Estado fue reconocido por el partido suizo de la Liga del Tesino, hermanado en muchos aspectos a aquella Lega Nord. Un tiempo después se harían otras elecciones para un parlamento padano, como luego se verá.

Tras la declaración de independencia, se iniciaron investigaciones judiciales en Venecia, Turín, Mantua y Pordenone por «atentar contra la unidad del Estado» y hubo enfrentamientos entre militantes de la Liga del Norte y agentes en Milán. La respuesta más contundente contra el independentismo padano fue una manifestación en favor de la unidad de Italia convocada por los sindicatos en Milán, en la que participaron centenares de miles de personas, pero la Lega Nord se guardó muy bien de transgredir la legalidad que venía marcada por no implicar ayuntamientos ni consejos regionales hasta un punto tal que se activasen los mecanismos constitucionales por parte del Presidente de la República, entonces Oscar Luigi Scalfaro.

La Lega (Nord)

La Liga Norte alcanzó en las elecciones generales de 1994 el 8,7% de los votos a nivel nacional y más del 17% en Lombardía. En las elecciones siguientes (1996), que ganó Prodi y con Bossi optando por concurrir en solitario, la Liga alcanzó el 10% de los sufragios, para caer a un 4,5% de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo de 1999, momento que marca definitivamente la disolución del independentismo padano motivado por la inestabilidad balcánica, y en particular, por el caso de Kosovo, donde el conflicto bélico tuvo repercusión en Italia a través de la base italo-norteamericana de Aviano en el Adriático. El escenario de Eslovenia se hacía más difuso como referente ante la situación entre serbo-croatas, bosnios y la cuestión de Kosovo.

Por este motivo, la Liga decidió reintegrarse en la alianza liderada por Berlusconi donde, asumió el papel de socio minoritario, con la única capacidad de hacer ruido denunciando el «despilfarro en obras públicas en el Sur, controlado además por la mafia, lleno de vagos y parásitos del Sur», pero sin poder marcar realmente la agenda política. Bossi vio caer su estrella después de sufrir un derrame cerebral y verse envuelto en un caso de corrupción, siendo apartado por su número dos, Roberto Maroni, quien asumió la dirección del partido en 2012. En las elecciones generales de 2013 la Liga retrocedió nuevamente (4,1% de los votos), pero en la Lombardía, Maroni ganó la presidencia de la región. Con esta victoria como balance y con el partido avanzando en el resto de Italia hacia la insignificancia, presenta su renuncia como secretario general.

Salvini, o de cómo la Lega pierde el «Nord»

En el mes de diciembre de 2013, la Liga Norte organizó primarias internas para designar al sucesor de Maroni, aunque realmente el futuro ya está decidido de antemano en una comida entre Maroni y dos de sus delfines: Matteo Salvini y Flavio Tosi (alcalde muy popular de Verona). La secretaría general es para Salvini, con la finalidad de evitar quemar a Tosi, maniobra esta que pretende reservar a Tosi a fin de que se convierta en el líder del centro-derecha cuando Berlusconi caiga definitivamente. Salvini superó el 82% de los sufragios en esas primarias, a pesar de ser un desconocido para el global de los votantes italianos, pero no para los militantes del partido en Milán, donde había nacido el 9 de marzo de 1973, hijo de padre empresario y de ama de casa. De clase media-alta, de joven, en 1990, un año antes de la fundación de la Liga Norte, con 17 años, se une a la Liga Lombarda. Cursa sus estudios en el Liceo Classico «Alessandro Manzoni» de Milán, donde se gradúa en 1992. A continuación inicia estudios en la Università degli Studi de Milán cursando un año de Ciencias Políticas, y luego otro de Historia, momento en que abandona sus estudios para centrarse en la política. A los 24 años se convirtió en concejal en el Ayuntamiento de Milán. Durante los 16 hasta los 19 años frecuentó el Leoncavallo, el centro social más importante de la ciudad, vinculado al mundo alternativo y radical donde se encontraban las diferentes tendencias de la izquierda milanesa. Salvini, desde su cargo como concejal, defendió ese centro social en 1994 contra la opinión de Marco Formentini, el alcalde también miembro de la Liga, que aspiraba a demolerlo. Cuando en septiembre de 1997 la Liga organizó “elecciones padanas” para elegir democráticamente el Parlamento paralelo de su imaginada nación, Salvini se puso a la cabeza de los “Comunistas Padanos”, una lista en la que figuraba la hoz y el martillo y que alcanzó 5 de los 210 virtuales asientos elegibles; de nuevo, los paralelos con el caso de Cataluña podrían trazarse.

La presencia de Salvini en el pleno del Ayuntamiento de Milán le permitía utilizarlo como altavoz para sus ideas centrales políticas para alcanzar la hegemonía en Milán, la región y su propia formación. Giraban alrededor de la cuestión “gitanos-musulmanes”, por un lado, y seguridad ciudadana, por el otro. Una característica histórica de la política italiana, podríamos decir que es intrínseca a ella misma desde los tiempos de la República Romana, es la teatralidad. Aspecto éste central imitado hasta la saciedad en todo tiempo por, entre otros, Mussolini. Así, por ejemplo Salvini le ofrece su apoyo a un padre de familia que dispara a un ladrón para protegerla. Está presente con absoluta regularidad en todas las fiestas populares, y se convierte en invitado habitual en los canales de televisión locales. No descuida tampoco los medios de comunicación auspiciados por la Liga (es habitual verle firmar artículos en el periódico La Padania antes de convertirse en el director de Radio Padania Libera). Esta estrategia de la Liga es un claro plagio de la seguida con mucho éxito por el PCI. El interés de Salvini por la televisión le viene de su infancia: con 12 años participa en el concurso Doppio slalom, emitido en el Canale 5 de Berlusconi ganando un premio de cerca de 900.000 liras; en 1993, con 20 años esta vez participa en el concurso de Rete 4 Il pranzo è servito.

Para el año 2004 el dinamismo de Salvini acaba por ubicarlo políticamente en Bruselas, donde alcanza el acta de diputado del Parlamento Europeo con la Liga basando su estrategia electoral con pleno éxito en los suburbios más desfavorecidos de Milán. En 2006 renuncia a su escaño de europarlamentario para poderse centrar en la dirección del grupo municipal de la Liga en el Ayuntamiento de Milán, aunque renueva el mandato en el Parlamento europeo en 2009. En 2012 se le nombra secretario general de la Liga Lombarda haciendo los hechos ya consumados: Salvini es el candidato lógico para suceder a Maroni al frente de la Liga Norte, y hace honor a su sobrenombre entre sus partidarios: il capitano, el capitán.

El devenir histórico marcado por lo que Krugman ha llamado «la gran divergencia» y de cómo Alemania ha acaparado la construcción de la UE y el euro sobre el modelo neoliberal ha hecho que las ideas de Altiero Spinelli, uno de los padres fundadores de la Unión Europea y firme partidario del federalismo continental, y que se expresan ya en 1941 en el Manifiesto Ventotene, han resultado en que no se han cumplido. Más bien todo lo contrario, de hecho Italia es uno de los países que más ha padecido las consecuencias del Tratado de Maastricht.

El siguiente hito que ha marcado el ascenso de Matteo Salvini vino con su posición en el referéndum que impulsó Matteo Renzi, del que hablaré más tarde. Entre los ganadores de esa cita electoral está precisamente Salvini, quien hizo una vigorosa campaña contra el proyecto de reforma, lo que le otorgó una talla nacional. Para conseguir esos objetivos, el líder de la Liga tuvo que realizar dos cambios fundamentales: una nueva estrategia electoral y una relación innovadora con el mundo digital. La Liga Norte, movimiento secesionista fundado por Bossi, había identificado dos enemigos: Roma, corazón de la corrupción burocrática (Roma ladra!, o el Madrid nos roba de por España, y el Sur, «tierra de holgazanes y parásitos», que no hace falta adaptar). A principios de la década de 2010 se hizo evidente que esta estrategia había entrado en punto muerto. Al no haberse producido la secesión de Padania, ni parecía plausible que se fuera a producir, se cuestionó la supervivencia del partido –que oscilaba entre el 3% y el 4% de las intenciones de voto en las encuestas–. Convertido en secretario general, Salvini impuso entonces un nuevo rumbo: atacaría a Bruselas en vez de a Roma, y a los inmigrantes en lugar de a los habitantes del Sur. Al hacerlo, hablaría en nombre de todos los italianos, de toda la nación contra los opresores y los intrusos. Al abandonar el conflicto entre las dos Italias, la Liga ha podido aglutinar a agricultores de Apulia, pescadores de Sicilia, empresarios venecianos y altos directivos lombardos, presentando a todos ellos como víctimas de un poder lejano y desalmado, y enfrentados a una plaga de inmigrantes.

Salvini comenzó por explotar la frustración con respecto a la Unión Europea, en un país en el que cada presupuesto debe ser aprobado por la Comisión Europea, quien exige sacrificio tras sacrificio con la connivencia tanto del centro-derecha como del centro-izquierda. Su discurso inaugural marcó la pauta: “Debemos recuperar la soberanía económica que hemos perdido en la Unión Europea. Nos han tocado los cojones (…). Esto no es la Unión Europea, es la Unión Soviética, un gulag que queremos abandonar junto con todo aquel que esté dispuesto a hacerlo”. A medida que se acercaban las elecciones europeas de 2014, Salvini incrementaba sus ataques contra Bruselas, convocando a Italia a salir del euro, una idea hasta entonces relegada a los márgenes del discurso político de la izquierda y la derecha. La reivindicación no movilizó a las masas. Lejos de mejorar su resultado, la Liga perdió tres de sus nueve escaños en el Parlamento Europeo.

Noli me tangere: Y el hombre se hizo pantalla.

Fue entonces cuando hace su aparición Luca Morisi, experto en informática de 45 años dirige, junto con un socio, la empresa Sistema Intranet, que no tiene empleados, pero sí un gran número de clientes institucionales. Ayuda a Salvini en un momento en que este ya no se podía separar de su tablet y estaba muy familiarizado con Twitter, pero su presencia en Facebook seguía siendo irrelevante. Su nuevo asesor digital lo instó a cambiar de estrategia. Le explicó que Twitter es muy limitado. En su opinión, la plataforma es fundamentalmente autorreferencial y favorece los mensajes de confirmación. “La gente está en Facebook y ahí es donde tenemos que estar”. Por ello, decidieron formar un equipo centrado en las redes sociales, que en poco tiempo pasó a ser uno de los departamentos más importantes de la Liga.

Morisi enunció el decálogo que el líder del partido debía cumplir. Los mensajes en su página de Facebook deben estar escritos por el propio Salvini, o que al menos lo parezca. Hay que publicar cada día del año, y comentar los acontecimientos de actualidad. La puntuación debe ser correcta, los textos sencillos, las llamadas a la acción recurrentes. Morisi también sugirió que se utilizara, en la medida de lo posible, el pronombre “nosotros” es más susceptible de hacer que los lectores se identifiquen. Además también hay que leer los comentarios, y en algunos casos responderlos, con el fin de sondear la opinión pública.

Como resultado, la página de Facebook de Salvini funciona como si de un periódico se tratara, gracias en parte a un sistema de publicaciones creado internamente y conocido como “la bestia”. El contenido se publica a horas fijas y después es compartido por una multitud de cuentas diferentes; las reacciones son objeto de un seguimiento continuo. Morisi y sus colaboradores redactaban entre ochenta y noventa estados de Facebook por semana, cuando Renzi –entonces presidente del Consejo– y su equipo no producían más de diez. Para fidelizar a los seguidores, Morisi ideó una treta: emplear su mismo lenguaje, con el objetivo de asemejarse más a un parroquiano de un bar que a un político tradicional.

El tono de los mensajes oscila como recurso habitual entre la irreverencia, la agresividad y la seducción. El líder de la Liga dirige a sus lectores contra el enemigo del día (“los clandestinos”, los magistrados corruptos, el Partido Demócrata, la Unión Europea…), después publica una fotografía del mar, de su comida o incluso de él mismo abrazando a un militante o pescando. La opinión pública se alimenta de un sinfín de imágenes de Salvini comiendo Nutella, cocinando tortellini, dando un mordisco a una naranja, escuchando música o mirando la televisión. Así, cada día comparte un momento de su vida con millones de italianos, siguiendo una estrategia que hace que lo público y lo privado se entremezclen constantemente. Este eclecticismo pretende dotarlo de una imagen humana y tranquilizadora, a la vez que le permite continuar con sus provocaciones. Su mensaje: “A pesar de la leyenda que me presenta como un monstruo retrógrado, un populista poco serio, soy una persona honesta. Hablo de este modo porque soy como vosotros, así que confiad en mí”.

La estrategia de Morisi también se basa en la “narrativa transmedia”: aparece en televisión mientras está publicando en Facebook, analiza los comentarios en directo y los cita durante la emisión; una vez que ha terminado el programa, su equipo edita extractos y él los sube a su cuenta de Facebook… Este enfoque, en el que Salvini es un maestro, no tardó en dar sus frutos: entre mediados de enero y mediados de febrero de 2015, ocupó prácticamente el doble de tiempo de antena que Renzi. En 2013 tenía apenas 18.000 seguidores en Facebook; a mediados de 2015, ya eran 1,5 millones, y hoy en día, más de 3 millones –un récord entre los líderes políticos europeos–.

Durante mucho tiempo sus adversarios consideraron a este individuo como un tipo lunático y un indisciplinado, alguien capaz únicamente de ofrecer gesticulaciones mediáticas. Pero en el mundo de la política italiana, marcada por la personalización extrema y la tendencia a la teatralidad ya mencionada, el secretario general de la Liga es el que cuenta con una mayor ventaja. En un país en el que Berlusconi se dirige a la nación usando su conglomerado de cadenas de televisión y presume de poder personal al hacerlo desde el inmenso despacho de su villa en Arcore; Matteo Renzi organiza encuentros multimedia en Florencia donde se muestra junto a escritores y estrellas de la música; Giuseppe “Beppe” Grillo abandona la primera línea del M5S y con ello su espíritu mordaz cercano a sus actuaciones como cómico para centrarse en ocupar un discreto segundo plano y organizar enormes mítines populares. En todo ello, la nota discordante es Salvini. Se presenta como un auténtico hombre del pueblo que disfruta mezclándose con las masas, estén estas donde estén. En éste sentido Salvini parece que tuviera en mente la anécdota que se cuenta de Enrico Berlinguer, secretario general del PCI, quien ante la coincidencia entre una reunión del Comité Central del PCI y un partido del combinado nacional de fútbol anunció que se suspendía la reunión porque el partido representa a la clase obrera y le preocupan sus intereses. Si su interés es el fútbol, debe compartirlo y mostrarse parte del pueblo, por la sencilla razón de que es el pueblo… y esto se non è vero, è ben trovato.

Salvini no tiene reparos en encontrarse con los trabajadores ante sus fábricas con el testimonio «discreto y desinteresado» que recogen las cámaras de televisión, que aprovecha para ceder el foco de atención mediática a esos trabajadores. No pierde el tiempo en cargar contra las deslocalizaciones y en exigir medidas proteccionistas contra la competencia desleal de países que pisotean los derechos de los trabajadores. Como consecuencia en 2016 la Liga es el segundo partido más importante de la “Toscana roja”, y con el relevante dato de lograr los mejores resultados en los suburbios más populares. Más aún, su avance es muy importante en antiguos feudos del PCI como Emilia Romana, Umbría o en Marcas.

(CONTINÚA EN SIGUIENTE ARTÍCULO)

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