Desarrollo del Poder Aéreo desde la I Guerra Mundial con atención a la experiencia de la Guerra Civil Española: Una breve reflexión

La idea de esta entrada es reflexionar de una forma muy breve en las enseñanzas adquiridas, demostradas, consolidadas o innovadoras de la Guerra Civil Española con atención al desarrollo del Poder Aéreo en la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial y la Postguerra

I Guerra Mundial

La caza

Durante la IGM el uso de los aparatos a motor iba, en un principio, orientado hacia labores de inteligencia, observar para corregir el tiro artillero y el levantamiento topográfico. Precisamente el lograr echar del cielo al aeroplano enemigo que hace las mismas funciones de trabajo auxiliar de la fuerza terrestre hace que se inicie la caza aérea, como fue el caso de Verdún, en el que se ven por primera vez aviones pensados para enfrentar al enemigo y vencerlo en el aire para expulsarlo de la tercera dimensión y permitir el trabajo de inteligencia y observación artillera sin ser molestado por el enemigo.

El bombardero

A partir de la experiencia de Giulio Douhet y su primer bombardeo en Libia se inicia un camino hacia la construcción de bombarderos como el bombardero pesado italiano Caproni Ca. 3 y el cuatrimotor Ilya Muromets de Sikorsky. Alemania, tras una apuesta por los dirigibles y viendo sus debilidades tuvo que centrarse también en los bombarderos como los Gotha GIV o GV. Se atacó Londres mediante estos bombarderos por parte de Alemania, a lo que replicó Gran Bretaña concentrando cazas para hacerles frente y esto llevó al siguiente paso: el bombardeo nocturno. La idea del bombardeo estratégico surge ya en una propuesta de ataque a la retaguardia alemana por parte de los británicos (Trenchard) pero la autonomía de los aparatos no lo permite aún, así que las acciones tácticas en apoyo del ejército es la tónica del uso del bombardero por parte de la RAF al finalizar la IGM. No obstante, franceses y británicos trataron de seleccionar objetivos y lanzar un ataque aéreo sobre posiciones alemanas.

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El Caproni Ca. 3. Pueden consultarse sus características como bombardero pesado en el siguiente enlace: http://www.aerei-italiani.net/SchedeT/aereoca2.htm

Alemania preparó para el final del conflicto unas “Escuadrillas de combate” a la manera de una artillería ligera aerotransportada que hostigan a columnas de suministro, nidos de ametralladoras y puntos de resistencia del enemigo, informando de manera fluida al Mando. A esta acción alemana los aliados replicaron con bombardeos aéreos al frente para que inmediatamente después avanzasen tanques e infantería, además de acabar con el reconocimiento enemigo basado en globos. A esta situación Alemania replicó en su retirada de tropas: el combate de aparatos alemanes para proteger los puentes sobre el río Somme y a las unidades que se retiraban.

De manera que se pasó de la simple observación a, al finalizar el conflicto, un arma cada vez más imprescindible para operaciones navales o terrestres.

El periodo de entreguerras en España: el conflicto en Marruecos

Aunque hoy día se tiende a ver con perspectiva histórica inclusiva respecto a los dos conflictos mundiales y a tildar a los anglosajones de vencedores de este, lo cierto es que al finalizar lo que se llamó la Gran Guerra, los vencedores y arquitectos de la postguerra eran Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Tras la retirada de la propuesta de Wilson por parte de la voluntad popular de los estadounidenses al negarse a dar continuidad al proyecto neokantino del presidente demócrata, con el Reino Unido reorganizando el Oriente Medio (Sykes-Picot), quien había impuesto condiciones, concentrado gran masa de hombres y esfuerzo, y quien contuvo a los alemanes fue Francia, que también proyecta su sombra coordinando con otros imperios y moviendo hilos en los Balcanes o la convulsa URSS. Así que el prestigio del que muchos consideraban vencedor del conflicto, Francia, fue clave. De la misma que la acción combinada hispano-gala en Marruecos no hizo más que subrayar esta visión.

Es lógico, por tanto, que se considerase como referencia el pensamiento francés como marco doctrinal sobre el que situar a la aviación con las siguientes funciones:

  1. Reconocer el terreno con la finalidad de transmitir informes e inteligencia fotográfica para trazar una visión clara del terreno a cubrir y qué lugar, actividad y emplazamiento de armas anticarro y medios acorazados operaba el enemigo en él o estaba en condiciones de mover por el terreno.
  2. Dar caza a los bombarderos que el enemigo pudiese lanzar sobre nuestras posiciones, además de impedir la observación de nuestro campo, dificultar la comunicación con su artillería… y para ello servían bombas fumígenas o instrumentos de dispersión de humos.
  3. Enmascaramiento aéreo sonoro del motor mediante el vuelo simultáneo de varios aparatos a baja cota.

El conflicto de Marruecos (1921-1925) reporta una experiencia notable en misiones de ataque al suelo, el célebre ataque “a la española”, disparando sobre la masa de soldados enemiga hasta desbaratarla y garantizar un avance de infantería más cómodo, reconocimiento visual y fotográfico, abastecimiento de gran riesgo y mérito por lo extremadamente preciso de posiciones sitiadas por los marroquíes. La parte negativa vino compartida con toda nación colonial: inexistencia de un enemigo que dispute el control del aire, lo que excluye el combate aéreo en función caza contra otros cazas o contra bombarderos, lo que generará un estado mental de recepción y aceptación hacia las aportaciones de Alemania (caza ME-109 y bombarderos HE-111, DO-217), Italia (caza CR-42) y la URSS (I-15 e I-16 y el bombardero SB-2).

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El HE-111

La Guerra Civil (1936-1939)

La doctrina francesa, ya expuesta, establece que el dominio del aire es un recurso de apoyo, y por ende, subordinado al Poder Terrestre. Y esta es la doctrina que se asume en España, cosa que determina la necesidad de dominar la tercera dimensión mediante la caza o el bombardero o caza en ataque rasante para neutralizar a los medios en tierra. Esto hace que se dé un giro copernicano en la mentalidad del Poder Aéreo, siendo su manifestación la institucionalización del Ejército del Aire como ente propio, llegándose al final del conflicto a la conclusión del papel protagonista que ejerce la aviación en cuanto al combate se refiere, llevar la guerra hacia la retaguardia enemiga, ya sea mediante objetivos militares o bien civiles, incluyendo el uso del arma psicológica por la vía del terror o por la vía de la seducción (el bombardeo de pan de Madrid). Como forma de cruzar el estrecho y ante la confusión del alzamiento se crearon las famosas “cadenas”, una suerte de puente aéreo, para el traslado de tropas y logístico, como también fue el caso del sostenimiento de los sublevados en el Santuario de Santa María de la Cabeza; la lucha antitanque desde el arma aérea fue una de las grandes lecciones que se obtuvieron del conflicto. Se mantuvo el papel proyector ofensivo ya empezado en la I Guerra Mundial contra superficies marítimas como buques o terrestres (posiciones defensivas o apoyo a fuerzas en avance), siendo clave el vuelo en picado. Se fijan como objetivos puentes, puertos, fábricas, núcleos urbanos de diversa consideración, aeródromos, carros de combate y columnas motorizadas.

Cómo se aplica la Guerra Civil a la II Guerra Mundial y su evolución en la Posguerra

Queda patente cómo se desarrolló la idea del Poder Aéreo en la Guerra Civil y las lecciones aprendidas, ante todo en el caso de los alemanes. En este sentido es oportuno señalar que el primer Comandante en Jefe de la Luftwaffe, General Walther Wever, registró la necesidad de combatir la fuerza aérea enemiga, entre las tareas prioritarias de la Luftwaffe, además de ser el precursor de la aviación estratégica en Alemania con el Ural Bomber, pero a su muerte en 1936 estas ideas de grandes cuatrimotores de bombardeo estratégico no fueron desarrolladas, y por su experiencia en la Guerra Civil Española los alemanes optaron por los bimotores rápidos en su doble vertiente táctica y estratégica. No obstante, cabe especular qué hubiese sucedido con los bombarderos estratégicos, como el Ural Bomber en la Guerra Civil y cómo los hubiese usado Wever, y si esto hubiese afectado a la II Guerra Mundial.

En la invasión de Polonia y en la drôle de guerre durante la campaña de Francia en junio de 1940 los alemanes demostraron la superioridad de su aviación táctica. Pero fue con los posteriores bombardeos angloamericanos sobre Alemania y norteamericanos sobre Japón del final de la II Guerra Mundial fue donde ya se concretó definitivamente la doctrina del Poder Aéreo y se demostró lo correcto de las ideas de Douhet, Wever y Mitchell, incluso otro de los seguidores de Mitchell, Claire Chennault, intentó también poner en práctica esas teorías durante la IIGM en el frente Chino-Japonés pero por inconvenientes logísticos no lo pudo llevar a efecto.

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«El Dominio del Aire», es la obra fundamental del pensamiento de Giulio Douhet

Para la II Guerra Mundial y como consecuencia de la experiencia en España ya no había biplanos, eran monoplanos de tren retráctil de construcción mayoritariamente metálica y donde el armamento había iniciado una evolución. De dos ametralladoras de calibre 7,7 mm se fue pasando a armas de más de 12 mm, acabando al final en los 30 mm. El motivo principal, era poder disparar a más distancia, y de una manera más letal. Derribar las “superfortalezas” volantes no era posible hacerlo con 7 mm.

También el combate cambiaba hacia ataques a gran velocidad, pasada disparando y ascender rápidamente para empezar de nuevo. Más importante que la maniobrabilidad se imponía el ser lo más veloz posible y disponer de un fuerte armamento. La capacidad de ganar altura y la velocidad para lograrlo es otra de las lecciones en que se aplican. Ganar aerodinámica y capacidad de maniobra para disparar desde arriba también se va imponiendo.

Las tácticas también variaban. Los británicos en un principio volaban con patrullas de tres aviones, y los alemanes que habían aprendido en la Guerra Civil Española, volaban en elementos de dos aviones, bastante más ágiles y efectivos.

Estas conclusiones se han aplicar a lo largo de la II Guerra Mundial y en la posguerra, a través de la lucha antitanque con los JU-87G, HS-129 alemanes, el IL-2 Sturmovik soviético, y los anglosajones Hawker Typhoon y Tempest, a los que se sumaron más adelante los A-10 Thunderbolt II, los helicópteros en combinación con el misil y los UCAV del siglo XXI. Pero también se observa en la selección de objetivos civiles y militares, la destrucción del poder aéreo del enemigo, a ser posible en el mismo suelo, el alcance cada vez más devastador del fuego sobre el enemigo (el invento y uso del NAPALM), las operaciones de traslado de tropas en la retaguardia para jugar un papel en el marco de campañas u operaciones como en Países Bajos, Noruega o Normandía durante la II Guerra Mundial; el uso de los puentes aéreos, que como hemos visto empiezan con las cadenas para pasar tropas, municiones, piezas de artillería desde África a la Península en 1936. Estos principios mantienen su vigencia como concepto y queda patente que o se desarrolló su idea en la Guerra Civil o bien se introduce originalmente en él.

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