Coronavirus, ¿otra faceta más de la guerra entre Estados Unidos y China en un nuevo mundo que estamos viendo formarse?

En los primeros años del siglo XXI nos hemos enfrentado a tres tipos de coronavirus, el H1N1, el Ébola.. y desde luego, la gripe estacional. Desde 1940 se ha dado el caso de que o bien han aparecido o bien han vuelto a tener actividad tras años sin informarse centenares de microbios patógenos en algunas regiones. Un 60% de ellos provienen de animales, en concreto más de dos terceras partes de ellos tienen su origen en animales salvajes, mientras que el resto proviene o de animales domésticos o bien de ganados.

La gran mayoría de sus microbios conviven con los animales salvajes sin causarles ningún problema. La urbanización masiva de algunas regiones, la industrialización y la deforestación son lo que podría explicar, en parte, las facilidades que desde principios del siglo XXI presentan esta vida microscópica para alcanzar al cuerpo humano y adaptarse. 

Precisamente, la pérdida de los hábitats naturales hace que busquemos formas de reemplazarlos. Una de ellas son precisamente los mercados (mercados húmedos) donde se vende animales vivos que provenían de hábitats distintos y que ahora se hallan enjaulados unos junto a otros, amontonándose y produciéndose un intercambio de vida bacteriana de gran intensidad, potenciado además por las terribles condiciones higiénicas, donde excrementos y orines se mezclan. 

Así, que surge la cuestión acerca de…

¿Qué son los coronavirus?

Son un tipo de patógenos que infectan a mamíferos y aves y se transmiten entre animales de la misma especie, pero ocasionalmente pueden transmitirse de los animales a los seres humanos, como en el caso del coronavirus que causó la pandemia de SARS en 2002-2003 (transmitido por las civetas) y el virus que causó el MERS en 2012 (transmitido por camellos). El SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus que se sabe que infecta a los humanos. El SARS-CoV, MERS-CoV y el SARS-CoV-2 pueden causar una enfermedad grave, mientras que HKU1, NL63, OC43 y 229E están asociados con síntomas leves. Los genes de los coronavirus llevan las instrucciones necesarias para la producción de las proteínas virales, destacándose las que se llaman Spike (S), Membrane (M), Envelope (E), y Nucleocapsid (N).

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Es, precisamente, la proteína de Spike la que forma la «corona» exterior. La función de dicha corona formada por la proteína de Spike es «anclarse» a la célula. En algunos casos, puede suceder que la proteína de Spike favorezca que la célula que ha infectado se fusione con otras de alrededor, y así se expanda la infección. La proteína M está unida a la parte interior de la membrana del virus, y hace que esta membrana se curve, determinando la forma esférica de los viriones. La proteína E es necesaria para la difusión del virus. Se conocen de 1968, tal y como queda patente en la publicación de esta investigación en la revista Nature.

Los coronavirus capaces de infectar a los seres humanos causan enfermedades respiratorias, que van desde el resfriado común hasta patologías más graves como el MERS. Lo normal es que ocasionen resfriados simples, pero tres cepas han llamado la atención mediática y de las autoridades sanitarias: 

1/ El síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV). Durante 2002-2003. Miembro del género Betacoronavirus (grupo 2) y del subgénero Sarbecoronavirus (subgrupo B), que ocasionó, según el NGDC (National Genomics Data Center of China), 774 muertes y 8.098 posibles casos, con una mayor incidencia en China [1]. Apareció en Guangdong (Cantón) en noviembre de 2002, y de allí se extendió a Hong Kong, Vietnam y al sureste asiático, para extenderse por otras partes del globo, causando muertes en 17 países de los que alcanzó, con una tasa de mortalidad del 9,6%. La Organización Mundial de la Salud estableció un número ligeramente menor de posibles casos [2]. Los mercados húmedos tuvieron un papel relevante en el SARS.

2/ El síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS-CoV), que se identificó por primera vez en Arabia Saudí 2012. Miembro del género Betacoronavirus y del subgénero de los Merbecovirus. La infección cursa con enfermedad respiratoria aguda grave que provoca fiebre, tos, neumonía, dificultad respiratoria y afectación renal. Presenta una tasa de mortalidad, próxima al 30% [3]. Un pequeño porcentaje de las personas afectadas presentan enfermedad respiratoria de carácter leve. Casi todos los pacientes con infección por el virus se han contagiado en los países de la península arábiga o sus proximidades. Los huéspedes del MERS-CoV son los camellos, ciertos murciélagos y el Homo Sapiens. Hasta julio de 2015, se notificaron casos en más de 21 países, incluidos Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Turquía, Omán, Argelia, Bangladesh, Indonesia (aunque ninguno fue confirmado), Austria, Reino Unido, Corea del Sur, Estados Unidos, China continental, Tailandia y Filipinas.

3/ El Covid-19. Se trata de una nueva cepa que aparece a finales de 2019 en Wuhan (Hubei, República Popular de China). Pertenece al género Betacoronavirus y al subgénero Sarbecoronavirus. El 3 de febrero de 2020 tres grupos de investigadores chinos publicaban en Nature un completo estudio donde ponían de manifiesto que estábamos ante un nuevo tipo de coronavirus. El brote viene causado por el SARS-CoV-2, tal y como llamó a aquel virus el Comité Internacional de Taxonomía de Virus, al que previamente la Organización Mundial de la Salud llamó 2019-nCoV, y del que comenzó a tenerse noticia de él en diciembre de 2019 [4]. Este tipo de coronavirus se caracteriza por contar con un genoma de RNA con 6 o más genes de cadena sencilla y positiva con un tamaño de 30 kb, y estar rodeados por una pericápside (una suerte de estructura lipídica en la que también se hallan proteínas del virus). Un estudio publicado en la revista Nature demostraría que el Covid-19 no se creó en ningún laboratorio. El virus tiene un receptor, el RBD, que se adhiere con alta afinidad en los receptores ACE2 de humanos, hurones o gatos. Los análisis computacionales demuestran que la unión de alta afinidad de la proteína de la punta del SARS-CoV-2 en la ACE2 humana es el resultado de la «selección natural» en una ACE2 humana o similar a la humana que permite que surja otra solución de unión óptima. Cosa que hace que estemos ante una fuerte evidencia de que el SARS-CoV-2 no es producto de una manipulación intencionada. Esto deja dos posibles escenarios sobre el origen del coronavirus: la selección natural en un huésped animal antes de la transferencia por zoonosis, o bien la selección natural después de la transferencia por zoonosis. También discute si la selección durante el pasaje podría haber dado lugar al SARS-CoV-2. Hasta el 26 de febrero de 2020, se han confirmado 81.330 posibles casos, que abarcan  todas las provincias de China y más de cuarenta países [5]. En total y hasta el 26 de febrero de 2020, 8.867 casos fueron graves. Ha habido, en total, 2.771 muertes que se pueden atribuir al Covid-19, lo que incluye 56 muertes fuera de China continental, superando la del brote de SARS de 2003. No obstante, más de 30.000 personas se han recuperado desde entonces. Se ha establecido la hipótesis, plausible, de que la cadena de huéspedes del virus que parte del murciélago hasta el ser humano ha tenido como punto intermedio al pangolín. El Covid-19 es un 80% similar al virus del SARS de 2003, y presenta la mayor similitud del 88% con las secuencias del genoma relacionadas recolectadas de un murciélago doméstico en febrero de 2017, según los datos aportados por el Centro Nacional de Datos de Genómica (NGDC), que ha lanzado la nueva base de datos de coronavirus de 2019 (2019-nCoV), según el Instituto de Genómica de Beijing de la Academia de Ciencias de China. Los análisis genéticos han probado que en la región del genoma que se encarga de la codificación de la proteína que permite al virus unirse a los receptores del organismo que ocupa como huésped, la secuencia del virus resulta altamente similar tanto en el pangolín como en el ser humano; en el caso del SARS fue la civeta quien hizo ese mismo papel. El virus se transmite principalmente entre las personas mediante las pequeñas gotas que se expulsan durante la respiración o la tos [6], y por el contacto con superficies contaminadas por secreciones de la boca y la nariz. Aunque también hay que considerar la vía fecal-oral en casos de entornos con déficit de higiene [7]. Entre la exposición y el inicio de los síntomas suelen transcurrir un periodo de tiempo que va desde los dos días hasta los catorce días. Los síntomas pueden incluir fiebre, tos, dolores musculares y dificultad para respirar. Las complicaciones pueden llegar a incluir neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda. Por el momento, no hay vacuna o tratamiento antiviral específico, pero existe una investigación que va encaminada hacia ese propósito; lo que se hace es controlar los síntomas y trabajar en  una terapia de apoyo.

Gracias a una comparación de 93 secuencias genéticas del virus se ha podido determinar que el virus saltó a los humanos en el mes de noviembre de 2019. Al respecto, una investigación del gobierno chino publicada por el diario South China Morning Post explica que el primer paciente podría ser una persona de 55 años de la provincia de Hubei, que contrajo la enfermedad el 17 de noviembre.

Los médicos de Wuhan, bajo la dirección del jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Zhognan de la Universidad de Wuhan, Zhiyong Peng, han contrastado que aproximadamente el 40 % de las personas que han tratado se habían contagiado en su hospital, incluidos 40 profesionales sanitarios y 17 pacientes que habían ingresado previamente por cirugías u otros motivos.

El 4,3 % de los pacientes fallecieron y alrededor del 34 % mejoraron y abandonaron el hospital, mientras que el resto (el 61,7 %) estaban en tratamiento. La ciudad llevaba en cuarentena un mes.

Primeros síntomas: el más común del coronavirus es la fiebre, que casi todos manifiestan, seguida de fatiga y tos seca. Algunas personas también experimentaron diarrea o náuseas un día o dos antes de algún otro síntoma.

La confirmación de la infección: la prueba para detectar el virus se hace tomando una muestra de la garganta, que se analiza con la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), de la que hablaremos más abajo. También se puede hacer una analítica para buscar anticuerpos.

Escáner del tórax: en algunos pacientes que se sometieron a un escáner CAT se detectaron manchas en sus pulmones, a las que los médicos han bautizado como «vidrio esmerilado».

El ingreso en la UCI: el 25% de los  pacientes acabaron en la unidad de cuidados intensivos, principalmente debido al síndrome de dificultad respiratoria aguda o «SDRA». En esos casos, los pulmones se llenan de líquido y pierden la capacidad de transportar el oxígeno. Eso puede afectar a otros órganos, como los riñones, y causar la muerte. La probabilidad de acabar en la UCI resulta mayor para las personas con una salud más débil.

Afecta más a las personas mayores: aunque las personas mayores tienden a padecer enfermedades más graves, este hospital atendió a pacientes desde los 22 años hasta los 92 años. La media de edad es de 56 años.

Es interesante revisar la siguiente publicación del The New England Journal of Medicine, en la que se presentan una serie de datos de la investigación del China Novel Coronavirus Investigating and Research Team

Se recomienda lavarse las manos a menudo con agua tibia y jabón alrededor de un minuto, usar desinfectantes de manos a base de alcohol, mantener la distancia con las personas que supere el metro entre ambas, y evitar tocarse la cara y las mucosas (ojos, nariz y boca) para prevenir la enfermedad, además de usar pañuelos desechables. En este sentido, los investigadores del CCDC señalan que la vía del contagio fecal-oral podría explicar la rápida expansión del virus, ya que unas manos contaminadas en contacto con la comida y la bebida harían que se produjesen más infecciones de las que se podría esperar. Este es el factor que sería fundamental en la diseminación del virus en cruceros, a través de sistemas de drenaje y en hospitales con pocos recursos y abarrotados de pacientes, entre otros lugares.

Otro aspecto muy destacado proviene del uso de las máscaras y cómo éste podría ser muy contraproducente, de acuerdo con el profesor de medicina, médico diagnosticador y epidemiólogo de la University of Iowa’s College of Medicine, Eli Perevencevih.

Según Vincent Munster y su equipo, del laboratorio de virología de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, en Hamilton, Montana, «Descubrimos que se podían detectar virus viables en aerosoles hasta 3 horas después de la aerosolización, hasta 4 horas en cobre, hasta 24 horas en cartón y hasta 2-3 días en plástico y acero inoxidable. HCoV-19 y SARS-CoV-1 exhibieron semividas similares en aerosoles, con estimaciones medias de alrededor de 2,7 horas. Ambos virus muestran una viabilidad relativamente larga en acero inoxidable y polipropileno en comparación con el cobre o el cartón: la mediana de la vida media estimada para HCoV-19 es de alrededor de 13 horas en acero y alrededor de 16 horas en polipropileno. Nuestros resultados indican que la transmisión de HCoV-19 en aerosol y fomita es plausible, ya que el virus puede permanecer viable en aerosoles durante varias horas y en superficies hasta días.»

¿Qué tipo de pruebas se hacen para saber si estamos ante un caso del Covid-19?

Fundamentalmente, dos tipos: La primera se trata de colocar una muestra nasofaríngea simple. Para ello, se sitúa un hisopo largo de algodón en la nariz del individuo con la finalidad de recoger una muestra, y luego se analiza utilizando una técnica llamada reacción en cadena de la polimerasa que debe permitirnos ver indicios que nos faculten para descubrir la secuencia genética del virus. La prueba es confiable, pero requiere hacerse en el momento preciso, ya que si nos precipitamos, el virus aún no habrá subido de los pulmones a la nariz, y entonces daría negativo. Si se hace demasiado tarde, el paciente habrá sanado espontáneamente, y tendremos otro negativo.

La siguiente prueba, que presenta mayores certezas, consiste en un análisis de sangre, ya que si el paciente ha empezado a desarrollar anticuerpos del virus tendremos una evidencia irrefutable de que el paciente estaba infectado. Dicho análisis sólo se puede hacer en laboratorios de virología avanzada, con lo que no se hace de manera rutinaria.

Aspectos de la reacción china

La primera reacción de las autoridades chinas fue la negación durante semanas. Además, los acontecimientos sucedieron en medio de los grandes desplazamientos que se producen en el país en el contexto del Año Nuevo Lunar. Después, llegó de golpe la movilización del aparato del poder de China. Pero antes, la muerte del médico oftalmólogo de 34 años Li Wenliang, que había alertado a las autoridades, uno de un grupo de ocho facultativos, acerca del Covid-19 y que llevó a la prensa oficial a tratarlo con distancia, causando cierta irritación en la población del país. Li Wenliang fue obligado por la policía el 3 de enero de 2020 a firmar una declaración, cuyo contenido era una admisión por parte del doctor Li Wenliang de haber extendido rumores o información falsa en un grupo de WeChat el día 30 de diciembre de 2019 sobre siete casos confirmados de SARS, todos ellos provenientes del mercado mayorista de mariscos del sur de China de Wuhan. Se trata de un área que ronda los 50.000 metros cuadrados, con una inversión de prácticamente 50 millones de yuanes y que contaba con 1.000 puestos operativos. Este «mercado mojado», tal y como en algunos lugares de Asia se conoce al mercado que ofrece comida al aire libre, cuyos suelos no paran de fregarse con abundante agua, hasta el punto de prácticamente inundarlos. Se halla cerca de la estación de tren de Hankou, en el cruce de la Avenida Desarrollo y la Plaza de Xinhua, en el distrito urbano de Jianghan, y es el mayor mercado mayorista de marisco y animales exóticos para cocinarlos de la provincia de Hubei y de la región especial de China central-meridional. Hasta ahora, se creía que este lugar podría ser el primer foco del que partió el Covid-19, pero un estudio oficial del Jardín Botánico Tropical de Xishuangbanna, que está en la provincia meridional de Yunnan y pertenece a la Academia China de Ciencias y al Instituto Chino de Investigación Cerebral, niega este punto. El equipo de investigadores dirigido por el doctor Yu Wenbin así lo cree tras haber analizado 93 muestras del coronavirus SARS-CoV-2 enviadas desde 12 países. El estudio sugiere que el coronavirus vino de fuera del mercado, donde desde luego sí que se propagó con extrema rapidez debido al hacinamiento de numerosos animales en jaulas donde se mezclaban sus heces y orines. Por esa misma razón, el mercado fue clausurado el 1 de enero y totalmente desinfectado. También, un estudio de investigadores chinos publicado el mes pasado en la revista médica «The Lancet» ya señalaba que el primer paciente del coronavirus enfermó el 1 de diciembre y no tenía ninguna relación con ese mercado. Además, de los primeros 41 casos 13 no tenían ningún vínculo con Huanan.

El doctor Li Wenliang se comprometió en la declaración que firmó ante la policía el 3 de enero a no difundir «información falsa» de nuevo, ya que se expondría a las penas previstas por la ley. El oftalmólogo Wenliang continuó su trabajo hasta que entró en contacto con una paciente de 82 años aquejada de glaucoma, y fue esta paciente, contagiada por el Covid-19, la que transmitió la enfermedad al doctor Li. El 10 de enero empezó a dar síntomas de contagio y el día 12 de enero el doctor Li Wenliang fue hospitalizado. El 28 de enero de 2020 la Corte Suprema Popular, el más alto tribunal chino emitió un comunicado donde especifica que, aunque el Covid-19 no es propiamente el SARS de 2003, no deja de ser cierto que tiene muchos aspectos en común. Continúa la Corte Suprema Popular en su comunicado diciendo que la información que transmitió el doctor Li Wenliang puede ser susceptible de haberse interpretado como información falsa, pero que como tal no se puede afirmar que lo sea. No obstante, sí que señala que el doctor Li debería haber informado al hospital y a sus superiores, y estos, y sólo estos, decidir qué medidas son pertinentes adoptar. Lo que no sabemos es si el doctor Li Wenliang y los siete facultativos que tomaron esa decisión lo hicieron, precisamente, por la falta de acción por parte de las instituciones y personas pertinentes. La Corte Suprema Popular concluye que, a pesar de que la información que difundió el doctor Li Wenliang en WeChat podría haber conducido a una situación de miedo e histeria popular, sí que es cierto que estaba lo suficientemente bien fundamentada como para que las autoridades hubieran tomado las medidas oportunas, que, sin lugar a dudas, se podría haber prevenido y controlado el virus mucho mejor.

El Diario del Pueblo, periódico oficial del Partido Comunista de China publicado en todo el mundo con una tirada que se sitúa entre los 3 y los 4 millones de ejemplares, no le dedicó ni una sola línea en su cuenta de WeChat, una aplicación de Tencent similar a WhatsApp, cuando el doctor Li falleció. El canal central, CCTV, tan sólo le dedicó una breve recensión en su telediario de la noche cuando se produjo la muerte del doctor. A principios de enero de 2020 CCTV acusaba al doctor Li Wenliang y a los otros siete denunciantes de difundir rumores falsos («los ocho chismosos«). No obstante, la reacción de la comunidad de estudiantes chinos en el extranjero fue la de protestar en Nueva York y en París… y en el interior de China también hubo reacción. En las redes sociales los usuarios de internet prometieron un funeral nacional al doctor Wenliang y se fueron sucediendo homenajes de manera espontánea. 

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El 28 de enero de 2020 decía el presidente de China, Xi Jinping: «Este virus es un demonio. No podemos permitir que el diablo se esconda«. Dentro del contexto de la visita del director de la Organización Mundial de la Salud a Beijing hizo el presidente chino estas declaraciones para enfatizar el valor y la eficacia de las medidas tomadas por su gobierno emprendidas con la finalidad de contener este coronavirus. Aunque tales palabras iban, más bien, dirigidas hacia el pueblo chino, pues es una tradición china bien arraigada el comparar cualquier tipo de desastre natural, incluidas las epidemias, con demonios, espíritus o dioses. En la mente de los chinos está el referente más próximo vivido en el siglo XXI, por supuesto, pero la expresión empleada por Xi Jinping los conecta con la epidemia de peste que azotó Manchuria entre 1910 y 1911, y que costó alrededor de 60.000 muertos antes de que el dios de la peste pasara de largo, parafraseando a Mao. El contexto que quiere fijar Xi Jinping en la mente de los chinos es el de la dinastía Qing haciendo todos los esfuerzos posibles para evitar una debilidad más en China que pudieran aprovechar las potencias extranjeras para interferir más aún en los asuntos locales de China, o incluso, arrebatarles más territorio, como bien pudieran haber hecho en aquel momento del siglo XX Japón y Rusia. Además, la dinastía Qing resultó derrocada en la revolución emprendida en 1911, llamada Revolución de Xinhai (10 de octubre de 1911 a 12 de febrero de 1912) con la abdicación del Emperador Xuantong o Puyi, aunque luego fue impuesto por los japoneses como el Emperador de Manchukuo (1934-1945). Con la Revolución de Xinhai dio paso a la República de China y a la aparición del Kuomintang o Partido Nacionalista Chino y, en 1921 al Partido Comunista de China. La República de China abarcó hasta 1949, momento en que sigue en la isla de Formosa o Taiwán, mientras la China continental pasó a ser la República Popular de China, bajo el control del Partido Comunista de China.

El contexto actual de China sitúa la referencia del presidente Xi Jinping en clave de la política fronteriza de proximidad, con Taiwán y con Hong Kong. Lo que Xi Jinping le dice al pueblo chino es que China tiene el poder y la capacidad como para vencer al coronavirus sin precisar de nadie más. De ahí su capacidad para establecer cuarentenas que abarcan unos números absolutamente impresionantes (ciudades enteras de gran tamaño, como por ejemplo la cuarentena de una población como la de la provincia de Hubei, 56 millones de habitantes), construir un hospital en Wuhan en diez días, rechazar la ayuda de la Organización Mundial de la Salud… el mensaje es claro y rotundo… pero, ¿significa eso que Xi Jinping renuncia al multilateralismo? Al contrario. El mandatario recordó que lo que se ha aprendido de las grandes epidemias de la historia es que los patógenos no conocen las fronteras.

El 6 de febrero de 2020 la tasa de mortalidad de los contagiados por el Covid-19 se sitúa alrededor del 2,1% en China y del 5,15% en Wuhan. No obstante los esfuerzos hechos por las autoridades chinas, las instalaciones para atender a los contagiados o los posibles casos de contagio en Wuhan hace que se levanten airadas críticas en lo que respecta a las condiciones de recepción de los diferentes centros de contención que se han levantado. Las quejas de familiares de enfermos se recogen en la red social Weibo, el equivalente chino a Twitter, donde se afirma que las condiciones son malas, alejadas de la imagen proyectada desde los medios de comunicación, y están centradas en la higiene deficiente de lavabos, la masificación, la falta de equipos de oxígeno, además de salas comunes sin sanitarios.

Un estudio publicado el 18 de febrero de 2020 por el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC), presenta un análisis pormenorizado de las tendencias generales de los más de 70.000 casos del Covid-19, tal y como recogía BBC.

A destacar que la tasa de mortalidad general del virus es del 2,3%, mientras en la provincia de Hubei, la tasa de mortalidad es del 2,9%, contra tan sólo 0,4% en el resto del país. Al igual que la tasa de mortalidad sigue siendo hoy a nivel global del 1%, no habiéndose producido aún grandes cambios en su genoma que permita hablar de una mutación suficiente, tal y como sería de esperar al introducirse el virus en la población humana. No se ha vuelto ni más transmisible ni tampoco más peligroso hasta el momento. Desde luego, estas cifras están muy lejos de las cifras de muertes que provocan otras enfermedades, como el sarampión (140.000 muertes), la gripe (650.000 muertes), la tuberculosis (1,5 millones de muertes) y la gastroenteritis infecciosa (1,8 millones de muertes).

La investigación del CCDC analizó los casos de Covid-19 diagnosticados en China hasta el 11 de febrero, incluidos pacientes confirmados, sospechosos y asintomáticos. Se puede señalar que:

  • Aproximadamente el 80,9% de las infecciones se clasifican como leves, el 13,8% como graves y el 4,7% como críticas. Estas cifras sitúan al Covid-19 como menos mortal que SARS y MERS, tal y como confirma la Organización Mundial de la Salud.
  • La tasa de mortalidad más alta es para personas de 80 años o más, con 14,8%.
  • Para los niños de hasta 9 años, no ha habido muertes y hasta la edad de 39 años, la tasa de mortalidad sigue siendo baja, de 0,2%. Una hipótesis es que el colectivo tiene mejor sistema inmunitario que los colectivos de mayor edad, por lo que los niños sí que estarían infectados por el virus Covid-19, pero desarrollarían síntomas claramente mucho más ligeros, llegando a pasar desapercibidos en la mayoría de los casos, por lo que no se diagnosticaría oficialmente, o en casos muy raros alguna vez podrían llegar a desarrollar complicaciones graves, o llegar a morir por la infección.
  • Para las personas de 40 años es del 0,4%; de 50 años es del 1,3%; de 60 años es del 3,6% y de 70 años es del 8%. El 80% de la gente que murió por el virus en China tenía más de 60 años.
  • En cuanto a la proporción de sexos, los hombres tienen más probabilidades de morir (2,8%) frente a las mujeres (1,7%).

Al identificar qué enfermedades preexistentes ponen a los pacientes en riesgo, el estudio encontró que son las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la enfermedad respiratoria crónica y la hipertensión, por ese estricto orden.

La investigación también señala el alto riesgo para el personal médico. Un total de 3.019 trabajadores de la salud han sido infectados, 1.716 de los cuales fueron casos confirmados y cinco habían muerto antes del 11 de febrero, que fue el último día de datos incluidos en la investigación.

La estrategia de comunicación del gobierno chino ha sido cambiante y con una clara línea de evolución desde el inicio de la epidemia. El eje de inflexión viene determinado por la comparecencia del presidente Xi Jinping hacia mediados de febrero. Tras varias semanas ausente, y la circulación de rumores acerca de la legitimidad del «timonel» al frente de la nave de la República Popular de China, sobre todo fuera de las fronteras del gigante asiático. Y entonces es cuando vimos a Xi Jinping en el centro mediático del relato, y lo hizo haciendo algo desacostumbrado: en la calles de Beijing reuniéndose con ciudadanos, pretendiendo transmitir una imagen de control de la situación, eficacia y eficiencia, replicando en el mundo real a las duras críticas que se vertieron sobre él en las redes sociales chinas. Tomó la decisión de despedir a importantes funcionarios políticos, como a Jing Chaoliang, máxima autoridad del Partido Comunista en la provincia de Hubei, y a Ma Guoqiang, su homólogo para la ciudad de Wuhan, señalados, en definitiva como responsables de los errores que han llevado a tomar acción con retraso ante los acontecimientos, con ello se refuerza la línea meritocrática del régimen ante los ojos de la población, y de paso refuerza al conjunto del sistema. También a destacar el nombramiento de sustitutos destacados, como el caso del antiguo alcalde de Shanghai, Ying Yong. La clave fue la muerte en Wuhan del médico Li Wenliang.

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Al poner el foco y cambiar la estrategia de comunicación, de la negación del mes de enero, a la máxima concentración mediática: se ha declarado al Covid-19 como la más importante emergencia sanitaria de China desde 1949 (por delante de las grandes hambrunas que siguieron al Gran Salto Adelante, una evidente exageración, y demostración de idoneidad del sistema y de sus líderes, que purga a los deficientes y controla los más grandes riesgos). Y esto coincide cuando las medidas tomadas empiezan a dar resultados y se empiezan a arrojar paulatinamente mejores resultados: una estrategia de comunicación muy inteligente hacia el interior y, en parte, también hacia el exterior donde el presidente Donald Trump ha aplaudido la actuación de China en la crisis. Pero también la Organización Mundial de la Salud ha felicitado a China y la ha puesto como ejemplo a través de Bruce Aylward, jefe de la misión de expertos de la OMS y China, que ha tenido ocasión de ver in situ la labor del gigante asiático. Por otro lado, la focalización de la tensión mediática en Italia, Japón y Corea del Sur ha hecho perder precisamente la centralidad de China en este aspecto en las noticias. Además, China ha hecho una acción propagandística de gran entidad cuando ha desvelado de qué está hecha la cara oculta de la Luna, gracias a las imágenes que ha proporcionado el pequeño rover Yutu-2, que ha obtenido las imágenes de radar más precisas del interior de nuestro satélite hasta el momento, «un logro más de la tecnología y el sistema chino, también en el espacio». Ese es el mensaje.

Esto subraya también la capacidad del sector del Partido Comunista Chino que se agrupa alrededor de Xi Jinping. No olvidemos la relación claramente ambigua que mantiene el presidente de China con el número dos, Li Keqiang, puesta de manifiesto a propósito como estrategia de potencial asedio y derribo de Li hacia Xi Jinping cuando el primer ministro Li Keqiang visitaba Wuhan al finalizar el mes de enero de 2020. Estar en el epicentro de la epidemia y presentándose en el hospital erigido en 10 días, con ello Li demostraba su candidatura con firmeza, mientras el presidente de China estaba en Beijing. 

Esta crisis ha demostrado, antes del control de las redes sociales chinas por parte del aparato del poder, que la población se muestra cada vez más exigente con las autoridades locales, y esto es fundamental para la legitimidad. En China la legitimidad es la clave de la estabilidad. No hay una sin la otra. Y se ha de dar en toda la estructura del poder y de la mentalidad colectiva. De manera que cuestionar, con posibles argumentos, la legitimidad del poder local implica cuestionar al sistema entero. 

¿Cuál será la reacción del pueblo chino cuando acabe esta crisis y se aprecien los resultados evidentes en la economía? Para el conjunto de la sociedad Beijing tiene toda la legitimidad. Actuó con seriedad cuando estuvo al corriente, fue eficaz y eficiente. Purgó las piezas que fallaron en el engranaje. Y esa será la idea principal. Para los sectores que exigen una reforma en un sentido democrático, se buscará mantener la indignación y la línea de responsabilidad ascendente para apuntar a Beijing y al Partido Comunista de «falta de legitimidad». Es interesante observar como, en el fondo, lo sucedido no podría ser en verdad más que otra vuelta de tuerca a la política iniciada por Xi Jinping en 2010 de lucha contra la corrupción, como herramienta para mantener movilizada a la sociedad civil contra los organismos intermediarios entre Beijing y el pueblo, precisamente donde Xi Jinping podría ser cuestionado.

Además, ya no es una cuestión china, es una cuestión global. A los casos de Japón y Corea del Sur, se han sumado también Singapur, Irán, Italia, Francia… y también Estados Unidos, además de casos en Egipto o Nigeria (el caso de África es interesante, ya que las principales megaciudades cuentan con laboratorios capacitados para hacer diagnósticos; pero en las áreas rurales y remotas sería muy difícil de identificar). Es decir, entramos en la llamada «transmisión comunitaria».

También hemos tenido ocasión de contemplar el control de la información y de las redes sociales desde el poder de Beijing. Una de las cosas que la República Popular de China tiene muy clara es que debe aprender del colapso y caída de la Unión Soviética en temas como la glásnost, el funcionamiento de la economía en todos los aspectos o cómo las instituciones pudieron contribuir al colapso del gigante soviético en el siglo XX. Es, precisamente en este sentido de lo desarrollado en este epígrafe cómo hay que entender la desaparición del profesor Xu Zhangrun, profesor de Jurisprudencia y Derecho Constitucional en la Universidad de Tsinghua, y miembro investigador del Instituto de Economía Unirule, un think tank con sede en Beijing cerrado en agosto de 2019 ante presiones del gobierno chino. La investigación del profesor Xu se focaliza en jurisprudencia, filosofía jurídica occidental, teoría constitucional y la relación entre el confucianismo y el derecho. En julio de 2018, el profesor Xu publicaba un ensayo, «Temores inminentes, esperanzas inmediatas», en el que analiza y critica los cambios de política del secretario general del Partido Comunista, Xi Jinping, entonces introducidos, como la abolición de los límites de mandato, y lo que el profesor Xu considera una suerte de restauración del culto a la personalidad. Ese trabajo del profesor Xu Zhangrun se tradujo al inglés por Geremie Barmé, y como consecuencia fue suspendido y puesto bajo investigación.

En febrero de 2020, Xu publicó un texto que se puede traducir como «Alarma viral: Cuando la furia vence el miedo«, donde denuncia lo que el profesor Zhangrun llama «cultura de la mentira» del Partido Comunista de China, y aprovecha para señalar lo que a su juicio es una deficiente respuesta por parte del gobierno de Beijing a lo sucedido. Xu expone y denuncia en nueve puntos cómo el gobierno prohibió la divulgación de información objetiva durante el brote y conecta este problema con un problema mayor de libertad de expresión en China, y plantea unas reflexiones que desea elevar al conjunto de la ciudadanía china. El aparato del Partido Comunista Chino ha reaccionado como era de esperar: su cuenta de WeChat ha sido suspendida, su perfil en Weibo ha sido borrado y el texto, simplemente, ha desaparecido. Mi opinión es que la República Popular de China quiere evitar cualquier filtración que pudiera ser análoga a lo sucedido en Chernobyl durante la parte final de la Unión Soviética, no sólo por el desastre, también por la política de ocultamiento del país socialista hasta que las evidencias hicieron patente lo que había sucedido. Según sus amigos, no se puede localizar al profesor Zhangrun, y se cree que está bajo arresto domiciliario.

El impacto económico

Según predicciones de Morgan Stanley, se espera que la economía de China crezca entre un 5,6% (en el peor de los casos) a un 5,9% para 2020. Las actividades de fabricación en China se detuvieron porque las autoridades establecieron cuarentenas en las ciudades, como parte de las medidas para contener la propagación del Covid-19. Si bien las fábricas comenzaron a entrar en línea, los controles de los analistas de Morgan Stanley descubrieron que la producción sólo había alcanzado del 30% al 50% de los niveles normales la semana del 10 de febrero. El crecimiento económico de China en el primer trimestre podría caer hasta un 3,5% si la propagación del brote de virus no se contiene lo suficientemente rápido como para que la producción fabril se reanude a niveles normales. El turismo en China se ha visto muy afectado por las restricciones de viaje y los temores de contagio, incluida la prohibición sobre los grupos turísticos nacionales e internacionales. El sector del automóvil, por ejemplo, también se ha visto afectado en China, ya que la venta de vehículos nuevos ha experimentado una reducción del 92% durante las dos primeras semanas de febrero de 2020 [8].

Hong Kong ya está oficialmente en recesión, y la agencia de calificación Moody’s ha bajado la calificación crediticia de la ciudad. Junto a China, el territorio de Hong Kong puede esperar los peores efectos económicos del brote, además de Australia, tal y como recoge Mark Humphery-Jenner.

Lo sucedido en Japón y Corea del Sur refuerza, asimismo, la agenda de China y su proyección de poder y de modelo. Estamos hablando de dos países que vienen a ser los representantes del modelo liberal en lo económico y en lo social de Estados Unidos. El modelo «socialista» de China se ve reivindicado ante esas sociedades y el mundo ante los fracasos de Tokio y Seúl, con los casos del Diamond Princess, y ante todo los números que presenta Corea del Sur, que llevan camino de ser comparables a China, pero con cientos de millones menos de población, y que enfrenta una reducción ya en sus previsiones de crecimiento del 2,1% al 1,9%. 

El impacto en la economía japonesa del Covid-19 también se ha dejado notar. Especialmente en los sectores del comercio minorista, aviación y turismo, donde se informa de la disminución de las ventas. El caso del turismo es preocupante, ya que el 40% del turismo en Japón proviene de China, se espera que alrededor de unos 400.000 visitantes chinos cancelen su viaje a Japón a finales de marzo de 2020, planteándose incluso medidas el gobierno para apoyar al sector. Además de que algunos fabricantes japoneses han señalado que se ha producido una interrupción o alteración de fábricas, logística y cadenas de suministro chinas [9].

No obstante, S&P Global explicó que el mayor impacto lo sufrieron las compañías que abarcan los sectores de viajes, cosméticos y minoristas vinculados al lujo que están más expuestos al turismo chino [10]. Incluso la compañía de videojuegos Nintendo anunció que se tendría que demorar el envío a Japón de la Nintendo Switch, que se fabrica en China [11].

A pesar de todo, quizás el motivo de mayor preocupación estaría vinculado a los Juegos Olímpicos de Verano 2020, que está previsto que se celebren en Tokio desde finales de julio, y donde el gobierno que dirige el primer ministro Shinzō Abe está tratando de evitar su fracaso en cuanto a visitantes e incluso posibles participantes al tomar todo tipo de precauciones [12].

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En India el impacto inmediato se centra en las cadenas de suministro de fertilizantes, automóviles, productos farmacéuticos y productos electrónicos. Sin olvidar el severo impacto en la logística del comercio mundial, debido a la interrupción de la logística en China continental, a la que habría que sumar tensiones geopolíticas regionales, guerras comerciales más amplias y, desde luego, el Brexit [13].

Informes de los economistas de Maybank situaron a Tailandia como uno de los lugares con mayor riesgo económico, y que ya ha afectado al importantísimo sector turístico, haciendo que el baht tailandés caiga a un mínimo de siete meses [14].

En Malasia, el Covid-19 afectaría el PIB del país, los flujos de comercio e inversión, los precios de los productos básicos y la llegada de turistas [15].

En Europa, el fabricante de excavadoras JCB, de Reino Unido, ha anunciado que reducirá horas de trabajo y disminuirá su producción alegando escasez en sus cadenas de suministros [16].  

En Alemania, con una situación económica cada vez peor, las consecuencias económicas del Covid-19 podrían llevar directamente al país a la recesión, de acuerdo con un estudio del Deutsche Bank publicado el 12 de febrero de 2020 [17]. En Italia hay aisladas 11 ciudades y han muerto los primeros pacientes de Europa. El caso de Italia, un país muy orientado hacia la exportación, podría experimentar, a otra escala, situaciones en lo económico muy vinculadas a las de China, en caso de continuar la progresión del brote.

En Brasil se ha experimentado un descenso en los precios de la soja, el petróleo y el mineral de hierro, que representan el 30%, el 24% y el 21% de las exportaciones del gigante del cono sur de América hacia China, respectivamente [18] [19], y a su vez, el impacto lógico en la economía de Argentina por su vinculación con las economías brasileña y china [20]

Australia es, como ya se ha dicho, junto a China y Hong Kong, una de las tres principales perjudicadas. Se estima que el primer impacto supondría una contracción del PIB entre el 0,2% y hasta el 0,5% [21]. Se estima también una primera pérdida de más de 20.000 puestos de trabajo [22]. Además de ser posible el perder el superávit presupuestario [23]. El dólar australiano cayó a su valor más bajo desde la Gran Recesión [24].

El impacto para el sector del turismo a partir del 11 de febrero de 2020, sería de 4,5 mil millones de dólares australianos. 

No obstante, las principales perjudicadas podrían ser las compañías mineras porque las ventas a China suponen el 93% de las ventas de Fortescue Metals, el 55% de las ventas de BHP y el 45% de las ventas de Rio Tinto. El indicador de envío de mineral de hierro cayó un 99,9% [25], y ya se ha experimentado que las operaciones de envío y logística de las compañías mineras resulten más complicadas [26].

La agricultura también está experimentando los efectos del Covid-19 en Australia, lo que incluye las industrias láctea y pesquera, los productores de vino, y también ha afectado a los productores de carne. El 13 de febrero de 2020 Rabobank advirtió que el sector agrícola australiano tenía ocho semanas para contener el coronavirus antes de enfrentar grandes pérdidas [27]. Todo ello nos ayuda a precisar más cuál es la real implicación que se podría esperar de Australia en una hipotética guerra global y la auténtica voluntad de pelear una guerra entre grandes poderes, tal y como tuve ocasión analizar brevemente en Quixote Globe.

Respecto a Estados Unidos y su actividad comercial es preciso señalar que depende en gran medida de China. Por citar un caso, Apple. Dicha compañía depende en una medida tan grande para la fabricación de sus componentes y posterior ensamblaje del gigante asiático que la United Airlines lleva a diario a alrededor de 50 de sus ejecutivos a China desde California. Tras las excepcionalmente largas vacaciones del Año Nuevo chino, las líneas de producción del grupo Foxconn, de origen en Taiwán pero que fabrica la mayoría de los iPhones en la China continental, se han visto incapaces de poder trabajar a pleno rendimiento por la falta de trabajadores. Se estima por parte de varios analistas que el virus podría suponer que Apple distribuya entre un 5% y un 10% menos de iPhones durante este trimestre y ponga en peligro el plan que contempla para aumentar la producción de sus AirPods. De hecho, el pasado 17 de febrero Apple reconoció que no podría alcanzar sus objetivos de ventas para el primer trimestre.

La conclusión evidente es que, de momento, las empresas no están abandonando a China en masa como resultado de la guerra comercial. Pero los líderes empresariales están molestos y hacen cambios.

En una encuesta reciente hecha por Bain & Co. a más de 200 altos ejecutivos de las multinacionales estadounidenses con operaciones en China revela unos cuantos datos significativos:

  • El 60% de los encuestados dijeron que esperan que su negocio supere los vientos en contra debido a los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos.
  • A pesar de que los ejecutivos apoyan en gran medida los aranceles sobre China (60%), pocos de ellos piensan que los aranceles de represalia de China son «justos» y a la mayoría no les gustan los resultados de los aranceles.
  • Más del 65% de los fabricantes de productos electrónicos e industriales creen que verán impactos negativos.
  • Solo el 40% de los encuestados creía que los aranceles finalmente conducirían a más empleos en Estados Unidos.
  • En los próximos 12 meses, más del 40% de los ejecutivos dijeron que sus compañías planeaban tomar medidas como encontrar nuevos socios de abastecimiento y nuevas regiones para obtener materias primas.
  • El 39% dijo que buscará renegociar los contratos de proveedores.
  • El 33% dijo que planeaba pasar los costos a los clientes.

Lo mismo se puede decir del impacto en las bolsas mundiales, donde esta semana pasada han experimentado sus peores resultados desde los terribles datos de 2008 [28]. Esto deja patente el pánico que recorre a los inversores cuando tienen que enfrentarse a una situación cuyas consecuencias últimas tienen dificultades en calibrar y comprender. Hay que señalar la vulnerabilidad destacada de los sectores de la electrónica y del textil, y desde luego, de la industria del automóvil y que pueden provocar un efecto dominó, que además se subraya y se hace más vulnerable por el hecho de que China es el 30% de todo lo que se fabrica en el mundo. Una situación bastante diferente a la de 2003, cuando China era algo más del 1,2%. Además, en 2003 China era el 4% del PIB mundial, mientras que ahora representa el 17%. Recordemos que sólo China representa el 70% del crecimiento económico mundial el año pasado.

No obstante, hay que tener presente que una gran parte de las existencias estaban sobrevaloradas, según Dion Rabouin, de Axios. De hecho, el mismo portal reflexiona tanto sobre el verdadero impacto del coronavirus en la Bolsa, como en la economía

Hay que tener presente, que de acuerdo con cierto modelo, existe un 70% de posibilidades de recesión en los próximos seis meses, según un nuevo indicador de recesión.

Una recomendación, la lectura del siguiente informe, «Coronavirus y suministro global: el efecto dominó«.

Otro aspecto lógico en su impacto económico tiene que ver con el precio de la energía, pues la caída de la demanda es evidente en varios aspectos, incluido el de la calidad del aire, en China. Así, el barril Brent, de referencia en Europa, ha pasado de los 68,71 dólares del 3 de enero de 2020 a los 50,28 dólares al cierre del mercado el día 2 de marzo de 2020.

Rusia de momento no se ha manifestado respecto a recortes más profundos en la llamada OPEP+, pero considera que el brote del Covid-19 podría suponer hacer revisiones a la baja adicionales en cuanto a las perspectivas de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2020. Hay previsiones de los analistas de que el coronavirus reduciría la demanda de petróleo en 150,000 bpd-200,000 bpd en 2020.

Para el conjunto de Asia, según Platts Analytics, la perspectiva de crecimiento de la demanda de productos petroleros de 2020 será más débil desde la crisis financiera de 2009.

Las cadenas de suministros globales, ¿otro aspecto más que la guerra tecnológica-comercial y el Covid-19 pueden acabar de cambiar?

El 13 de agosto de 2019 el portal TradeLink International Ltd. señalaba una tendencia en las cadenas de suministro globales de las multinacionales [28], dentro del contexto de la guerra tecnológica-comercial que mantienen Estados Unidos y China. Pues bien, es interesante la oportunidad que el Covid-19 está dando al hecho de sacar dichas cadenas de suministros de China. Al respecto, Rei Nakafuji y Ken Moriyasu, reflexionan y aportan datos interesantes en esa dirección en el Nikkei Asian Review con fecha de 15 de febrero de 2020.
 

El fabricante de equipos de construcción Komatsu está trasladando la producción de piezas metálicas utilizadas en el cuerpo de los vehículos, así como arneses de cables a Japón y Vietnam. La compañía con sede en Tokio tiene como objetivo evitar que los retrasos en los envíos chinos se extiendan al resto del mundo.

Daikin Industries de Japón está considerando trasladar el ensamblaje de sus aires acondicionados comerciales a Malasia o en cualquier otro lugar desde Wuhan. Los componentes clave, como los compresores, podrían producirse en Japón o Tailandia.

El fabricante de ropa deportiva Asics busca trasladar la producción a Vietnam e Indonesia que se había subcontratado a instalaciones en Wuhan.

Edward Alden, miembro del Council on Foreign Relations especializado en comercio asevera que estamos ante un punto de inflexión. Según el señor Alden, ya existía una gran presión sobre varias multinacionales para diversificarse lejos de China tan sólo por la vía de experimentar el gigante asiático un aumento tanto de los salarios como de los costos de producción. Alden especifica además que, ya que el acuerdo comercial de «fase uno» entre Estados Unidos y China no ha conseguido eliminar la mayoría de los aranceles, las empresas han tenido que concluir que los costos de abastecimiento de China para productos con destino a Estados Unidos ahora parecen ser permanentes, y no sólo temporalmente más altos.

Dan Alpert, socio gerente del banco de inversión Westwood Capital cree que una de las medidas que tomará el gobierno chino para evitar en la medida de lo posible que este escenario se vuelva definitivo, podría ser que su moneda sea más barata en el segundo trimestre para ayudar a sus exportadores, y con ello hacer que las multinacionales que han desplazado temporalmente su producción de China vuelvan, ya que, según afirma el señor Alpert, lo único que le importa a las multinacionales es el costo interno de importación, que se reduce a los costos de envío, monedas y costos de entrada… No obstante, como muy acertadamente señala Alden del Council on Foreign Relations, esta medida crearía un problema masivo con la administración Trump y sería una violación flagrante del acuerdo de la «fase uno». Y entonces es más que seguro que aumenten las discusiones en la Administración norteamericana y el Congreso sobre si volver a etiquetar a China como manipulador de divisas.

Aspectos de la geopolítica de la salud y otros aspectos geopolíticos del Covid-19: algunas reflexiones

La salud es ambiental, cultural… pero también es geopolítica. Es decir, entran factores como el aire, el agua, el suelo y su calidad, así como también el ruido, la alimentación, los hábitos, cómo son las relaciones familiares de los individuos, cuestiones sociales y de desigualdad (acceso a la sanidad pública universal y de calidad, estabilidad social, acceso a vivienda digna, salubridad de las condiciones de vida de las personas de un lugar…), y últimamente entra, cada vez más, la rivalidad entre los grandes poderes en el campo tecnológico aplicado a la salud, no sólo como campo económico-tecnológico y de captación de inteligencia, también en la gestión de datos de todo tipo para poder trazar investigación y tratamientos en el campo de la salud, por no hablar de la capacidad de detectar vulnerabilidades, focos potenciales y la toma de acciones efectivas para controlar la enfermedad, como cuarentenas.

En cuanto a la geopolítica de la salud, siempre ha habido una aplicación directa, cosa que nos permitiría fijar como tres clases de bloques en la historia humana y en la geopolítica de la salud:

1/ Las pandemias: la evolución de los virus y su propagación tienen un factor determinante en los viajes y en el comercio. La guerra en la antigüedad con invasiones hechas o sufridas, los circuitos comerciales y su intensidad y extensión, o los descubrimientos con el tráfico de todo lo biológico y vírico, han llevado casos de pestilencias (como la de Atenas durante la Guerra del Peloponeso, las peste en época de los Antoninos en Roma, la viruela, la peste negra, el cólera, gripe, etcétera).

2/ El siglo XIX-XX y el desarrollo de la enfermería, las mejoras en la sanidad, la aplicación a nivel global de soluciones organizadas a través de Estados, organismos e Instituciones, como la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, fundada a iniciativa de Henry P. Davison en 1919, o bien la Fundación Rockefeller que fue especialmente activa a la hora de internacionalizar la sanidad pública, además de conferencias médicas que adquieren un carácter global. Cuando en 1918 España alertó de la virulencia del virus de la gripe mientras otras naciones optaron por callar (razón por la que se conoce como «gripe española»), mientras el virus se extendía por el mundo, llevó a las potencias mundiales a la necesidad de dar una respuesta conjunta. La Liga de Naciones, formada en 1919, comprendió la necesidad de buscar respuestas coordinadas en la Sanidad, así que se crearon la Organización de la Higiene de la Liga de Naciones, y el Comité de Higiene, en 1920. Al «Comité de Higiene», propiamente el antepasado de la OMS, y bajo la dirección de Elvald Tománek, se le encargó fijar las pautas y directrices en las políticas sanitarias a seguir a nivel mundial, como por ejemplo sucedió con el caso del tracoma y su difusión, duración y fatales consecuencias como resultado de las condiciones de la I Guerra Mundial y la miseria y pobreza durante el periodo de Entreguerras.

3/ La inteligencia artificial, el Big Data, el 5G (y el paso hacia el 6G) que permite gestionar la información y los datos de una altísima calidad y valor como nunca antes en cuanto a volumen y velocidad para que se gestione por parte de la IA.

Revolución digital y la IA son uno de los caballos de batalla en las relaciones y guerra entre China y Estados Unidos, que no es realmente comercial ni económica, siéndolo también, pero es, ante todo, una guerra tecnológica y digital. Estados Unidos, que recelaba de la expansión en todos los niveles de empresas público/privadas de China pero bajo la dirección y control del Estado, como Huawei, lanza el plan de inteligencia artificial en octubre de 2016. A ello China replicó con un plan de desarrollo internacional para IA en julio de 2017 y que fija el plan y los medios para que China se convierta en la indiscutible potencia líder mundial en 2025.

Xi Jinping también está decidido a convertir China en un líder mundial en ciencia, tecnología e innovación a mediados del siglo XXI. Ha impulsado el gasto en I + D, preparado el ascenso de nuevas empresas tecnológicas y ha pedido una «revolución de los robots». Para Xi Jinping, la concentración de poder de China en el gobierno le otorga ventajas inherentes sobre sus competidores en Occidente porque «puede agrupar recursos en una misión importante». De hecho, China compite fuerte por captar talento, incluso desde Estados Unidos, ya que aproximadamente, unos 2.629 expertos fueron a parar a China como parte de su plan de los 1.000 talentos, tal y como recogen los servicios de inteligencia norteamericanos en 2018.

Una de las cosas que hemos podido ver ha sido cómo China ha sido capaz de experimentar un modelo crítico en la gestión de una crisis extrema. Más aún, ha introducido distintos modelos de operación inducidos por la crisis y que nos lleva a plantearnos cómo podría ser un modelo de sociedad gobernada por la Inteligencia Artificial y el Big Data. Hemos tenido ocasión de ver la posibilidad de un trabajo desde casa masivo, drones policía [29] o entregas por drones entre otros aspectos [30]. En todo ello, el 5G y el 6G jugarán un papel fundamental a gran escala, y de nuevo Huawei sale a la palestra. En todo ello, Estados Unidos también persigue el mismo fin, y podemos aventurar que la prometida industrialización del presidente Trump ha de ser necesariamente tecnológica para poder ser competitiva, y por consiguiente, no puede tener un auténtico impacto masivo en el mercado laboral norteamericano [31].

Sri Lanka y Singapur presentan impactos en el turismo chino, la logística y el transporte. Además, el Salón Aeronáutico de Singapur, que dejó alrededor de 250 millones de dólares en la edición de 2018 presenta ya una lista de bajas de 70 compañías del sector, algunas de ellas tan relevantes como la norteamericana Lockheed Martin. Es interesante observar cómo se ha repetido el mismo esquema que con el Mobile World Congress. Y, en mi opinión no es casualidad, pues la región del Indo-Pacífico ha sido una región totalmente dominada por Estados Unidos. Sin embargo, China, en su Libro Blanco publicado en 2017 habla de la misma región como Asia-Pacífico, aspecto este que se repite en el documento de estrategia de defensa de China de julio de 2019. Sin embargo, el concepto sí que lo usó, por ejemplo, el Primer Ministro de Japón en 2007 en el contexto del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, una asociación entre Japón, Australia, India y Estados Unidos, como arco de contención de las ambiciones regionales y globales de China. Pero para la República Popular de China esa región, que ya llamara Indo-Pacífico Haushofer en los años 20 del pasado siglo, es parte «natural» de la influencia de China desde antiguo, siendo cada vez más visible en aguas y territorios del Océano Índico, cuya presencia cada vez más intensa, es sobre todo y aún, económica, y no todavía militar, por la falta de capacidad de proyección de dicho poder (portaaviones, aviones de suministro, bases en la zona…). La zona este costera china es todavía el centro neurálgico de su economía, pero el desarrollo implica retomar una suerte de imitación de las políticas japonesas de expansión durante la primera mitad del siglo XX: necesita de nuevos mercados para exportación de productos e importación de materias primas (hay zonas, por ejemplo, en las cercanías de las Islas Spratley y Paracels que presentan abundancia de materias primas, sobre todo pescado y gas). Pero es que China desea afianzar una zona de defensa en términos militares y de proyección que parta del Mar Amarillo y englobe el Estrecho de Taiwán hasta alcanzar el Mar del Sur de China, donde ya empieza a alcanzar éxitos, como la política del presidente filipino, Duterte. China va adaptando sus navíos para reforzar su músculo militar en su zona de influencia, además de la botadura de más embarcaciones de todo tipo y muy pensadas para su espacio en una estrategia de hegemonía y apoyo del mar en la tierra, y viceversa. Además, construye posiciones en islotes (o los amplía, o bien los crea) para reforzar su conquista del espacio en todas las dimensiones de la guerra, ganando microbatallas en la llamada zona gris y así imponerse en su espacio invirtiendo con sabiduría y eficacia sus recursos y expulsar o matizar la presencia norteamericana en su espacio «sino-confuciano», como lo llamo yo. Una vuelta de tuerca a la hegemonía histórica milenaria china en la región y una demostración de un poder ascendente contra el hegemónico norteamericano. La meta que se ha fijado China para 2049 es lanzar a partir de esta primera línea, una segunda, que abarque las Islas Ogasawara, Guam y Saipán, y desde allí una tercera línea de defensa que alcance Hawái. 

Para China, por otro lado, el control del Océano Índico, es fundamental para controlar Asia y los siete mares. En este sentido, estoy totalmente de acuerdo con la apreciación de China. Más aún, creo que para dominar el mundo es preciso establecer una suerte de llave de control que abarque las siguientes posiciones, que podríamos llamar «La Gran Serpiente Marina»: Canarias-Azores-Estrecho de Gibraltar-Baleares-Malta-Cabo Bon-Creta-Chipre-Canal de Suez/Mar Rojo-Yibuti-Yemen/Omán-Socotra-Golfo Pérsico-Seychelles-Maldivas-Diego García-Islas Cocos-Isla de Navidad-Sri Lanka-Guyarat (India)-Gwadar (Pakistán). 

El aspecto que une la acción de bloqueo del Salón Aeronáutico de Singapur vendría por el interés de China en ASEAN dentro de las acciones dentro del programa One Belt One Road, ya que es justo donde están los países ASEAN donde se produciría el fenómeno de bisagra que une a los dos océanos: Índico y Pacífico. China ha movido grandes inversiones en estos países para asegurar con ellos su crecimiento económico y con ello iniciar de forma no armada, más bien puramente económica, el mismo proceso que antes mencionaba que emprendió Japón: encontrar mercados donde China pueda exportar e importar materias primas que han de lanzar al gigante asiático al dominio de la región y a situarse como el eje económico del mundo. Pero, no podemos tampoco dejar en el olvido las palabras del presidente Xi Jinping en 2013, pues son una hoja de ruta de la política económica en la región: la creación de un organismo político, que él llamó Comunidad de Destino Común China-ASEAN, que pueda reforzar los lazos entre los países de la región. Y por último, la tercera pata de esa triple estrategia china se hace patente: la cooperación bilateral con algunos países de ASEAN que ya en 2018 supuso el primer ejercicio militar marítimo entre todos los países ASEAN y China. Algo así como una suerte de Bushido a la china, con el mensaje claro de «Asia, para los asiáticos… y con la milenaria China liderando otra vez».

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Y en todo ello, la zona corazón está marcada por el estrecho de Malaca y por Singapur. Precisamente, un bloqueo, de diferente categoría y calibre, uno en Singapur y otro en Malaca podrían hacer sentir a China una gran vulnerabilidad. En el caso de Malaca es evidente: si Estados Unidos bloquea el Estrecho de Malaca el gas y el petróleo que transitan hacia China por ahí se verían retenidos, por no hablar de las exportaciones de China que pasan por ese estratégico punto. En el aspecto económico y de proyección de poder e influencia, Singapur juega un papel clave en la región entera, donde la fuerte e influyente comunidad china desempeña un claro rol. Si China quisiera reducir la exposición de sus «flancos» debería aumentar su presencia en la zona, e incluso proteger sus navíos, evidentemente con una escolta. ¿Cómo reaccionaría entonces ASEAN y Corea del Sur? ¿Serían percibidos los chinos como una amenaza también por ellos además de por los norteamericanos? Es por esto por lo que algunos miembros de ASEAN reciben de buen agrado las inversiones en la región… pero desconfían de la presencia de China en la zona en lo tocante a lo militar. En gran parte, creo que esto se debe a la mentalidad de la región: no perciben a China todavía como un poder total, económico, político, cultural y militar. Quizás, todavía no ven la certeza de percibir una clara hegemonía china en la zona, lo que incluye lo militar, y perciben al poder estadounidense como clave en la faceta bélica de esa aritmética, con lo que se mueven entre ambas orillas: la fortaleza económica en la región es de China, y así lo apoyan; la fortaleza militar es todavía estadounidense, y deben equilibrar ambas esferas para su prosperidad y seguridad. 

En definitiva, ¿estamos ante otro escenario más de la competencia entre el «campeón» y el «aspirante» dentro del contexto de la Trampa de Tucídides aplicada a China y a Estados Unidos?

También ha existido un pulso en España entre Estados Unidos y China con el marco de la Unión Europea de fondo y sus proyecciones para convertirse en potencia geopolítica y afianzar su autonomía estratégica respecto a Estados Unidos, donde la Unión Europea ha de manejarse entre los recelos y las oportunidades que le podría ofrecer China para alcanzar sus objetivos. Y esto se ha manifestado en que el Mobile World Congress ha sido cancelado en un posible pulso de la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China, tras las bajas de Facebook, Amazon, Vodafone o BT entre otras. Efectivamente, dentro de España, por ejemplo, han surgido voces que, después de analizar los giros de la política norteamericana cuestionan aspectos relevantes [32]. O la amenaza del presidente Donald Trump a España por la cuestión del 5G de Huawei de dejarla sin el acceso y la cooperación que existen con los servicios de inteligencia de Estados Unidos [33]. En el mismo sentido van las palabras del Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, con respecto a la OTAN [34]. De la misma manera, que el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, hacía un llamamiento para «tomar el control» de las europeas Nokia/Ericsson, por sus programas de 5G y 6G, con la excusa de detener a Huawei [35]. El camino que sigan estos acontecimientos se deberá seguir con interés en los próximos tiempos, en particular ante un segundo mandato de Donald Trump, aunque para el antiguo asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, no es descabellado el escenario de un alejamiento definitivo de Europa de Estados Unidos [36]. Al respecto, de nuevo el Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, en el interesante discurso sobre estrategia de defensa y disuasión de l’École militaire, el Presidente dejó una serie de reflexiones de gran interés al respecto: «La última década ha sido testigo de los equilibrios estratégicos, políticos, económicos, tecnológicos, energéticos y militares, en gran medida desafiados, y hoy vemos amanecer de nuevo lo que podría socavar la paz adquirida después de tantas tragedias en nuestro continente». Destacó también la existencia de una «nueva jerarquía de poderes [que] está tomando forma, a costa de una competencia estratégica global, desinhibida, que conlleva para el futuro los riesgos de incidentes y escalada militar incontrolada».

Macron se declaró dispuesto a trabajar por una «mayor capacidad de acción autónoma por parte de los europeos», incluso si, según él, Francia «está convencida de que la seguridad a largo plazo de Europa requiere una fuerte alianza con Estados Unidos». En este punto, el presidente francés fue severo con las políticas aplicadas en Europa desde que acabó la Guerra Fría. Políticas que, al no anticipar movimientos futuros, han llevado a una pérdida de autonomía en los campos de la industria, las tecnologías [aquellas relacionadas con lo digital, en particular] y en defensa.

“La libertad de acción europea, la defensa y la seguridad de Europa no pueden basarse en un enfoque puramente militar. Para construir la Europa del mañana, nuestros estándares no pueden estar bajo el control estadounidense, nuestras infraestructuras, nuestros puertos y aeropuertos bajo la capital china y nuestras redes digitales bajo la presión rusa. A nivel europeo, necesitamos dominar nuestras infraestructuras marítimas, energéticas y digitales. Allí también, estábamos muy equivocados. Terminamos pensando, en los años 1990 y 2000, que Europa se había convertido en un mercado grande y cómodo, teatro de influencias y todo tipo de depredaciones», hablando de un «error fatal».

Y en este contexto, dijo, los europeos «deben darse cuenta colectivamente de que, por falta de un marco legal, podrían verse expuestos rápidamente a la reanudación de una carrera armamentista convencional, incluso nuclear, en su territorio». No pueden limitarse a un papel de espectadores.

El impacto del Covid-19 en Oriente Medio

Es preciso resaltar la cuestión en Irán, que está extendiendo el coronavirus a una gran cantidad de países vecinos, que además se hallan en una situación paupérrima para hacerle frente. 

Irán está tratando de luchar para contener la propagación del coronavirus, y ya está claramente situándose como el segundo punto focal tras China para la propagación de la enfermedad, y es muy posible que las auténticas dimensiones del impacto del Covid-19 en Irán no se conozcan todavía, dada la opacidad. No obstante, los casos en Irak, Afganistán, Bahrein, Kuwait, Omán, Líbano, Emiratos Árabes Unidos, incluso uno en Canadá, se han rastreado hasta Irán.

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En varios aspectos fundamentales, Oriente Medio es un lugar que puede generar una pandemia, debido a la circulación de diferentes colectivos: trabajadores, hombres de negocios, peregrinos religiosos, clérigos y soldados circulan de manera permanente a través de las fronteras de Irán, pues en algunos aspectos relevantes, Irán es algo así como el centro de un tablero. Estos países cuentan con escasos controles fronterizos, gobiernos débiles e ineficaces y sistemas de salud frágiles. Además, la economía iraní ha sido estrangulada por las sanciones, el pueblo ha perdido, con la política exterior iraní en Oriente Medio y Asia Central, parte de la confianza en su gobierno y sus líderes están aislados de gran parte del mundo.

Por si fuera poco, las acciones en Irak y en Afganistán se suman a escenarios de guerras civiles o años de disturbios que han destruido los sistemas de salud de varios países de la región tales como Siria, Irak, Afganistán y Yemen. Gran parte de Oriente Medio se halla bajo gobiernos de carácter autoritario y con malos antecedentes en la provisión de servicios públicos de transparencia, rendición de cuentas y salud. El goteo de noticias que han permitido irnos acercando al alcance del Covid-19 en Irán y las evidencias de que, de nuevo, el régimen ha manejado mal la información y la estrategia de comunicación, tal y como hace menos de dos meses sucedió con la información que de verdad conocía el régimen sobre el derribo accidental del avión de pasajeros de Ucrania por parte de los sistemas de defensa aérea, y que causaron airadas reacciones en el pueblo iraní que arrojaron al traste el «capital» moral que había acumulado Teherán con la muerte del mayor general Soleimani.  

Millones de peregrinos viajan cada año desde toda la región para visitar los lugares sagrados chiítas en Irán e Irak. Por ejemplo, en una fecha tan cercana como el mes de enero pasado, al menos 30.000 personas regresaron a Afganistán desde Irán, y cientos de otras continuaron su peregrinaje hasta Qom. El Ministerio de Salud de Irán envió una carta al gobernador de Qom el jueves y solicitó a los líderes religiosos chiítas que limiten el número de peregrinos en el Santuario a Fátima Masumeh y otros sitios religiosos en la ciudad, pero las acciones tomadas han sido tomadas con demasiada demora y lentitud.

El otro centro importante para el mundo musulmán es Arabia Saudita, que ya fue el epicentro del MERS. Pero lo cierto es que después de siete años, Arabia Saudita, uno de los países más ricos del mundo, ha presentado problemas para adaptar los procedimientos de higiene más modernos y con ello limitar la propagación del virus dentro de los hospitales. Por ejemplo, la primavera de 2019 presentó un nuevo brote de MERS que infectó, por lo menos, a 61 personas, matando a ocho de ellas. Arabia Saudí tomó la decisión el pasado jueves de suspender la entrada a todos los peregrinos que visitan la Mezquita del Profeta Mahoma y los lugares sagrados del islam en La Meca y Medina, además de cualquier turista que provenga de países afectados por el Covid-19 [37].

Cómo enfoca el Covid-19 Estados Unidos

Es oportuno plantearse este punto, ya que recordemos que este año Donald Trump podría revalidar un segundo mandato en las elecciones del 3 de noviembre de 2020. Por ahora, dentro del Partido Demócrata, que está celebrando las primarias presidenciales, Bernie Sanders aventaja por 8 delegados al antiguo Vicepresidente, Joe Biden. De acabar Sanders ganando las primarias y la nominación por parte del Partido Demócrata, tendríamos a un político de un perfil similar a lo que en Europa llamamos un «socialdemócrata». 

Bien, hasta el momento, la administración Trump está muy centrada en controlar el discurso alrededor del Covid-19 y de la salud, siendo claramente una herramienta política. Se centra en una idea claramente neoliberal: hablar de los individuos, y no del conjunto de la población, para no profundizar en las políticas económicas y activas concretas, donde se producen recortes en el presupuesto que se enmascaran al conjunto de la población siguiendo la estratagema de hablar del individuo. 

Para reforzar esta línea política, el presidente Trump ha llamado al Covid-19 una «gripe simple» repetidamente [38]. Y ha señalado a quince pacientes como el número total de afectados en Estados Unidos, cuando durante el fin de semana del 1 de marzo la cifra se acercaba a los ochenta. Para afianzar esta idea en el pueblo norteamericano ha nombrado al Vicepresidente Mike Pence responsable del seguimiento del coronavirus. El mensaje es que el Covid-19 no merece la atención del Presidente Trump, y si luego resulta que sí la merecía la culpa la tendría Mike Pence. Para Trump, todo acabará pronto, y es cuestión de tiempo que se desarrolle una vacuna (entonces, si no es tan relevante, ¿por qué hay que esperar una vacuna?). De hecho, hoy 2 de marzo, el Presidente Trump se reúne con grupos farmacéuticos para tratar la cuestión. 

El 28 de febrero de 2020 en Carolina del Sur, el Presidente Donald Trump señaló al coronavirus como un nuevo engaño de los demócratas, además de presentar como valor su política de fronteras [39]. Lo que el Presidente Trump también pretende, por encima de todo, es evitar las reacciones bajistas del mercado de valores, así como una desaceleración o, peor escenario, pero también posible, una recesión, en el momento de las elecciones presidenciales en 8 meses. La otra idea que surge del análisis de las palabras del Presidente Trump es que pretende acusar a los demócratas y los principales medios de comunicación de crear pánico contra él usando, la expresión que ha tenido tanto éxito, difundida por él mismo durante su campaña presidencial anterior y su misma presidencia: Fake News.

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Los datos objetivos en cuanto a la capacidad real de la administración de enfrentar el coronavirus si este se volviera más impredecible y tomara un camino similar al de China, Corea del Sur o Italia sería una prueba para la reelección de Trump. No olvidemos que la estructura sanitaria de Estados Unidos se basa, en su conjunto, en el tipo de seguro privado, y el impacto y alcance que podría tener. Por otro lado, el Presidente Trump cesó inmediatamente después de ocupar la presidencia al jefe de pandemias del Consejo de Seguridad Nacional, además de reducir la financiación de las agencias nacionales de salud, en particular la del Centro de Control de Enfermedades Infecciosas (CDC), y también programas de salud globales, expresando sus deseos de reducir al 50% los fondos que se asignan, precisamente, a la Organización Mundial de la Salud. De hecho, por tal motivo, la Casa Blanca ha solicitado liberar un paquete de 2,5 mil millones de dólares para manejar la situación, a lo que los demócratas alegan que es claramente insuficiente si no se eleva la cifra a, por lo menos, unos 8 mil millones de dólares.

Más aún, los Centros para el Control de Enfermedades han tenido que recortar el 80% de su programa global de brote de enfermedades como consecuencia de los recortes de  los fondos de los CDC [40]. Otro dato interesante es que, aunque se anunció por parte de CDC un plan para evaluar a las personas en busca del coronavirus, luego se comprobó que sólo el 3% de los laboratorios de salud pública estaban preparados, incluso después de retrasos, debido a los recortes de fondos de la agencia [41].

Para saber más:

Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC):

https://www.ecdc.europa.eu/…/geographical-distribution-2019…

 

Organización Mundial de la Salud:

https://www.who.int/emergen…/diseases/novel-coronavirus-2019

 

https://www.who.int/emergencies/mers-cov/en/

 

https://www.who.int/csr/sars/en/

 
La siguiente web

 

2 comentarios en «Coronavirus, ¿otra faceta más de la guerra entre Estados Unidos y China en un nuevo mundo que estamos viendo formarse?»

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