El Covid-19 no se ha creado en un laboratorio, ¿por qué?

Un aspecto común al ser humano en situaciones como las que vivimos es buscar algún tipo de explicación ante unas circunstancias que desconocemos y que nos desbordan. La conclusión que ha sacado una parte de la humanidad es que el virus se ha fabricado en un laboratorio. Y dicha información cuenta, depende del lado del mundo en que estemos, de partidarios de señalar a Estados Unidos, o bien a China.

A las afirmaciones del presidente Trump de tildarlo, primero de simple resfriado, después de una gripe común, y por último, a medida que el virus empezaba a hacer acto de presencia de una manera más destacada (siempre hay unos primeros casos que se estiman anecdóticos, para que en cuestión de tiempo, ya sean semanas o algunos pocos meses, el SARS-CoV-2 empiece a destacar en número de casos y fallecimientos), pasó a llamar al Covid-19 un «virus chino«, recogiendo el malestar popular de su nación, y otras del mundo hacia la comunidad asiática, a la que se culpabiliza de expandir la enfermedad.

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El taiwanés Chenta Tsai en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2020

Con ello el presidente Trump repite la misma estrategia de comunicación que se usó con la mal llamada «gripe española», un brote del virus de la Influenza A del subtipo H1N1, que empezó en 1918, justo cuando se ponía el punto final a la Primera Guerra Mundial, cuando se acepta que el paciente cero fue el cocinero Gilbert Mitchell de Fort Riley en Kansas, que fue ingresado el 4 de marzo de 1918. Aunque posteriormente se ha comprobado mediante informes y publicaciones que en los últimos meses de 1917 había presencia de brotes muy virulentos de gripe en prácticamente todos los campamentos militares estadounidenses preparados para capacitar y entrenar a las tropas que se habrían de enviar a Europa, propiciando así el contagio masivo. Así, el primer caso confirmado de mutación del virus para convertirlo aún en más virulento se dio el 22 de agosto de 1918 en el puerto de Brest, ciudad francesa por la que arribaban a Europa por lo menos la mitad de las tropas norteamericanas. España dio la voz de alarma mientras la gripe se extendía por el mundo, y otra forma de «Leyenda Negra» y de «blanqueamiento» de Estados Unidos, en este caso accidental, pues poco importa dónde surge un brote y dónde muta para acusar a una nación de ese hecho, y más cuando nos alcanza a toda la humanidad.

Estados Unidos y China, unas relaciones necesarias pero complicadas

A esta estratagema, que podría incluso situarse a Asia como responsable, pues en aquellos momentos la tensión mediática estaba puesta en China, que pretendía expandir su geopolítica sanitaria hacia el mundo en competencia con otros actores como Estados Unidos o Alemania, por un lado; y, por otro, Japón también se sentía señalado por la necesidad de suspender o retrasar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, o el mismo caso se daba en Corea del Sur, también en Italia, entonces señalada en Europa… ambos respondieron sugiriendo que quizás el virus era «norteamericano» [1] [2]. En definitiva, se trata de un aspecto común en el tiempo, como muy señala la revista Time. Con ello tomaba el pulso mantenido entre la República Popular de China y Estados Unidos, una posible nueva edición de la Trampa de Tucídides de la que reflexioné aquí, una nueva dimensión, acorde con los tiempos de guerra híbrida y comercial-tecnológica entre ambas potencias, aunque se complementan todavía en varios aspectos que se tiende a pasar por alto, y que ejemplificó el conflicto con Huawei que ya analicé, y que ya se ha hecho visible en la pandemia del Covid-19, como ya tuve ocasión de analizar en un dossier sobre la materia, y que continuaré desarrollando en esta categoría.

De hecho, la relación entre Estados Unidos y su desarrollo como polo geopolítico y proyecto imperial viene asociado a China desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. Como ya expliqué en su momento, Warren Delano que llegaría a ser abuelo del presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt, cuya fabulosa fortuna la hizo Warren Delano (1809-1898) sesobre la base del capital ganado en calidad de Jefe de Operaciones de la Russell & Company, cuyos negocios que proporcionaban más beneficios eran los del comercio de opio desde la base de la Compañía en Cantón (actualmente Guangzhou). Para 1843, Warren Delano había pasado una época muy provechosa en China, alcanzando su proverbial competencia financiera y siendo ya el socio principal de la mayor firma estadounidense en China, amansando su capital basado fundamentalmente en el opio. Posteriormente fue uno más de los que volvieron a Estados Unidos para invertir sus pingües ganancias en obras tales como hospitales, centros de enseñanza o vías de tren, que además construyeron ciudadanos chinos en condiciones de casi esclavitud, con lo que sus dividendos continuaron aumentando en su cuenta bancaria. Pero los inmigrantes chinos empezaron a prosperar y a organizar florecientes negocios… pronto los grupos de presión lograron que se declarase una ley que prohibía la llegada de cualquier inmigrante chino desde 1882 hasta 1943.

Dicha ley la promulgó el Congreso el 3 de agosto de 1882. Era la ley de Exclusión de los Chinos, por la que se prohibía la inmigración de China y se cerraba la puerta a la ciudadanía estadounidense a los chinos que ya se habían establecido. En 1868, el Gobierno de Estados Unidos firmó un tratado con China para la importación de mano de obra, de la que ya he hablado en el párrafo anterior. La necesitaban para la construcción del primer gran ferrocarril transcontinental de la Central Pacific Railroad Company, desde Utah hasta la costa del Pacífico en California. Una gran hambruna en la región de Cantón fue el motor que motivó el éxodo chino. Antes, la fiebre del oro en California había provocado un notable efecto llamada. Pronto los chinos establecieron sus propios guetos, Chinatown. A pesar de las dificultades algunos chinos prosperaron y empezaron a establecer primero pequeños negocios como restaurantes o lavanderías. Para finales del siglo XIX en Estados Unidos los chinos registrados apenas llegaban a los 200.000. En California empezaron las restricciones y arbitrariedades haciendo caso omiso a los compromisos que las autoridades norteamericanas habían adquirido con China.

El Congreso de California aprobó por su cuenta en 1878 la exclusión de los chinos, pero la ley fue vetada gracias a la prerrogativa del veto presidencial del presidente Rutherford B. Hayes, del Partido Republicano. Pero el presidente Chester A. Arthur firmó la primera ley que restringía la inmigración específicamente de un grupo étnico que además le enfrentaba con otro país, al prohibir la entrada al país de los chinos “bajo pena de prisión y deportación” y se refería a los chinos no por su nacionalidad sino por su raza. Los residentes chinos en Estados Unidos, en su mayoría hombres, tenían privado el acceso a la ciudadanía y no podían reunirse con sus esposas e hijos más que regresando definitivamente a China. Después los estados y particularmente California endurecieron todavía más las condiciones de vida de los asiáticos a quienes se consideraba en situación ilegal hasta que no demostraran lo contrario.

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El detergente «Magic Washer. Beats Everything» utilizaba la ley de Exclusión de los Chinos de 1882 como propaganda en 1886 para conectar con el sentir de sus potenciales clientes, el pueblo norteamericano.

La ley de Exclusión de los Chinos debía tener una vigencia de 10 años pero se prolongó durante hasta 1943. Paradójicamente, fue Franklin D. Roosevelt quien la derogó, porque era el precio que tenía que pagar Estados Unidos si quería aliarse con la República de China en la Segunda Guerra Mundial contra Japón. Con ello se permitía la inmigración de 105 chinos por año. Las restricciones fueron relajándose progresivamente, hasta que en el 2012, ya con Barack Obama en la Casa Blanca, el Congreso aprobó una resolución en la que “lamentaba” haber promulgado leyes perjudiciales para los chinos, pero, al mismo tiempo, negaba el derecho de los perjudicados a reclamar nada.

El virus no fue creado en el laboratorio

Lo que excluye a cualquier nación, se piense en China o en Estados Unidos, o cualquier otra. ¿Cómo se puede llegar a esa conclusión?

Desde que empezó la pandemia circuló información incompleta, manipulada o, incluso, directamente falsa, desde varias fuentes y desde diferentes actores. Y así, sin ánimo de ser exhaustivo, se pueden señalar varias afirmaciones carentes de todo fundamento científico.

Me ha llamado la atención que el Website suizo Kla.tv, orientado hacia la conspiración, como es frecuente en el apoyo de la campaña de Trump y en ciertas declaraciones del 45 presidente de Estados Unidos, y que manifiesta una clara inspiración de la Alt-Right, difundida por Europa a través de varios agentes, siendo uno de los más conocidos Steve Bannon, relacionado con Facebook y Cambridge Analytica y su manipulación de la sociedad británica para lograr un voto afirmativo a la consulta respecto al Brexit, como recopila The Guardian en un especial. También asesora a Vox [3], partido español heredero de la política económica, social e internacional supeditada al neoliberalismo impulsado por Estados Unidos que encarna el ex-presidente José María Aznar, de tal manera que se le puede llamar «aznarismo 2.0», y que se ha hecho hegemónico en el centro-liberal (Ciudadanos), centro-derecha (Partido Popular), formando una suerte de «tripartito» variable dependiendo de la institución que prentenden asaltar y, que partiendo de la posición de Vox y la estrategia de Bannon ha logrado arrastrar a Ciudadanos y al Partido Popular a esas posiciones, tal y como se propuso. De la misma manera, Pablo Casado, actual presidente del Partido Popular, que derrotó a la línea oficialista del partido, muy criticada y señalada por José María Aznar, representada en la persona de Soraya Sáenz de Santamaría, en unas elecciones primarias para elegir al presidente de la formación de centro-derecha dentro del llamado «efecto Trump», siguiendo líneas parecidas a las del actual presidente de Estados Unidos. De hecho, Pablo Casado podríamos decir que es el hombre de José María Aznar y de su política en el Partido Popular, clave para afinarlo en el pensamiento de Vox, tal y como se señala aquí. Respecto a Ciudadanos, desde FAES, la fundación impulsada por José María Aznar, y el mismo José María Aznar per se, ha trabajado para sintonizar a Pablo Casado con Albert Rivera en las posiciones del aznarismo 2.0 de Vox, tal y como se puede ver en este ejemplo. Este tripartito, cocinado con tiempo, ha permitido arrebatar el gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía al PSOE, mantener Comunidades como Murcia o Castilla y León y Madrid y arrebatar el ayuntamiento de la capital de España, y han tratado de sumar en el mismo sentido para formar gobierno en España, desplazando del poder a Pedro Sánchez. También Bannon se ha mostrado cerca de Marine Le Pen y de Matteo Salvini, aunque ambos trataron de separarse de él. ¿Por qué apoya Bannon a Le Pen, Salvini, el aznarismo 2.0 o el Brexit? Por ser acciones contrarias al funcionamiento y avance de la Unión Europea en un sentido que acabe por entorpecer la hegemonía de Estados Unidos [4]. Situado el marco ideológico y la acción de dichos grupos y partidos políticos, desde Kla.tv se ha difundido un vídeo que afirma que el Covid-19 es un arma biológico militar y que el portal Alter Info de Francia, también de la misma línea, ha repetido. Analicemos el contenido:

La información se sustenta en la opinión del jubilado doctor Alan Cantwell, al que se cita como reconocida autoridad y virólogo. El doctor Cantwell fue dermatólogo como formación y en el desarrollo de su profesión. A su vez, las manifestaciones del doctor Cantwell corresponden a la pandemia de SARS de 2003. Es decir, estamos ante una falacia de autoridad o argumentum ad verecundiam o bien magister dixit, que es la defensa de la veracidad de una afirmación porque se cita a supuestamente a una autoridad en la materia. Pero como hemos visto, Cantwell no es virólogo, a pesar de lo que se afirma, fue dermatólogo, de modo que la falacia resulta ser doble.

Así mismo se atribuye al doctor Cantwell una afirmación en el sentido de una modificación genética hecha por científicos «para hacer virus patógenos mutantes y recombinantes», cuando no se apoya en ninguna experiencia de campo sino en búsquedas en Google y PubMed, donde distorsiona los resultados que obtiene.

El vídeo vuelve a recurrir a una falacia magister dixit, cuando afirma que el doctor James Lyons-Weiler, virólogo, dice que «la secuencia genética del virus sólo puede haberse insertado en el laboratorio». Ante las evidencias de las publicaciones científicas que se conocían a principios de febrero de 2020, el virólogo, autoridad favorita de las teorías de la conspiración, doctor James Lyons-Weiler, publicaba una actualización el 9 de febrero en la que rechazaba todas sus anteriores afirmaciones, y reconocía de forma explícita y taxativa que la información, ya entonces disponible, «elimina la posibilidad de que la recombinación en un laboratorio sea la fuente del virus».

El vídeo afirma que la existencia de «varias patentes sobre coronavirus se han registrado oficialmente», y eso es, supuestamente, una evidencia de su fabricación en un laboratorio. Más abajo hablaré acerca de que los virólogos conocen la existencia de los coronavirus desde 1968, y que hay reconocidos siete de ellos, de los cuales tres son más peligrosos. La referencia a las quince patentes proviene de una publicación alemana del 23 de enero, pero una lectura del texto permite comprender simplemente que no hay «invención» de virus alguno. Son patentes relativas a descubrimientos científicos, como el coronavirus canino, o desarrollo de técnicas para su aislamiento o diagnóstico del SARS de 2003, e incluso habla de vacunas para tratar o prevenir el SARS de 2003.

El clásico: George Soros está detrás. Esa es la afirmación que es otro clásico de la Alt-Right. Menciona el vídeo que en Wuhan existe un laboratorio, WuXi PharmaTec Inc., que controla George Soros. Veamos:

1/ Efectivamente, el laboratorio existe. Es un laboratorio privado en el 666 Gaoxin Road de Wuhan (que nadie se emocione con el número de la Bestia en latín, o 616 en griego).

2/ Pero esa es una de las 14 filiales que tiene el grupo privado WuXi AppTec entre Asia, Estados Unidos, Europa y Oriente Medio. Se orienta principalmente a la fabricación y desarrollo de dispositivos médicos.

3/ George Soros no compró, lo que hizo fue invertir mediante el fondo de inversión Soros Fund Management LLC en el grupo WuXi AppTec, y en otros 785 más también en 2011. Las personas que dirigen dicho laboratorio son estas. George Soros invirtió, pero se retiró de dicha inversión, y recuperó una ganancia de capital, en una acción típica de cualquier fondo de inversión.

4/ El laboratorio no tiene la certificación P4, para «patógeno de clase 4», que probablemente albergue microorganismos muy patógenos, cosa que significa que no puede trabajar con virus activos de la categoría del SARS. De hecho, no se debe confundir con The National Biosafety (Nivel 4) en Wuhan, CAS, que es el primer laboratorio de Bioseguridad de Nivel 4 (BSL-4) en China, que logró su acreditación en 2019.

El vídeo afirma que existe una conspiración por el hecho de que los acontecimientos de Wuhan recuerdan el thriller «Los ojos de la oscuridad» de Dean Koontz, publicado en 1981, donde se afirma que se da una descripción con todo detalle del escenario actual. En verdad, hay similitudes, pero las diferencias son significativas. El Covid-19 no ha sido hecho por el ser humano en un laboratorio, su período de incubación no es de cuatro horas sino de entre 2 y 14 días, y la tasa de mortalidad no es del 100% ni tampoco nadie puede superar las 24 horas de vida una vez infectado, su promedio se sitúa entre el 3% y el 4% de los casos diagnosticados. Para más información, puede consultar este enlace.

Otro argumento que probaría que es un arma biológica sería que, según el vídeo de Kla.tv, la mortalidad sería mayor entre chinos y japoneses. En este caso, el portal de la Alt-Right une dos extremos para construir esta última fase de su argumentación disparatada. Los coronavirus como el SARS o el SARS-CoV-2, responsable este último del Covid-19, logran entrar al cuerpo humano cuando se pueden aferrar a la misma célula receptora particular, la enzima ACE-2. A ello, Kla.tv suma una fuente de un estudio de 2007 sobre la distribución por genotipo de esta enzima, que está más presente en ciertas poblaciones que en otras. Entonces, concluye que el Covid-19 podría ser un «arma militar dirigida», con diferentes tasas de mortalidad según el genotipo. Pero esto no es cierto, porque la enzima ACE-2 es responsable de la transmisión del virus de humano a humano, pero no de su letalidad, ya que la mayoría de los casos son asintomáticos, entrando otros factores en la letalidad. Por otro lado, los datos en todo el mundo tienden a situar con el paso del tiempo la tasa de mortalidad entre, aproximadamente el 3% y el 4%, dependiendo de factores como las instalaciones médicas, el acceso a la sanidad universal de calidad, etcétera… como recogen datos de la Organización Mundial de la Salud a fecha de 3 de abril de 2020.

Se señaló al Institut Pasteur de haber «inventado el coronavirus» en 2004, cuando, como ya he explicado, la comunidad científica los conoce desde 1968, tal y como se recoge en la literatura científica y en la revista Nature. Así mismo, la patente presentada en 2004 por el Institut Pasteur sería, según esta teoría absurda, la supuesta prueba irrefutable de que el «coronavirus» se habría creado para vender mejor su vacuna. La realidad es que corresponde a los trabajos del Institut Pasteur con el SARS-CoV-1, o simplemente SARS de 2003, y que dicha patente estaba encaminada a comprender el mecanismo del virus para el desarrollo de pruebas y diagnóstico, que comparte, por cierto, un 80% aproximadamente con el SARS-CoV-2 de 2019. La patente del Institut Pasteur corresponde a la búsqueda de un buen candidato para la vacuna, trabajando sobre la vacuna contra el sarampión. El trabajo avanzó lo suficiente y con el suficiente éxito como para mostrarse eficaz en la fase de las pruebas preclínicas. ¿Por qué no se siguió adelante? Porque la epidemia se detuvo. No obstante, el Institut Pasteur cuenta, dado que comparten genoma ambos SARS, contar con una estrategia que se mostró exitosa para trabajar en una dirección más rápida para el desarrollo de una vacuna candidata, de acuerdo con el mismo comunicado de prensa que se vio obligado a emitir el Institut Pasteur, y que se puede consultar aquí.

¿Existen los laboratorios donde se «fabrican» virus?

La respuesta es que sí. Por ejemplo, en 2015 en la revista Nature científicos chinos afirmaban que habían fabricado un virus del murciélago, SHC014, transmisible a los humanos, utilizando el SARS de 2003, y así crearon una «quimera«, un virus híbrido. Cofinanciado por la EPT, la rama antipandémica de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, este estudio pretendía estudiar y anticipar, después de los coronavirus SARS (2003) y MERS-CoV (2012), las mutaciones y riesgos epidémicos de un virus transmitido por murciélagos.

En el año 2012 dos experimentos desarrollados en sendos laboratorios P4 en Países Bajos y Japón lograron producir el virus de la Influenza aviar A (H5N1) que se puede transmitir por aire. ¿Por qué se hizo esto? Según el propio estudio japonés, para mostrar «la necesidad de prepararse para posibles pandemias».

En 1995, el alemán Klaus Überla había creado un virus híbrido del SIV, el SIDA de los monos, y del VIH-1, el RT-SHIV, esto ha permitido utilizar macacos como animales modelo para experimentar con remedios destinados a los humanos.

Es decir, las «quimeras» son los modelos más comunes para utilizarse en la investigación científica. Y como tales no tienen nada que ver con las armas biológicas ofensivas, que también existen, pero persiguen otros fines.

¿Cómo es posible saber que el Covid-19 no se ha creado? Pues en realidad hay un argumento definitivo: al comparar las secuencias de ADN se aprecia que la analogía es muy fuerte con los virus salvajes, no con las quimeras. El SARS-CoV-2 es más del 90% idéntico al virus de murciélago RaTG13 y al pangolín Pangolin-CoV.

Además, hay otra diferencia notable entre los virus creados y los naturales. Y es que la naturaleza avanza mediante mutaciones sutiles, mientras que los científicos operan recombinando dos cepas, con lo que los virus naturales tienden a evolucionar en detalles, por eso se adaptan. Mientras que si se ha creado en un laboratorio se apreciaría perfectamente que la proteína de la envoltura no corresponde a la familia habitual. En el caso del SARS-CoV-2, sabemos que no es un virus modificado.

A esta conclusión han llegado recientemente estudios chinos, británico-australiano-estadounidenses y suizo-estadounidenses.

Un comentario personal

Me sorprende, particularmente, cómo la Alt-Right está obsesionada con George Soros, al que acusan de ser el enemigo particular de un virtuoso y cuasi-mesiánico presidente Donald Trump, a la manera de Don Quijote de la Mancha que, cada vez que se da de bruces con la realidad, dice que sin duda ha sido el mago Frestón, archienemigo y némesis de Don Quijote. Pero, viendo los acontecimientos históricos… no se puede concluir precisamente esto. George Soros hizo dos maniobras especulativas, entre otras, que beneficiaron directamente los intereses de Estados Unidos en el mundo y como potencia unipolar. Uno, el ataque al Sistema Monetario Europeo, que perseguía dejar fuera de la futura moneda europea en los años 90 del pasado siglo XX a Reino Unido y a Italia, además de atacar a cuantos Bancos Centrales y sus divisas pudo, incluida la peseta española. Es decir, podría haber acabado con el euro mucho antes de su puesta en marcha, y desde luego, aunque logró sacar a Reino Unido, es interesante imaginar qué hubiera pasado si también Italia, con un norte tan dinámico industrial y financieramente, hubiera salido también del Sistema Monetario Europeo. Interesante así mismo es observar cómo a continuación estalló el independentismo de la Padania, como ya analicé aquí, y el interés que, según Bettino Craxi, tenía Alemania en debilitar a Italia, con Reino Unido iniciando una fase de cuestionamiento de su liderazgo europeo, y que acabaron de perder los británicos en 1998, cuando Blair y Chirac hicieron una jugada geopolítica para convertir a Europa en un polo de poder autónomo a espaldas de Estados Unidos, que reaccionó forzando una consulta que el eje franco-británico construido alrededor de los acuerdos de Saint-Malo cuyo impacto sufrido por el revés que supuso para el Reino Unido su derrota es una de «las baldosas amarillas» que han llevado al Brexit, ya que no pudo aprobarse por los demás socios europeos, igualmente cabe pensar que presionados por Estados Unidos, o buscando su aquiescencia. El segundo ejemplo se constituye con el refuerzo y el desafío que por aquellos años del pasado siglo XX se daba en el sureste de Asia. De nuevo fue un ataque financiero que limitó las ansias de desplazar el eje de gravedad y de influencia hacia esa zona del mundo, y de nuevo lo ejecutó George Soros. Pues bien, como ya he demostrado más arriba en este mismo artículo, la política de Bannon en la Unión Europea, ¿qué pretende? ¿Acaso no es lo mismo? Tanto en Italia con la Lega de Salvini y su apoyo a la formación de un gobierno con el M5S, como con España, que con José María Aznar se posicionó en contra de los acuerdos alcanzados en Saint-Malo, acompañó a Estados Unidos a sus desastres en Oriente Medio, y de nuevo ahora con Vox tenemos el punto de unión con Bannon. ¿Por qué España es el único país, donde habiéndose dado los mismos fallos que en los demás, la oposición carga frontalmente contra el Gobierno? ¿Acaso no se puede esperar a que la situación se reconduzca en España para pedir explicaciones al Gobierno? ¿O es que acaso la fijación con Venezuela de la oposición de Partido Popular-Vox-Ciudadanos no es la misma que llevó al gobierno de España bajo la presidencia de Aznar en 2002 a legitimar un golpe de Estado en el país caribeño, tal y como denunció Miguel Ángel Moratinos? ¿Es que no existía desde que Sánchez llegó a la Moncloa un afán por parte de estos tres partidos para que España intervenga en Venezuela, y que el Covid-19 logró matizar unos pocos días [5] [6] [7] [8] [9] [10] [11] [12]? ¿Por qué Estados Unidos despliega, con la excusa de la lucha contra el narcotráfico unidades ante Venezuela? ¿Es que el problema que sufre Estados Unidos viene de fuera, o también tiene un grave problema con los opiáceos legales del propio país, que está generando una crisis mayor que la que supuso el SIDA en los años 80 del pasado siglo [13]? Y si se pretende luchar contra el narcotráfico, ¿por qué no se lucha en la frontera con México, que precisamente es un miembro del Cartel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera-Cervantes, el hombre más buscado y que más recursos requiere por parte de la DEA [14]? ¿O es que acaso la situación de Estados Unidos con el petróleo de esquisto podría ser un detonante para intentar controlar las ricas reservas del estratégico país presidido por Maduro, no sólo en petróleo, pues Venezuela es un país que cuenta con mayor riqueza natural todavía más allá del petróleo? ¿Por qué será que la Alt-Right mueve teorías de la conspiración contra George Soros, cuando Bannon hace lo mismo que el filántropo de origen húngaro para beneficiar a Estados Unidos? ¿No será un teatro de sombras, a la manera del mito de la Caverna de Platón? ¿O serán Soros y Bannon unas piezas más de la maquinaria que usan los Estados más poderosos para influir y evitar ser influidos por otros, además de medios de comunicación, literatura, artes, cine, televisión, documentales, música, deporte, fondos financieros, religión, tecnología, ciencia, prestigio universitario-académico, etcétera?

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