Libra: otro paso más hacia otro tipo de relación transatlántica

Como ya tuve ocasión de analizar, nos encaminamos hacia un mundo donde resulta cada vez más difícil que una nación domine ni tan sólo un bloque. Hablé de la necesidad de contar con un bloque amplio que permita afrontar el asalto hacia el imperio global… al respecto recomiendo repasar este artículo.

La moneda digital de Facebook: Libra

A medida que el potencial de la tecnología blockchain ha ido siendo algo más consolidado y apunta hacia la construcción de lo que podría ser una «revolución» en el mundo de lo digital y con diversas e interesantísimas aplicaciones, fue entonces cuando Facebook movió ficha y nos habló de un proyecto en el que estaba inmerso la compañía. En pleno 2018, y después de la preponderancia del Bitcoin, que hizo despegar la moneda digital a la vanguardia, Facebook organiza una unidad de investigación para desarrollar una aplicación de uso para blockchain. El mismo tipo de tecnología que se introdujo con Bitcoin en 2009, tal y como se puede leer en el manifiesto de su creador, la identidad que se oculta tras el nombre de Satoshi Nakamoto. Al respecto, el lector interesado puede ver este documental respecto a la criptomoneda.

Hasta que el año pasado ya pudimos comprobar que el camino de investigación de blockchain de Facebook seguía el mismo camino que el que emprendió Bitcoin diez años atrás. Nos habló de un proyecto de moneda digital, al que llamó Libra y que, evidentemente, explota dicha tecnología. La atención mediática y las discusiones se han movido en lo que significaría realmente el proyecto en sí y su viabilidad, cuando recordemos que existen ya muchas criptomonedas, de las que además de Bitcoin, podemos destacar Ethereum, XRP (antes llamada Ripple), Dash, Litecoin (o LTC), Peercoin, Dogecoin, Namecoin, QuarkCoin o IOTA entre otras, de las que por ejemplo nos habla una entidad bancaria como el Banco Santander.

De hecho, hay actualmente un debate sobre qué criptomoneda se podría usar como base para el lanzamiento del euro digital, si Ethereum, XRP o Ripple, o bien IOTA.

Pero, volviendo a Libra, un párrafo del libro blanco destaca el siguiente punto: «La asociación [cuyo propósito es garantizar la gestión de esta moneda] también tiene por objeto desarrollar y promover una norma de identidad abierta. Estamos convencidos de que una identidad digital descentralizada y portátil es una condición esencial para la inclusión financiera y la competencia.” (Section 7: The Libra Association)

Lo que pretende Facebook es el lanzamiento de una moneda digital global que acabe por financiar a unos 1.700 millones de personas, y que a su vez, ha de requerir la verificación de la identidad para utilizar el monedero digital de esta moneda digital concreta, o Calibra, que desde entonces se llama Novi, y que ha de servir para protegerse contra el fraude.

Esto genera a su vez una disyuntiva sobre la capacidad de las administraciones a nivel global, ya que, de acuerdo con datos del Banco Mundial más de 1.000 millones de personas en todo el mundo siguen sin documentos de identidad. Se percibe una clara brecha entre la vocación con la que parte Libra, que no sería otra sobre el papel que la de prestar servicios bancarios a los más pobres, por un lado, y por el otro, la actual inviabilidad práctica de una verificación de la identidad para permitir que quienes se supone que se beneficiarían de ella la utilicen automáticamente. Esto nos lleva a la conclusión de que es preciso trabajar activamente en el desarrollo en paralelo con este proyecto de moneda digital, que ha acabado convertido en un proyecto de un método de pago, un protocolo de verificación y, a su vez también, como un medio de potenciar la gestión de la identidad digital.

Por otra parte, esto da un perfil nuevo en un grupo como Facebook, cuyos servicios que cuentan con mensajería instantánea, redes sociales y fotos y vídeos y que incluyen a Facebook, Instagram, WhatsApp y Messenger, que ya son utilizados por más de 3 mil millones de personas cada mes, a lo que se sumaría un nuevo proyecto, llamado Horizon y que es la plataforma social de Realidad Virtual, en la que los usuarios podrán quedar e interactuar con el mundo y que ya está en fase de pruebas alfa. Para ello, se requerirá el uso de gafas Oculus, de realidad virtual, por ejemplo el modelo Oculus Rift S. Horizon sustituye el anterior proyecto llamado Spaces.

A continuación pueden ver el vídeo promocional de Horizon

Es interesante cómo podríamos estar cada vez más cerca del mundo mostrado en Real Player One, novela de ciencia ficción escrita por Ernest Cline, ambientada en Oklahoma City en 2044 que describe un mundo en el que las fuentes de energía se han extinguido a efectos prácticos, con lo que el combustible tiene un precio extremadamente alto y hay superpoblación en el planeta, y la depresión económica es terrible. La gente vive en un mundo definido por la realidad virtual llamado OASIS para escapar de la realidad tangible que obliga a las personas a sobrevivir como pueden. El juego de realidad virtual presenta unas oportunidades extraordinarias, y esto hace que la gente dedique más horas a esa ficción en la que juega, socializa o incluso trabaja. La novela ganó en 2012 los premios Alex Award y el Premio Prometheus.

La novela fue adaptada para el cine por Steven Spielberg en 2018, que se encargó de la dirección y la producción, mientras que el guión es obra del propio autor de la novela, Ernest Cline, y de Zak Penn. El guión presenta algunos cambios respecto al libro, entre otros como la acción transcurre un año más tarde o bien que el escenario es Columbus.

Es interesante cómo Steven Spielberg propone con esta adaptación un desarrollo diferente para el mundo tecnológico que en A.I. Inteligencia Artificial, basada a su vez en el relato de ciencia ficción Los superjuguetes duran todo el verano, de Brian Aldiss. Lo relevante es que esta película de Spielberg corresponde en verdad a un proyecto de Stanley Kubrick a principios de los años 70 del pasado siglo. Hasta mediados de los 90 del pasado siglo estuvo trabajando el guión con Bob Shaw, Brian Aldiss, Ian Watson y Sara Maitland, pero la limitación de la imagen generada por ordenador no estaba lo suficientemente desarrollada para la opinión de Kubrick. Así que transfirió el proyecto a Spielberg que no pudo emprender el desarrollo de ese guión bastante acorde al trabajo de Ian Watson hasta 1999, cuando murió Kubrick tras Eyes Wide Shut. Evidentemente, la película podríamos decir que adolece de la visión correspondientemente del momento en que se pensó la novela y su adaptación a lo largo de dos décadas, pero anterior al siglo XXI.

Recomiendo, después de ver la promoción de Horizon de Facebook visionar los primeros 10 minutos de Ready Player One a continuación, que contarán con otras dos partes adicionales, conformándose una trilogía cinematográfica:

Desde que empezó su andadura la red social Facebook la idea de una identidad digital fue pensada en la arquitectura técnica de la plataforma mediante el botón «Facebook Connect», que permite asociar la cuenta del usuario, o a través de la estrategia de Mark Zuckerberg para luchar contra el riesgo de obsolescencia de su plataforma a lo largo del tiempo tejiendo cuentas online del usuario con Facebook, tal y como se reflexiona acertadamente en este artículo de The New York Times.

El verificar el campo de la identidad digital del ciudadano en el punto donde se encuentra con estos diferentes «tejidos» digitales es sólo el siguiente paso lógico. En este sentido es evidente que Libra procura dotar de pleno sentido a este proyecto, y para reforzar esa línea de acción debemos fijarnos en la compra anunciada el 23 de enero de 2018 por parte de Facebook de la start-up Confirm.io, que realiza la verificación de identidad. Podemos rastrear esta estrategia por parte de Facebook en 2017 por un experimento de Facebook con Aadhaar, el sistema público de gestión de la identidad digital de India, que es el más grande del mundo. Se extendió una invitación a todos los nuevos usuarios para que asociasen su número de Aadhaar, que podríamos definir como el equivalente a una tarjeta de identificación, a su cuenta. A partir de ese momento, Facebook ha introducido la verificación de identidad obligatoria para los anunciantes políticos, como se puede comprobar haciendo click aquí, y últimamente para cualquier persona cuyo contenido tenga un fuerte alcance en la plataforma, tal y como nos informa la propia red social.

Esta apuesta tan decidida por la descentralización mediante Libra y en paralelo y de forma obligatoria con el enfoque de la verificación de la identidad digital, Facebook se expone, no obstante al riesgo de reducir su influencia asociada al modelo de centralización de datos que le ha generado miles de millones de dólares de beneficios en los últimos años. Pero cuando se afronta esta inflexión es evidente que en Facebook han pensado en un modelo económico que permita a Facebook no sólo recuperar esos miles de millones, incluso incrementar esos beneficios, ya que el hecho mismo de descentralizar la identidad digital de sus usuarios para la red social implica la transferencia del control o de la «soberanía» sobre todos los datos asociados a ella.

Facebook se compromete en su libro blanco del proyecto Libra a hacer realidad esta idea de descentralización asociada de forma intrínseca a la tecnología de las blockchain, y como reflexiona este artículo de The Conversation que recomiendo leer, se está exponiendo a su propia obsolescencia al recuperar el usuario el control de sus datos personales.

Reflexión final sobre el carácter geopolítico de Libra

Es forzoso empezar por hacer una breve mención a lo inaceptable para planteamientos relacionados con diferentes corrientes económicas de la intención de una empresa privada de lanzar una moneda mundial, pero su avance está llevando a un reposicionamiento general del proyecto.

Es de destacar el hecho de que se fundamente en un modelo que, por lo menos, guarda notables similitudes aparentemente a Open RAN, del que ya he hablado aquí, Libra es ya ahora el proyecto de una asociación de organizaciones de diferentes países y naturalezas, en concreto en el momento de escribir estas líneas son ya 27, como Andreessen Horowitz, una empresa de capital riesgo; BisonTrails, empresa enfocada en la tecnología blockchain; la organización sin fines de lucro que trabaja para erradicar la pobreza HEIFER International; o la también ONG Mercy Corps, que se dedica a la ayuda humanitaria orientada a conflictos bélicos o desastres naturales; pero también se hallan entre ellas empresas como Uber o Spotify. Para ver la lista completa, consultar el enlace de Libra Association.

Hay un aspecto que merece subrayarse especialmente, y es que la asociación Libra se ha establecido en Ginebra, con lo que podríamos decir que queda de este modo muy matizado el patrón norteamericano del proyecto y anuncia su vocación de alcanzar aspectos globales.

Siguiente aspecto con implicaciones geopolíticas que cabe señalar, el nombramiento para poner al frente la Asociación Libra a Stuart Levey, que fue Subsecretario de Estado para el Terrorismo y la Inteligencia Financiera bajo George W. Bush y bajo Obama; más tarde se unió al banco británico HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation), tendiendo un puente entre Wall Street, la City y Hong Kong. Esto debe hacernos pensar en que las las posibilidades de éxito de Libra son muy altas… De hecho, podría situarse como potencial próxima moneda electrónica mundial posible: de código abierto, encadenada, descentralizada y, paradójicamente, totalmente centrada en los Estados Unidos al mismo tiempo y con sede en Ginebra… y que, cabe subrayar, Libra es, como se puede comprobar en este enlace, un sistema de coordinación monetaria que deja espacio para todas las monedas, incluido el dólar estadounidense, el euro… o incluso otra moneda parecida, que también podría contemplarse, como tendré ocasión de hablar más abajo.

Esto nos lleva a la conclusión, si sumamos la Open RAN Policy Coalition, al intento de Estados Unidos de lo que creo que podría ser un nuevo tipo de relación transatlántica con Europa, que pivota en Suiza y Reino Unido, con idea de englobar también a Japón y Corea del Sur… y que apunta hacia China con la idea de presentar un modelo alternativo, con insistencia en «libre», «seguro», «descentralizado».

Y por último, para acabar de comprender el perfil geopolítico…

¿La réplica de China?

La guerra tecnológica entre China y Estados Unidos, de momento, tiene un caballo de batalla muy interesante presentado ya por China y que augura una carrera entre los grandes poderes por emprender una determinante carrera hacia la transición monetaria digital, un tipo de economía que Glushkov vislumbró para ayudar al bloque socialista a liberarse del yugo económico y monetario de Estados Unidos, como tuve ocasión de tratar, entre otros factores, en este artículo.

Es decir, que China ha tomado la delantera y su proyecto llamado DC/EP (Digital Currency/Electronic Payment) y ya ha tomado un cuerpo amparado por la estrategia y previsión del banco central chino y su objetivo de equilibrar la ventaja del sistema dólar, algo que dibujaba como una consecuencia a sumar a los datos de Estados Unidos y que traté recientemente en este artículo.

De momento China es reacia y da evasivas a explicar detalladamente las propiedades técnicas de esta moneda digital que ya está en marcha. A primera vista, por un lado, es evidente que DC/EP se inspira en apariencia en los fundamentos de la tecnología blockchain, aunque también cuenta con otras características interesantes, como es el hecho de ser muy parecido sobre el papel a la unión del sistema DLT y una plataforma centralizada como WeChat o Alipay, cuyo equivalente sería Apple Pay.

De hecho, DLT, que son las siglas para Distributed Ledger Technology o Tecnología de Libro Mayor Distribuido es un sistema electrónico o base de datos para registrar información muy similar a blockchain. El DLT implica que la base de datos está descentralizada y se administra por parte de diferentes participantes, se encarga de registrar el historial de transacciones en los nodos de forma descentralizada. Cada nodo lo que hace es registrar y validar las transacciones de forma simultánea. Cada registro tiene una marca de tiempo única y debe vincularse a una firma criptográfica que garantiza la seguridad y lo incorruptible de la red. Cada vez que se introduce un cambio o una modificación en el registro tiene que ser objeto de consenso por parte de todos los nodos, que votarán para garantizar la seguridad y legitimidad de cada vez que se actualice. De manera tal que un DLT no se regirá por ninguna autoridad central que ejerza el papel de árbitro o gerente. Tales registros garantizarán una transparencia optimizada y una mayor y mejor seguridad de la red, haciéndola por ende mucho más complicada de hackear que una base de datos centralizada.

Los DLT se diseñaron originalmente para realizar transacciones dentro de un entorno confiable, mientras que las cadenas de bloques, herederos de Bitcoin, están destinadas a permitir que una comunidad de actores que no confían entre sí llegar a un consenso sobre la integridad e inmutabilidad de un registro de transacciones común sin depender de un tercero confiable, por eso la expresión «sistema sin confianza». Es esta inmutabilidad que proporciona lo que la convierte en una herramienta privilegiada para las transacciones financieras.

Tras el primer paso con DC/EP el gobierno chino ha comprendido la magnitud del desafío que implica Libra, además de su afán de poner fin a la hegemonía del dólar. La estrategia de China tiene muchas aristas, y una de ellas es convertir a Asia en el polo económico para el siglo XXI restaurando con ello la época de predominio de Asia hasta la llegada de la gran divergencia, en términos empleados por Samuel Huntington en 1996 que se vincula al periodo que abarcaría el siglo XVIII, el XIX y gran parte del XX, por el que primero Europa, después se sumaría Estados Unidos, se convirtieron en dominantes técnica, política, militar y económicamente, eclipsando a los colosos hegemónicos concentrados en Asia, caso de la China de los Qing, la Corea de los Joseon, el Japón de los Tokugawa, el Imperio Mogol de la India o el Imperio otomano. A este fenómeno de eclipsamiento de los occidentales sobre los asiáticos Eric Jones le llamó el Milagro europeo, pero también le llamó Gran divergencia Kenneth Pomeranz.

La idea del gobierno chino iría en la base de atraer a Corea del Sur, Hong Kong y Japón. Al igual que Libra y su proyecto original, estaría vinculada a varias monedas internacionales, con lo que la nueva moneda pan-asiática estaría respaldada por el yuan chino, el yen japonés, el won coreano y el dólar de Hong Kong. Si el proyecto llegase a finalizar con éxito es evidente que los procedimientos de libre comercio entre esos usuarios implicarían una facilidad muy notable… y además liberado de dólares estadounidenses.

Tras su exclusión, por lo menos por el momento de Libra, Japón está trabajando en una moneda digital con estas características, pero cabe pensar que aceptar esa moneda implicaría un aislamiento de la esfera Libra, es decir, del resto del mundo. Pero su aislamiento también es cierto que podría ser total… con lo cual, también podría considerar en serio sumarse a la iniciativa china.

Pelear por Asia: India, Corea, Japón y Hong Kong se plantea como fundamental en la estrategia de norteamericanos y chinos por los recursos estratégicos y los polos geopolíticos y enclaves de alto valor geoestratégico de la región, que quedan unidos a la esfera índica-mediterránea por Socotra, el Canal de Suez y el estrecho de Gibraltar.

De momento ya hemos visto que se pretende controlar Hong Kong y el dólar de Hong Kong para sumarlo a Libra. Con Open RAN Policiy Coalition ya vimos que atrajeron a Japón y a Corea del Sur… queda por ver cómo se desarrolla la batalla entre Libra y el potencial competidor chino.

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