Rápido comentario sobre las potenciales implicaciones del acuerdo entre Emiratos Árabes Unidos e Israel, y de las gestiones de Donald Trump

El acuerdo alcanzado con la mediación de Estados Unidos fija varios ejes primordiales, uno de ellos es posiblemente una eventual herencia de Donald Trump a Biden, pues es lo que explicaría la contradicción, en un primer momento, pero también crearía una suerte de doble cerrojo de seguridad armado, con varios destinatarios.

Estableceríamos, por lo tanto:

1/ Un eje contra Irán

2/ Un eje contra Turquía y Erdoğan

3/ Una reafirmación, como consecuencia, de la alianza Turquía-Irán, ya establecida anteriormente en cuanto a Irak, Siria, Líbano, Azerbaiyán, Libia y la península arábiga/cuerno de África

4/ Palestina, pasa a ser ya, de iure, lo que hasta ahora era de facto. La parte diplomática del eje Emiratos Árabes Unidos – Arabia Saudita ha cerrado lo que el poder blando saudí lleva tiempo fijando en la población de su esfera, mediante la introducción de personajes judíos en sus producciones audiovisuales. Palestina es una de las bazas para presionar a Israel y al Líbano desde la perspectiva Irán-Turquía-Qatar.

Los Emiratos Árabes Unidos son ya oficialmente el tercer país árabe después de Egipto (1979) y Jordania (1994) en establecer formalmente una relación con el estado judío, que primero se combatió militarmente y luego se aisló diplomáticamente de sus vecinos regionales debido a la cuestión Palestina.

Texto del acuerdo

Israel se ha comprometido formalmente a suspender la declaración de soberanía sobre los territorios que le asigna la «Visión de Paz», de acuerdo con el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para resolver el conflicto palestino-israelí, y con ello se elimina de forma efectiva la posibilidad de un estado palestino independiente.

Tal y como ha establecido Donald Trump, en lugar de centrarse en Palestina, el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al que sucederá Benny Gantz, se centrará en ampliar las relaciones «con el mundo árabe e islámico».

Al respecto, Israel se comprometerá cada vez más con el mundo árabe y con Europa y también con Rusia, estableciendo un objetivo compartido por todos ellos en fijar como enemigos a aislar y derrotar, veremos por qué vía, a Turquía y a Irán. Convertidos ambos países no árabes en sendas Repúblicas Islámicas, con un papel del islam político compartido, uno orientado hacia el islam chií, y formalmente declarado desde 1979; el otro, Turquía, en fase de transformación en su homólogo para el islam suní.

No obstante, este acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos también afecta a Turquía, como ya hemos señalado. Su proyección geopolítica sobre la base de la construcción como farsa histórica del Imperio otomano y de la figura renovada de Atatürk por parte de Erdoğan, se fundamenta en la sintonía con los Hermanos Musulmanes, la aspiración de controlar Siria, Palestina, el Líbano e Irak, objetivo compartido con Irán, además de Azerbaiyán, donde ambos se complementan y pueden cooperar, sin olvidar la proyección por el cuerno de África y el Norte de África. Todo ello viene financiando desde Qatar, y con el trabajo propagandístico de Al Jazeera, sobre la que Estados Unidos estaría planteando un cambio en su consideración y estarían hablando de inscribirla como agente extranjero y no como medio de comunicación.

La situación de las relaciones Turquía-Israel vienen, hasta no hace tanto tiempo atrás, de un periodo inaugurado en la presidencia del otro presidente islamista, Erbakan, de un punto dulce y más álgido, no obstante la relación con Abu Dhabi está en su punto más bajo, debido al conflicto entre ambos expresado en Egipto y en todas partes, desde Siria hasta Libia, con Erdoğan como un sólido aliado del islam político de los Hermanos Musulmanes. Por no hablar de las relaciones y acuerdos con Irán por parte de Turquía. También se sumaría el hecho de que estaría Erdoğan perjudicando los intereses energéticos y geopolíticos de Israel, aliado con Chipre, Egipto y Grecia.

Es evidente que una de las primeras conclusiones que pueden obtenerse de la mediación de Donald Trump es que está enviando una clara señal del aprecio de Washington por el príncipe heredero Mohammed bin Zayed, que en su día advirtió a Obama respecto a las primaveras árabes y su apoyo por los Hermanos Musulmanes y Erdoğan, aunque se le ignoró. Además, se planea un eje de acción contra Irán reforzado, se aísla a Qatar en su zona de acción para atraerlo hacia un nuevo horizonte con el mundo árabe, Israel, Europa y Rusia… pero con este apoyo de Trump a la negociación gana el presidente varios elementos a tener en cuenta:

1/ Se desentiende oficialmente de tomar parte en Libia a petición de Erdoğan y a favor de Turquía.

2/ Mantiene la línea de desentenderse de conflictos en Oriente Medio.

3/ Condiciona la política exterior de una hipotética presidencia de Biden en la región y con Rusia e Israel, además de con Europa.

4/ Controla las aspiraciones de Erdoğan y lo señala como objetivo a batir para la estabilidad regional, junto al régimen iraní… salvo que reconsideren sus posturas, claro.

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