Estados Unidos refuerza su posición en los campos petroleros de Siria

En octubre de 2019, y después de anunciar la retirada de las fuerzas estadounidenses en el noreste de Siria, cosa que dio a Turquía luz verde para lanzar una ofensiva contra las milicias kurdas sirias [YPG], aún socios de la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos, el presidente Donald Trump había indicado que prohibiría el acceso de los campos de petróleo y gas de las provincias de Hasaké y Deir ez-Zor al Estado Islámico, así como también haría lo propio respecto a las fuerzas gubernamentales sirias y rusas.

Para Washington, mantener el control de los sitios de explotación de petróleo y gas debería permitir así proporcionar una «fuente de financiación esencial para las Fuerzas Democráticas Sirias [FDS, a las que las YPG proporcionan la mayor parte de las tropas] para permitirles «asegurar los campos de prisioneros del ISIS”, además de continuar realizando sus operaciones.

A medida que las tropas estadounidenses se reubicaron en los yacimientos petroleros, las posiciones que habían abandonado pronto serían recuperadas por las fuerzas rusas y sirias. Tras esto, los acuerdos han contemplado por parte de las fuerzas armadas rusas el poder realizar patrullas conjuntas con sus homólogos turcos, como parte de un acuerdo suscrito entre Ankara y Moscú con el fin de poner fin a la ofensiva lanzada por Turquía y sus auxiliares en el noreste de Siria.

En la actualidad, esta situación da lugar a tensiones e incidentes entre las fuerzas estadounidenses y rusas, las primeras bloqueando el acceso de estas últimas a los yacimientos petroleros de las provincias de Hasaké y Deir ez-Zor. El más reciente, y a su vez, el menos conocido, se remonta al pasado 24/25 de agosto, cuando un encuentro entre vehículos blindados estadounidenses y rusos degeneró en un persecución y embestidas entre ambos contingentes, con apoyo aéreo incluido. Y cada uno culpaba al otro por ello (VER el siguiente vídeo)

Si bien Washington anunció recientemente una reducción significativa en el tamaño de sus tropas en Irak, el estadounidense Centcom, el comando militar estadounidense para Oriente Medio y Asia Central, dijo el 18 de septiembre que provenía de ‘enviar a Siria, desde Kuwait, varios vehículos blindados M2A2 Bradley [generalmente equipados con un cañón de 25 mm y misiles antitanque TOW], así como un radar Sentinel [utilizado para defensa aérea] y otros equipos [no especificado]. Además, también informó de un aumento de las patrullas aéreas en la zona.

Se dieron dos razones, una oficial y la otra no oficial, para explicar este movimiento, que involucró a unos 100 soldados. La primera, presentada por el coronel Wayne Marotto, portavoz de Operation Inherent Resolve, evoca un resurgimiento de la amenaza encarnada por Daesh: “A pesar de su derrota territorial, la erosión de su liderazgo y la refutación de su ideología, ISIS todavía representa una amenaza. A menos que se mantenga la presión sobre esta organización, su resurgimiento es muy probable”, explicó el coronel Marotto. Por supuesto, también algo de ayuda tienen en ese «resurgir» que luego señala Estados Unidos.

El portavoz estadounidense de Centcom, el capitán Bill Urban, dijo que el fortalecimiento de esta postura tiene como objetivo principal «defender a las fuerzas de la coalición en esta área y asegurar que continúen con su misión». anti-Daesh sin interferencias. Añadió: «Estados Unidos no busca entrar en conflicto con ninguna otra nación en Siria, pero defenderá las fuerzas de la coalición si es necesario».

Un funcionario estadounidense citado por NBC News indicó que estos refuerzos son también una «clara señal enviada a Rusia para respetar los acuerdos de eliminación de conflictos en la región y abstenerse de actos poco profesionales y peligrosos en la el noreste de Siria.»

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